sábado, 30 de agosto de 2008

EL AJEDREZ

Por Arqto Roberto Pagura

La quietud y el silencio sus aliados,
hicieron de la ciencia un bello juego
personajes de gestos mesurados
con los ojos puestos en el cielo.

La madera creó el ámbito preciso,
en las mesas, piezas y el tablero,
repetida en paredes y en el piso,
cual escenas de virtual modelo.

Impulsado por arte y pensamiento,
me acerqué al ajedrez un cierto día,
convencido de entrar en un concierto
de belleza, emociones y alegrías.

Entre Caballos de Ajedrez

Por Albert Boris "El poeta de Dios" (Chile)

click en la imágen



lunes, 1 de octubre de 2007

Peones

Por Fabricio Figueroa Durán

Siniestro peón miembro de infantería
destinado al sacrificio
paladin adnegado

Fuerte peón hermano de soldado
Caminante ligero y esforzado
Pastor, Peon celador en frente de su torre
Peon guardian en frente de su castillo
Peon real, vasallo, asistente clerical

Seis pasos, cinco pasos, y
posibles muertes atrás

El premio otorgado; un bella bestia
o preciosa roca, mediador del cielo o
vida real en cuerpo de femina
Escoje labriego!

Pastor humilde en armas avanza
campesinos fieles a su rey
Peón valiente, gestor de un reino,
Peón deseoso de llegar al fin de la tierra!

jueves, 13 de septiembre de 2007

Estilo

Por Chobojo Master

Embistió la tarde, el sol se pierde
pero mi alma necesita ser curada.
Nuevamente estoy solo; eso qué diablos importa.
Salgo con mi ajedrez en la mano.

Me dirijo al viejo parque de entretenimiento.
Todos están ahí.
Las personas cambian,
pero es la misma rueda de la fortuna del tiempo.

Una mesa de concreto con los escaques insertados, colados,
esta a mi vista.
Coloco pieza por pieza en su justo lugar, miro a las nubes,
el sol se esfumó.

¡Estoy concentrado!
divagando con el cielo,
cuando escucho una voz ronca, temblorosa, que me dice: ¿jugamos?
Al ver al viejo, siento y comprendo mi soledad y la suya.

Estoy en un torbellino.
Omnipotente creador universal: ¡Rompe!
Desvanece, sacude mi locura…
¡Necesito un cambio!

Regreso con el viejo, lo contemplo, estamos frente a frente,
sus arrugas por el tiempo son cicatrices reales, vivas en mí,
lo siento.

Pero él se ríe, suelta una suave risa burlona.
Mueve la pieza ………..………………..e4
No sé si pensar o jugar; mis dos manos detienen mi cabeza;
solamente contemplo los escaques.

Muevo ……………………………………………….g6
Cómo es posible que el viejo viva este preciso momento
compitiendo conmigo,
si lo que necesito es calmar mi alma, mi angustia.

Hace días me dijo un amigo de partidas,
que el ajedrez ha retrasado mi locura.
El viejo mueve ………………….1 d4
muevo ………………………… 2 Ag7

1 Cf3,d6
2 Ad3,Cf6
3 h3,0-0
4 0-0,Cc6
5 c3,e6
6 Ag5,h6
7 Ah4,g5
8 Ag3,Ce7
9 De2,Cg6
10 e5,Ch5
11 Axg6,fxg6
12 De4,Rh7
13 Cbd2,d5
14 Dc2,b6
15 Ch2,Aa6
16 Tdl,Cxg3
17 fxg3,h5
18 Cdf3,De7
19 Dd2,Ah6
20 g4,c5
21 Tacl,Tf7
22 24.h4,Tf8
23 Cxg5+,Axg5
24 hxg5,h4
25 Cf3,Txf3
26 gxf3,Txf3
27 Tf1,Tg3+
28 Rh2,Axf1
29 Txfl,Txg4
30 Tf6,c5xd4
31 cxd4,a5
32 Df2,Rg7
33 Dc2,Txg5
34 Dc6,Db4
35 Dc3,De7
36 Dc8,Tf5
37 Dxe6,Dxe6
38 Txe6

En esta posición sé perfectamente lo que puedo hacer,
pero no significa nada en función del Universo.
Omnipotente, perdón por mi estupidez humana.
Soy un ridículo.

El sol está nuevamente perdiéndose, el parque ha sido remodelado,
las personas siguen igual.
Mis manos, mis bellas manos, mueven las piezas pero están arrugadas,
contienen ya cicatrices, son otras y las mismas a la vez.

Mi voz es ronca y temblorosa.
Frente a mí está un joven
deteniendo con sus dos manos su barbilla,
observando el tablero,
desquebrajándose la cabeza;
después de todo eso, le doy Jaque Mate

¡Qué felicidad!

Pero, por hoy se me olvido el pasado,
aunque hoy está en mí el presente.
Sin embargo mi hora llega.

Regreso a mi casa, ahí sin heces humanas,
sé que nuevamente se iniciará otra partida
en algún recóndito lugar, con un infante deseoso,
en espera de descubrir lo ya descubierto… y algo más,
tal vez lo fundamental.

Pero en el juego de todos, lo básico son los Estilos
Y el estilo se nota en cada partida
jugada por el ajedrecista que todos llevamos.

La peonada es el alma del futuro.
el peón aislado

sábado, 8 de septiembre de 2007

VOS LLEVÁS NEGRAS

Por Rafael Francisco Góchez

1. e4
El maje no podés hacerte: es por demás. Si querés decir “me aparto, me agacho y me retacho”, como en el colegio cuando no querías estar valido-valido-de-la-tusquia, te salís de un huevo para meterte en otro: siempre vas a estar comprometido. Qué feo te vas a ver si sos el único
empleado que no va a firmar la plataforma reivindicativa. ¡Quién quita y les conceden las peticiones! No vayás a ser sólo vos el bruto que no se vio beneficiado con las prestaciones. Entonces vas a ser digno de tantas auto-recriminaciones como no tenés idea, por falta de huevos o por no ocuparlos cuando debés.
Frente al directivo del Sindicato pensás “¿Y si me joden?”. Él te lo adivina y anticipa la respuesta: “La unión hace la fuerza, compañero. Si los patrones ven que somos poquitos, nos echan al carajo y ni mierda de aumentos ni contratos colectivos. Acuérdese que todo ha subido, la vida está cara...”. Internamente deliberás: “Sí, pero no vaya a ser. Estos viejos cabrones son pura babosada; por ahí dicen que uno de ellos es cuñado del Ministro, y por ese lado nos podrían entubar...”.
El directivo del Sindicato, acostumbrado a ese tipo de indecisiones típicas de novatos, anticipa nuevamente y dice: “Además no estaremos solos, compañero. Tendremos, si es necesario, el apoyo de la Federación y es casi un hecho el que las demás gremiales se nos unan en caso de
complicarse las cosas, o sea, si se pone yuca. La solidaridad es nuestra seguridad. ¡Ande, compañero: firme! ¡No se jale!”. Y vos, desde adentro, “...pero desde un principio quedó bien claro: la empresa no se anda con babosadas”. Y era verdad: al momento de contratarte fue el primer talegazo, la indirecta: “...y no vaya a dejarse sorprender por quienes instrumentalizan a los obreros con fines políticos”. Ahora mismo recordás que recordaste la figura de un militar de antaño, cuando eras vos adolescente, hablando cosas bien parecidas; luego, las terribles imágenes en los periódicos, gente esparcida por las calles de la capital, tantas cosas indeseables para el recuerdo. ¿Y qué hacés, pues? Si tomás una actitud demasiado pasiva o en extremo cautelosa -vos no estás para bonches- no tenés certeza de evadir el bulto (1. ... g6; por ejemplo).
¿Lavarte las manos como Pilatos...? Quizá el directivo tenga razón: si lo ven mansito a uno, siempre lo van a agarrar de pato. Con el lapicero en la mano derecha y la reflexión aún palpitante, inquirís tímidamente: “¿Y no irá a haber problemas por esto, compañero?” El directivo responde: “Más de los que ya tenemos cuando no nos alcanza el sueldo y los cipotes y la mujer piden y piden y no hay de dónde; más problemas que los que hay ahorita, no, compañero”.
Y estampás la firma, a la par de otras veinte.
1. ... e5
2. Cf3
Al día siguiente aparece la circular. Memorandum: bla-bla-bla y se convoca al personal para una reunión a las 4:00 PM. En efecto, los casi cien oyen al Gerente decir palabras similares a las del día de la contratación. Habla de agentes de la subversión infiltrados en la empresa,
habla de politización de las demandas laborales, habla del estricto cumplimiento de las leyes vigentes y otro montón de cosas claramente identificables como amenazas en sutil lenguaje.
No todos los firmantes de la plataforma reivindicativa están dispuestos a mantenerse. Bien clarito lo dice el Gerente: “la empresa no es inflexible, por ello se les pasará una hojita en donde voluntariamente se podrán retractar de haber suscrito” la plataforma, a la cual se refiere
como “ese papel”. Los murmullos no se hacen esperar, y los “¡Achís, por pendejo me voy a
andar dando color!” de algunos no se esconden. Pero, a fin de cuentas, sos nuevo y no te conviene -por tus aspiraciones- andar con indecisiones ni ambigüedades desde el inicio; es decir, no vayás a dar la imagen de veleta: para donde va el viento. Si no, echarán de ver que efectivamente pueden hacerte para un lado y para otro (en caso de 2. ... f6 ó 2. ...
Ad6, por ejemplo). Tus relaciones laborales no podés descuidarlas. El compañero directivo es tu supervisor. Mejor ser coherente y no firmar la tal hojita.
2. ... Cc6
3. d4
La segunda circular en tu tercer día de trabajo lleva cierta dedicatoria. Elogia desmedidamente a los miembros “responsables” del personal, quienes se retractaron el día anterior. Lanza veladas amenazas de despido contra los que persisten en sus “exigencias descabelladas” (3.
... d6; 4. de5, de5; 5. Dd8, Rd8; con ventaja blanca), calificándolos de “inconscientes colaboradores de los extremistas”; recuerda -en tono
generoso- la flexibilidad de la empresa; pone plazo perentorio para quienes quieran pensarlo mejor y hace votos por que pronto vuelva a reinar la “armonía” dentro de la empresa, es decir, para retirar la plataforma. Aquí lo más lógico, correcto y adecuado es hablar con uno de los meros meros, el que te contrató. Le hacés ver tu intención de llevar buenas relaciones con la empresa, tu deseo de no tener problemas en tu nuevotrabajo (necesitás el empleo) y -consecuentemente- tu decisión de retirar tu firma de la plataforma, pues ves que a ellos, como empresarios, no les parece el Sindicato y es preferible para vos mantenerte alejado de él.
3. ... ed4
4. Ac4
Sin duda es muy hábil el viejo. Te engancha la gran paja: “no crea: ala empresa le parece bien la organización de sus empleados, siempre y cuando se cumplan los requisitos y procedimientos legales, etc., etc., etc.”. Ahora resulta que la patronal es hiper-progresista, y hasta habría apoyado la conformación del Sindicato. Vos, bien ingenuo (por no decir pendejo), te tragás el anzuelo. Alguienmás estratégico hubiera desconfiado, tomando las precauciones del caso (4.
... Ac5). Ya habrá momentos más oportunos para buscar mejoras salariales (con las que ya te habías entusiasmado). Pero sos bruto, mano. Le creés todo y no te das cuenta de lo jodida que está la cosa. Esa misma tarde, como casi te había dado el visto bueno, te afiliás al Sindicato y te dejas ir.
4. ... Ab4+ (?)
5. c3
La empresa les hace saber su vocación progresista y democrática, que la plataforma reivindicativa se está estudiando y tendrán una respuesta a más tardar el Lunes de la próxima semana. El fin de semana asistís a la primera reunión como miembro activo. Tu participación como orador es convincente. Te echan el ojo. Te piden colaboración para actividades. Suponés que no vas a tener problemas con la empresa. Aceptás de buena gana.
5. ... dc3
6. 0-0
El Lunes no hay respuesta. Dos tipos malencarados salen de la oficina del Gerente. Tienen talle de cuilios. El Sindicato te manda a que ayudés a poner unas pancartas en la entrada de la empresa, en donde exigen el inmediato cumplimiento de las demandas y dan un plazo específico. Si no, irán a la huelga.
6. ... cb2
7. Ab2
El miércoles caen los cuilios a la periferia de las instalaciones. Han llegado en grupos pequeños. Su número aumenta conforme pasa el día. Los directivos del Sindicato han puesto megáfonos y más pancartas. Ha llegado gente de fuera de la empresa para apoyar la huelga. La patronal no está en las instalaciones. Cámaras y reporteros hacen acto de presencia. Toman los mejores puntos para filmar y fotografiar. Los directivos te mandan a que ayudés a repartir pañuelos grandes para todos. Dicen que es por motivos de seguridad, y bien que sí. Han visto a algunos tipos raros con cámaras con lentes como bazucas, que no tienen cara de periodistas nacionales ni extranjeros. Pueden estar sacando fotos de todos los empleados. Pueden estarlos fichando. Creo que te sacan algunas tomas: de frente, de perfil, de ladito... Aunque no te gusta la idea del pañuelo (pueden confundirte con guerrinche), no ves otra forma de evitarlos. ¿Querés que te diga?Estás bastante expuesto.
7. ... Cf6
8. Cg5
La presencia de los cuilios aumenta en cantidad y calidad. En las esquinas hay tanquetas. El nivel de violencia verbal de los agitadores dentro de la fábrica se ha multiplicado varias veces. Gritás consignas, como para vencer el miedito, y no es para menos. No has podido ir a dormir a la casa. Todo está rodeado. En el radio del supervisor alcanzás a oír:“la toma violenta de las instalaciones viola las leyes establecidas...”. Las capturas parecen inminentes e inevitables (9. Cf7 seguido de 10. Ch8), con sus respectivas talegueadas. Por eso, ni modo: ya estás metido en el huevo y hoy, ¡a hacerle fuerzas y cerrar filas!
8. ... 0-0
9. e5
El agua se va al tercer día de la toma. La luz también. Hay bastante mara. La miazón en el muro de atrás hace un charquito incómodo. La sed preocupa. Está jodida la cosa. No se ve solución a corto plazo. Ambas partes están sembradas en lo suyo. El despido es un fantasma cada vez más real. Las mismas leyes parecen no favorecer por igual a los descalzos (9. ... d5, 10. ef6, dc4; 11. Dh5, h6; 12. fg7 y gana, según Camacho), así que ni modo: a seguir haciendo fuerzas. ¿Y para dónde, pues?
9. ... Ce8
10. Dh5
Una de las tanquetas se va a poner cabal enfrente del portón principal. A la mañana siguiente ya han entrado a las instalaciones unos tipos que no trabajan allí, con unas mochilas sospechosas. No parecen nerviosos. Tienen cara de estar familiarizados con este tipo de situaciones y como que entre ellos se entienden con unas sus señas todas raras. Vas tanteando que no vas a hallar qué hacer en medio del despije. La única: ir viendo por dónde te zafás, aunque la visita como cliente a la PN es inevitable.
10. ... h6
11. Cf7
Tu mujer está entre los curiosos, pegada al cerco de seguridad. Bien la alcanzás a distinguir entre la muchedumbre congregada alrededor de la empresa y bien clarito ves a los cuilios gritándole para que se aparte de allí. La jodida es que no podés salir para gritarle en su cara al cuilio, para evitar sus empujones, retarlo y por qué no te pones conmigo, hijueputa (Si 11. ... De7; entonces 12. Ch6+ seguido de 13. Cf5++). El cuilio le ha puesto la culata en la cara. Ella debe apartarse, niño en brazos. Te aguantás, das la dignidad y no hay de otra.
11. ... Tf7
12. Df7+
A saber dónde comienzan los balazos. Los lacrimógenos invaden. ¡Sálvese quien pueda!
12. ... Rh7
13. Dg8+
Cuando entran, en medio de los bombazos, no te queda más que aguantar como no habías querido al principio. Sólo hay un lugar donde esconderte: en el puritito suelo.
13. ... Rg6
14. Af7+
Click-click le hacen las esposas.
Flat-flat le hacen las patadas.
14. ... Rg5
Y con lo fotografiado que estás, habiendo salido en todos los periódicos, ni qué pensar en conseguir otro trabajo. En esta posición, chero, ni Kasparov te salva.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Poética del ajedrez

Composición y escritos tácticos


Por Adolfo Vásquez Rocca


Apertura.

Este apartado tiene un plan secreto y diversos niveles de lectura, funciona como una metáfora acerca de la vida, la inspiración y la belleza.


I
Aproximación Estética y Sociológica a la Teoría de los Juegos de Lenguaje

Tal como lo indica Ortega en El Origen Deportivo del Estado (1) todas las instituciones comienzan como deporte, de modo tal que es posible derivar del espíritu del juego la mayoría de las Instituciones que ordenan a las sociedades o las disciplinas que contribuyen a su gloria. El derecho, por ejemplo, entra sin discusión en esta categoría: el código enuncia la regla del juego social, la jurisprudencia la extiende a los casos de litigio y el procedimiento define la sucesión y la regularidad de las jugadas. Nadie podrá, en tanto quiera participar en el juego, violar las reglas, si lo hace estará jugando otro juego. Al hacerlo ya no juega el juego sino que contribuye a destruirlo, pues las reglas, que son constitutivas de tal o cual juego, existen sólo por el respeto que se les tiene. Por ello negarlas es al mismo tiempo inventar las normas futuras de otro código, es instaurar un nuevo juego, el cual aunque vago en sus inicios emancipadores rápidamente se volverá tiránico, intentando domesticar la audacia y prohibir la fantasía sacrílega. Toda ruptura que quiebre una prohibición acreditada esbozará ya otro sistema, no menos estricto y –a la vez– no menos gratuito.

El juego es gratuito y espontáneo, encuentra placer en su sólo ejercicio, en la prodigalidad absurda. Constituye un paréntesis que nos sustrae de la compulsión productiva y socava el Sistema que entroniza la razón instrumental.

Así pues, el que juega busca la sola gloria y belleza de una victoria bien habida. El juego es libertad e invención, fantasía y disciplina al mismo tiempo. Todas las manifestaciones importantes de la cultura son, como he señalado, tributarias del espíritu del juego –al respeto a la regla– así como al desapego que éste engendra y mantiene.


II
Composición y escritos tácticos.

Volvamos al símil enunciado al inicio. Como lo ha señalado Wittgenstein, “el ajedrez no consiste solamente en empujar figuras de madera por un tablero” (2).

El problema de ajedrez puede considerarse como una obra de arte que ha sido realizada con elementos del juego y revestida de cualidades estéticas. El problema del ajedrez puede definirse como una posición de piezas en el tablero, dispuestas a embellecer una idea, o tema de mate en un número determinado de jugadas que se anuncia de antemano.

Los caracteres esenciales de la materia ajedrecística y la fantasía de los compositores han determinado que, entre otras, las cualidades que debe reunir el problema en general son la belleza y la elegancia; cualidades que se aplican al fondo y a la forma. Los elementos que otorgan belleza son: las jugadas imprevistas y las combinaciones inesperadas –los sacrificios– la agudeza en la concepción de las ideas generatrices del problema y el ingenio empleado para desarrollarlas, esto es, la economía para realizar la idea temática con los elementos estrictamente necesarios, evitando el barroquismo, excluyendo todo lo superfluo.

Otro elemento que embellece una idea es su originalidad. Según el enfoque clásico, tal o cual variante de apertura tenían una determinada clasificación, un leitmotiv del que nadie se atrevería apartarse. Tarrasch o Capablanca jugaban de cierta manera una línea de Gambito de Dama, y así había que jugarla. Una variante tenía determinada reputación y esa reputación podría modificarse a medida que avanzase la teoría, pero siempre bajo la premisa de que “en la variante X las blancas tienen que atacar en el flanco de dama” o “en la variante tal las negras tienen una posición sólida haciendo esto y lo otro”. Sin embargo, con el enfoque poético aquí propuesto, que ha tenido entre sus más brillantes exponentes al genio temperamental de Bobby Fischer, los jugadores más audaces han incorporado a su mente una enorme versatilidad, lo que les permite luchar en cada apertura prácticamente sin prejuicios o ideas preconcebidas: están listos para cambiar sus ideas sobre la variante si se conjugan factores nuevos y extraños. Donde antes se producía un ataque directo por sistema, ahora pueden cambiarse damas “sólo” para entrar en un final superior, o quizá aceptar un peón “envenenado” para mantenerlo en una defensa heroica, basada en colosales conocimientos teóricos.

El ajedrez no es un mero ejercicio de lógica. Lo que cuenta es el impulso. Un plan puede ser perfecto y estrellarse una y otra vez contra la voluntad superior del enemigo, contra su conciencia superior del juego. Todos los grandes campeones han tenido sus “bestias negras”. Tal perdía con Korchnoi. Bronstein con Spasski, Spasski con Stein.

¿Cómo definir el asunto de la “bestia negra”? Si inyectamos al juego nuestra conciencia volitiva, nuestro impulso, la absoluta certeza de que vamos a ganar, que no hay defensa posible contra nuestro plan: la estrategia deja entonces el lugar a la inspiración, a la belleza y sorpresa de una táctica y las piezas se mueven por el tablero como predestinadas a la victoria, sin que nada pueda detenerlas.

Este punto está controlado por el enemigo. No hay problema, no lo está realmente para mis piezas. No hay puntos débiles en la posición enemiga; sí las hay para mis bravas huestes. Mi alfil, mi caballo, hasta mi dama, pueden sacrificarse en la más romántica de las muertes para dar paso al peón justiciero que dará mate en la séptima fila.

Nada hay más saludable que jugar ajedrez sobre bases puramente emocionales. Obsesionarse con uno de los caballos de tal modo que toda la estrategia se ordene a protegerlo. En el tablero no cabe ser sino decididamente impulsivo y original, hasta la más brillante de las victorias o la más romántica de las derrotas (3).

Sin embargo, esto quiere decir que la victoria, y todo lo que ella comporta en tanto consecuencia de un conflicto, no es un imperativo. Más bien, esta actitud apunta a desplazar la confrontación a un segundo o tercer plano, situando a la emoción y la sensibilidad en una posición privilegiada y articuladora del curso del juego; con lo cual las elecciones y decisiones que mueven las piezas por el tablero se hacen inciertas, permitiendo al juego desplegar dimensiones insospechadas. Esta capacidad polisémica que puede asumir el ajedrez lo emparenta con el mítico cine de Raúl Ruiz y la alternativa que éste representa ante el paradigma narrativo industrial, cuestión que de la que me ocuparé en otro artículo.


1. ORTEGA Y GASSETT, José, El origen deportivo del Estado, OC II, 607-624 (1924).
2. KENNY, Anthony: Wittgenstein; Ed. Alianza, pág.193, refiriendo a WWK p. 104. (Ludwig Wittgenstein und Wiener Kreis. Ed.Basil Blackwell, 1967. Notas taquigráficas tomadas por F. Waismann).
3. En Artículo Paradojas, autorreflexividad y huelga de los acontecimientos, Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca. En Prensa.


adolfo vásquez rocca
Viña del Mar, Chile. 1965.
Doctor en filosofía.

jueves, 30 de agosto de 2007

Poema de Abraham Ibn Ezra

Es momento de analizar las reglas fundamentales del juego que se derivan del poema (cuyos 76 versos se distribuyen en 38 pares de rimas masculinas, siguiendo el esquema métrico ha-merubbé:

Sobre un tablero de 8 x 8 cuadros se enfrentan dos ejércitos en batalla ficticia:
Voy a cantar un poema sobre una batalla en regla,

antigua, desde tiempos remotos consagrada,

que gente inteligente y entendida organizó,

instituyóla sobre ocho hileras.

Hilera tras hilera, en todas hay grabadas

sobre una tabla ocho divisiones;

son las hileras cuadros taraceados,

donde las tropas se mantienen apiñadas.

Con sus mesnadas unos reyes se sitúan

dispuestos a batallar, y hay espacio entre ellos dos.

Los rostros de todos para luchar están prestos,

continuamente están o saliendo o acampando.

En su lucha no desenvainan espadas,

pues su guerra es un asunto de ingenio.

Se les distingue por símbolos y enseñas

en sus cuerpos inscritas y talladas,

Aunque los cuadros aparecen decorados, no se menciona que esté escaqueados a dos colores, como posteriormente será norma. En el ajedrez árabe (que el pueblo jugaba habitualmente sobre manteles o incluso sobre la arena) todos los cuadrados eran del mismo color, y si aparecían decorados era por motivos ornamentales. La lentitud de movimientos del férez y el alfil no hacían necesario marcar las diagonales, como fue preciso tras la evolución del movimiento de estas piezas.

Por el orden progresivo en que van citándose las piezas, a partir del centro del tablero, podemos concluir que la colocación del roque era, conforme a lo habitual, en las esquinas, sin el intercambio de posición entre el alfil y el roque que se da en algunas tradiciones del ajedrez (con los elefantes en las esquinas y la posterior mixtificación del diseño de una torre sobre tales elefantes).

Los bandos eran, de acuerdo con el color de los trebejos en el ajedrez antiguo, uno rojo y otro negro, representados por los idumeos y los cusitas (etíopes) respectivamente, iniciando la partida las piezas negras:

y quien los viera agitarse

creería que se trata de idumeos y cusitas.

Cuando los cusitas al combate lanzan sus manos

salen los idumeos a por ellos.

El nombre de algunas piezas aparece traducido al hebreo (rey, caballo, peón o infante), manteniéndose los nombres antiguos en el caso del fil (árabe) y ruj (sánscrito, mantenido así en árabe). El ferz árabe se halla adaptado al hebreo (férez) tomando como base la palabra hebrea correspondiente atestiguada en la Biblia (Hab 3,14).

El rey (mélej) se mueve de casilla en casilla, en cualquier sentido:

El rey camina por sus [casillas] contiguas

en todos los sentidos; a sus siervos ayuda,

cauto se muestra en su reposo o en su salida

a luchar, y también en el lugar de su acampada.

Si su enemigo terriblemente contra él sube

y le amenaza, huye entonces de su territorio.

El enroque, introducción posterior en la historia del ajedrez y ausente del ajedrez árabe, no se menciona. Ninguna alusión tampoco al doble salto del rey en su primer movimiento (ni, en consecuencia, a una movida inicial similar a la del caballo para escapar a la desesperada de un jaque, como se practicó posteriormente en algunas variantes del ajedrez). Isidor Gross, frente a la opinión común de que el enroque no se introduce hasta finales del siglo XV, quiere ver su existencia en este poema de Ibn Ezra, es decir, en el siglo XII, para lo cual propone que los conflictivos versos desplazados en las ediciones se inserten en este lugar, aplicándolos al rey, cuyo salto doble inicial correspondería a su movimiento de enroque; pero, como ya antes dijimos, se pueden explicar perfectamente (y conforme al testimonio de la mayoría de los manuscritos) en referencia al peón promocionado. También Léon Hollaenderski defiende la existencia del enroque en nuestro poema de una forma muy curiosa, pues aprovechando el lugar libre correspondiente al verso omitido en la edición príncipe de Hyde, introduce la siguiente traducción: "et s’il y a danger, le Rou’h peut changer sa place contra celle de son maître (roquer)". Como Steinschneider exclama: "Wie käme die Rochade in das alte Schach?!".

El infante (raglí) o peón avanza en línea recta, sin que pueda retroceder, y captura en diagonal:

Los infantes son los primeros que salen

a la guerra, siguiendo un camino recto;

es la regla del infante que camine frente a sí

y para capturar a su enemigo se desvíe;

pero al caminar no torcerá su marcha

ni volverá atrás sobre sus pasos.

Si alcanza la octava fila adquiere el rango de general (férez) y mueve como él. Es entonces (y no en su primera movida, cf. supra), en calidad de férez, cuando puede mover como éste y, en consecuencia, saltar a la tercera casilla en su primer movimiento tras su promoción. Lo puede hacer en cualquier sentido (y seguirá manteniendo el color, conforme a las normas del ajedrez árabe, donde el ferz avanza por las diagonales correspondientes a su color durante toda la partida):
Si se aleja y emigra de su territorio

y hasta la octava fila se allega,

a todos los frentes cual general puede volverse

y es su forma de luchar a la suya equiparada.

El férez (que mantiene su sentido original masculino de general, frente a la posterior evolución femenina a reina o dama) mueve exclusivamente en diagonal. Y aunque en su primer movimiento puede saltar, en cualquier sentido, a la tercera casilla, el resto de la partida avanza diagonalmente ("desvía sus pasos") de casilla en casilla, conforme a las reglas del ajedrez antiguo y como se desprende de la ventaja que en este aspecto tiene sobre él el alfil, que puede saltar a la tercer casilla durante toda la partida. Habrá que esperar a las profundas renovaciones del ajedrez español de Lucena para que la "dama" avance cuanto quiera y no sólo en diagonal:
El general puede desviar sus pasos

y movimientos a sus cuatro esquinas;

y si quiere puede dar al principio,

en cualquier sentido, un salto triple por la senda.

El elefante (alfil) mueve en diagonal, como el férez, pero puede saltar de dos en dos casillas. No se explicita la norma del antiguo ajedrez de poder efectuar su salto aunque haya una pieza interpuesta:

El elefante al combate va acercándose

se sitúa como emboscado por el flanco;

cual la del general es su marcha, pero tiene

la ventaja de que es triple.

El caballo (sus) salta en zigzag, movimiento inalterado en toda la historia y en todos los tipos de ajedrez:

El caballo en el combate es muy ligero de patas

y camina por sendero tortuoso,

sinuosos sus caminos y con cuestas;

por tres casillas se extienden sus dominios.

El roque (ruj), por el contrario, avanza en línea recta, en cualquier sentido, dominando varias casillas, no sólo la contigua:

El roque marcha recto en su camino

a lo largo y ancho del campo;

rutas tortuosas en verdad no busca,

su senda no es oblicua ni torcida.

Resulta por ello una pieza de enorme valor (la más potente de este ajedrez antiguo), capaz de amenazar seriamente al rey contrario, el cual puede huir o cubrirse con sus tropas:

Si su enemigo terriblemente contra él sube

y le amenaza, huye entonces de su territorio.

Y si el roque con hostilidad le arremete

y de aposento en aposento le persigue,

hay veces que de su presencia huye

y veces hay en que sus turbas le protegen.

Tras una viva descripción de los avatares de la partida, ésta concluye con el mate al rey:

Si se matan todos ellos entre sí,

uno al otro aniquila con gran saña.

Los héroes de ambos reyes

son vulnerados sin que haya sangre derramada.

A veces prevalecen sobre ellos los cusitas,

y ante éstos los idumeos huyen;

hay veces en que predomina Edom, y los cusitas

con su rey en el combate desfallecen.

En la trampa que le tienden al rey es capturado

sin clemencia, es atrapado en sus redes

y no hay refugio para salvarse ni escape,

ni hay huida a ciudad amurallada o de asilo;

junto al enemigo es condenado y derribado;

sin salvador, se dirige dando tumbos a la muerte.

Por él todo su ejército moriría,

se pondrían como rescate a cambio de su vida.

Quien era su gloria ya partió, y no son nada

cuando reparan en que ya fue derrotado su señor.

Pero vuelven a luchar una segunda vez

y hay para todos sus muertos resurrección.

En "se dirige dando tumbos a la muerte" (cf. Prov 24,11) se ofrece un indudable juego de palabras: con el uso de la raíz m.t ‘caminar vacilante’ se está aludiendo al "jaque mate", objetivo básico del ajedrez (y que le diferencia de otros juegos de mesa cuya finalidad es alcanzar alguna parte del tablero o despojar al adversario de todas sus fichas). La propia dinámica de la batalla descrita, que concluye en mate, no permite saber qué hubiera ocurrido en caso de "rey robado" (despojado de todas sus piezas), que suponía una derrota en el ajedrez árabe. Tampoco se da la circunstancia de "rey ahogado".



ste poema de Ibn Ezra, en suma, es un magnífico documento (de hecho, el primer reglamento conocido) sobre el ajedrez europeo primitivo, que prosigue claramente las normas del parsimonioso ajedrez árabe. Es un hito importante, prolegómeno de una serie de estudios de ajedrez que conduciría a los grandes tratados españoles e italianos del siglo XV, con el progresivo abandono del ajedrez árabe ("del Ferz" o Axedrez del Viejo") para introducir las características del nuevo juego europeo ("Axedrez de la Dama" o "alla rabiosa"), con mayor dinamismo en el movimiento de las piezas y representativo del ajedrez clásico que hoy se juega en los torneos: salto del rey para enrocar y dominio de toda la diagonal por parte de alfil y dama (la cual, además, puede mover también en línea recta, convirtiéndose, frente a la débil y defensiva pieza del ajedrez antiguo, en la más potente del ajedrez actual).

Además de documentar la participación judía en el ajedrez europeo medieval (básicamente similar al árabe), es asimismo el preludio de una serie de contribuciones judías a la literatura ajedrecística, en forma de poemas hebreos anónimos o de pequeños tratados sobre el juego, entre los que destacan la melisá de Bonsenior Ibn Yahya o el famoso Ma’adané mélej o "Delicias reales", erróneamente atribuido al propio Abraham Ibn Ezra en época más reciente.

AJEDREZ

Por Jaime Alfonso Luis León Cuadra

Su Majestad es mostrenca,
Los Jamelgos hacen piruetas,
El Alfil, indiferente,
Camina en diagonal,

Las Gemelas Fortificaciones
Invariablemente rectas;

Agreguemos una falta de respeto:
El peón se puede tirar la Reina,
Sin celos ni muerte.

Jaque mate y
Muerto el Rey.

Extinto el Monarca
Indivisos vuelven a idéntica arca
Prisión de maderas.

Canción del Caballito de Ajedrez

Salió de su casa como siempre una vez más
a combatir el capital.
Grandes utopías, sueños de revolución
y una Biblia en el cajón.
Se hizo un tatuaje, en la entrepierna, de Fidel
ahí tomando mate con el Che.

Con manifiestos fue escondiendo su disfraz
de burgués neoliberal.
Y con discursos el te va
a engatusar, a engatusar.....venga!

Cuenta con orgullo cuando estuvo en la prisión
por pintar con un aerosol.
Guerras de guerrillas hay que hacer otro Vietnam,
atragantándose un Big-Mac.
Nuestro bolchevique ha organizado en soviets
uy! a sus amigos de internet.
Chamullan giles, boluditos de mamá
que ni siquiera han oído hablar de Marx.
Pero en el fondo el sueña ser
un yupi más, un yupi más...
Nuestro pequeño héroe ha dejado de luchar,
ya se cansó de militar.
A pesar de esto nunca va a dejar de actuar
y está llevando a cabo un plan:
piensa sovietizar a más de medio personal.
Ahora es gerente de Wal-Mart.
Con manifiestos fue escondiendo su disfraz de burgués neoliberal.
Y con discursos el te va a engatusar, a engatusar...
Pateaste el tablero otra vez, vamos caballito de ajedrez.
Pateaste el tablero otra vez, vamos caballito de ajedrez.
Pateaste el tablero otra vez,
pero te acostaste con el rey.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Las Causas

Por Jorge Luis Borges

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

La Navidad

Por Sergio Darce

Lapso de tiempo para sensibilizar los pensamientos
que pasan todo el año a la deriva, saturados de sombras,
reducidos a la insustancial tarea del onanismo mental,
como si escribiéramos con tinta invisible en una página blanca.

Por ello Navidad se invento para desplazar
esos pensamientos sombríos y epicúreos que nacen del tedio.
Para reemplazar los grandes bacanales en honor a Baco
por el sosiego etéreo que reposa en la humildad de un pesebre

donde el vaho de un buey es más puro
que la asquerosa resaca de una borrachera.
Se nos contó de una estrella magnifica en el cielo
que proyectaba su luz sobre la casa de David

cumpliéndose las profecías sobre la llegada del Mesías,
Prometeo pescador de hombres.
Pocos creemos que vino a entregarnos el fuego de su Verdad,
los demás lo siguen esperando pacientes hasta la eternidad.

Natividad esculpida en una marqueta sólida de hielo
se derrite bajo el calor abrumador de una promesa,
hombres de poca fe jugando ajedrez con el jugador del cielo
sin medir pecados van subiendo la parada a la apuesta.

Niño, pesebre, buey, asno, ovejas, pastores, María y José:
escena perfecta apologética de un eremita poeta
que parodio hasta el paroxismo el nacimiento de un rey
a quien los mortales le habían dado jaque mate.

La Navidad tiene la virtud de no ponerse rancia
al mezclarse con la mala levadura de nuestra naturaleza.
Tiempo de Esperanza, y de matarnos la arrogancia,
tiempo de morirme y resucitar a una vida de entereza.

Poema en blanco y negro

Por Fernando Lamberg

Un error de muchos años sigue siendo un error.
Llamar blanca a la inocencia y negra a la perfidia
sigue una tradición pero no una verdad.
El blanco puede ser señal de la traición
y el negro ser la huella de la lealtad.
Una simbología obsoleta va par malos caminos.
En el ajedrez la dama negra sobre la casilla negra
puede darte la victoria
y la dama blanca sobre la casilla blanca
hundirte en la derrota.
Negro es al color de un científico ante el microscopio
y blanco el color de un asesino con una metralleta.
Negro es el carbón que mueve las máquinas
y blanca la nieve que las paraliza.
Negra es la sartén familiar
y blanca la mesa sin sopa y sin pan.
Negro es el color de la letra que enseña
y blanca la página que no tiene letras.
Blanco es el fósforo que quema a los niños
y negra la noche que los protege.
Negro es el vestido de las viudas heroicas
y blancos los colmillos del lobo carnicero.
Durante el siglo XX
y a comienzos del siglo XXI
una Casa Blanca en el norte de América
representa el símbolo de la mayor infamia.
Por eso propongo
que con un puño de poderoso amor
derribemos ese castillo de la perfidia
y en su lugar levantemos la Casa Negra de la hermandad,
la Casa Negra de la paz, la Casa Negra de la alegría.

poesia al ajedrez

que hermosos son los escaques
que hermosos son los trebejos
que peligrosos los alfiles
cuan hermosa es la reina
y tan altas las torres
éste es mi mundo
el mundo del ajedrez.

lunes, 20 de agosto de 2007

Canción: Juego de ajedrez

Por Enrique Martínez

Cada vez que quedamos es igual Las cosas que me dices
no me van a embrujar Se hace tarde me voy ya no
vez que si me quedo se van a enojar

No lo puedo hay un error
Que nunca se detienen para nuestro amor Me dices:
mira pronto volvere Manana nos veremos de nuevo outra vez

Juego de ajedrez quererte tanto
Que dificil es tener tu amor
Juego de ajedrez quererte tanto
Que dificil es tener tu amor

No por favor no me lo vuelvas hacer
Ya no quiero falso movimiento otra vez

Ajedrez y voluntad de poder

Por Jacques Sagot

Peón cuatro rey. Los relojes han sido puestos en marcha, y comienza a correr la sangre sobre el tablero. Los sesenta y cuatro escaques de la misteriosa cuadrícula serán el campo de batalla donde los dos contrincantes se trenzarán durante horas en la contienda sin tregua y sin misericordia de sus simétricas armadas. Duelo de voluntades, esgrima del intelecto, sublimación espléndida de la sed guerrera del hombre, transformada en lúdica lid, en juego de apariencia engañosamente inofensiva. La atroz violencia sicológica del ajedrez.

Esa insidiosa crueldad con que el jugador ejerce su supremacía táctica, esa refinada perversidad con que procede a ejecutar a su rival en el final de juego, son elementos que en vano buscaremos en ningún otro deporte. A su lado el rugby y la lucha libre, con toda su explosiva visceralidad, adquieren un aire poco menos que caritativo. Porque la derrota del intelecto es infinitamente más humillante que la derrota del cuerpo, y acarrea para quien la padece una especie de muerte sicológica que ningún otro deporte inflinge a sus perdedores.

Los jugadores están frente a frente. Los ceños fruncidos, los labios contraídos, crispados los músculos, como fieras prestas al salto. Cuánta ferocidad, bajo esa máscara de afable urbanidad que el sombrío cavilador esgrime para estrechar la mano de su rival! Cada jugador guarda bajo doble llave sus pensamientos, y adopta una actitud inescrutable de esfinge, mientras intenta leer sobre el rostro de su adversario las íntimas reacciones que sus jugadas van provocando. Miradas que horadan la piel y taladran los huesos, ojos que se abren paso hasta el sanctasánctorum del rival para descifrar su estrategia y conjurar sus designios. El puño viril de la razón intenta entretanto domeñar el nerviosismo, la ansiedad, el odio y la sed de venganza contra el rival. Tratar de mantenerse a toda costa en esa esfera indolora y desapasionada de la forma pura, de la fría abstracción: he ahí una de las claves sicológicas del combate. Parafraseando el dicho infantil, el ajedrez es un juego donde "el que se enoja pierde". La supresión sistemática de la emoción es, no menos que en el caso del soldado o el gladiador, parte fundamental de la disciplina del ajedrecista.

Por un lado, los jugadores "posicionales", como Capablanca, Petrosian y Karpov, cuyo juego, conservador e inocuo en apariencia, va envolviendo a sus rivales con la gradual, inexorable lentitud de una boa constrictor, y donde la asfixia de la víctima sobreviene como consecuencia de la acumulación de pequeñas ventajas parciales. Por el otro, los jugadores "combinatorios" como Tahl, Fischer y Kasparov, cuyos sacrificios e intercambios fulgurantes de piezas abren el juego hacia perspectivas insospechadas, hacen trizas los libretos de los rivales, y desafían las estipulaciones de la gris teoría. Es el altísimo nivel de riesgo de sus jugadas lo que confiere el estilo de estos desmelenados espadachines esa atracción propia de los saltos mortales sin red de protección: la gloria vibra al unísono con la posibilidad del más estrepitoso desastre. Fascinante, cómo aún en el ajedrez podemos discernir la pugna entre el temperamento clásico y el pathos romántico. Y qué decir de los eternos rivales, de los binomios inmortales: Alekhine y Capablanca, Botvinik y Smislov, Karpov y Kasparov, adversarios que, después de compartir cientos de horas frente al tablero terminan por necesitarse el uno al otro, por amarse con ese amor que no es sino el reverso del odio más enconado y brutal?

Como todo deporte, el ajedrez sublima el instinto de territorialidad y hegemonía física de los hombres. Es, en última instancia, una manifestación más de lo que Nietzche llamara "la voluntad de poder", uno de los impulsos primordiales de la sique humana. Resta averiguar si tal impulso no es, a su vez, síntoma apenas de un síndrome aún más profundo: la sed del amor. Los hombres creen codiciar el poder, cuando en realidad solo quieren ser amados. Fama, riqueza y supremacía son trasuntos no más de su nostalgia de amor. La necesidad que experimentan de ser admirados y aún temidos no es sino una manifestación, por demás torpe y patética, de este anhelo fundamental. El poder, sí, pero el poder que confiere el amor: he ahí lo que en realidad ambicionan. Pero no nos vayamos ahora por estos andurriales, porque esto, mis pacientes lectores, será el tema de otro artículo.

domingo, 12 de agosto de 2007

DAMA

De Miguel Arteche

Esta dama sin cara ni camisa,
alta de cuello, suave de cintura,
tiene todo el temblor de la hermosura
que el tiempo oculta y el amor desliza.
Esta dama que viene de la brisa
y el rango lleva de su propia altura,
tiene ese no sé qué de la ternura
de una dama sin fin, bella y precisa.
Aunque esta dama nunca duerma en cama
parece dama sin que sea dama
y domina desnuda el mundo entero.
Esta dama perdona y no perdona.
Y para eso luce una corona
esta dama que reina en el tablero.

Puesto aqui mientras escucho a Mecano cantandole a un pobre peon de ajedrez.

viernes, 10 de agosto de 2007

TIMUR LO ZOPPO, E GLI SCACCHI

Arrigo D'Augusta

Spento il suono del corno,
Timur, lo Zoppo, parlo'
"Tartari, udite, il deserto avanza,
riduce in rigagnoli i fiumi
dissecca i pascoli, uccide il bestiame.
Di sabbia saprà il nuovo grano,
mescolato alla sabbia
è il latte dei nostri figli.
Prima che s'insabbi il fodero stesso
delle nostre scimitarre,
lontan da qui conviene andare,
altrove consumar la nostra rabbia,
su altre genti rovesciar
la nostra sventura."
"Timur, comanda!" fu l'urlo dell'orda.
E il Tartaro disfece la tenda,
riunì la mandria,
aggiogò i buoi al carro,
montò a cavallo e attese il segnal.
Timur, intanto, destinava la meta:
un falco volava verso occidente.
"Seguiremo il sole!" il Capo gridò.
I carri in mezzo, ai lati il bestiame,
alla testa e alla coda gli armati,
lenta la schiera si mosse.
Per molte lune, nessun canto,
se non di morte, dai Tartari s'alzò.
Comuni e orrendi,
il gracchiar del corvo
e l'ombra dell'avvoltoio,
il sibilar delle frecce,
l'abbaiar dei cani, il nitrir dei cavalli,
tutti i rumori, le voci del campo,
dell'orda in cammino,
dell'orda in battaglia.
La sera,, gli è caro il silenzio
e il gioco è silenzio
e silenzio, il gioco.
A Timur la palma di gran giocatore?
Non so... Varcati gli spazi,
appreso da un vinto,
quel gioco, da tempo,
diletta anche noi.

1994

Refleción al poema de Borges

"Ajedrez" de Borges incorpora la reflexión metafísica en el ámbito de la cotidianidad. Los más pequeños detalles de una partida de ajedrez permiten hablan del tiempo y también de la eternidad. Se trata de un texto en gran medida impersonal que interroga al lector. Busca una respuesta, una participación activa del receptor. Se configura, de ese modo, en una obra abierta, en un abanico de posibilidades significativas. Por eso, Borges dirá en su "Arte poética":

A veces en la tarde una cara
Nos mira desde el fondo desde el espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.

AL MAESTRO

Enzo Giudici

O Maestro, o Maestro, ove n'andaro
i Suoi consigli e i Suoi suggerimenti?
A impararli i miei spiriti son lenti
e a scacchi so giocar come un somaro.
Mi tolga presto il Suo saluto, o caro
Maestro, e piu' non creda ai giuramenti
miei di rifarmi; sono infranti e spenti
quegli astri che agli scacchi m'invogliaro.
Declino' la mia stella, se pur mai
nacque, e rotti i miei pezzi se ne vanno
come pecore matte o come schiere
d'atterrite formiche, e non v'e' Alfiere,
non v'e' Cavallo che da tanto affanno
levi me stesso ed il mio Re dai guaii.

La sombra de las jugadas

En "Cuentos breves y extraordinarios" compilados con Bioy Casares, citan una leyenda celta.

"La sombra de las jugadas":

Dos reyes enemigos juegan ajedrez mientras en un valle cercano sus ejércitos luchan y se destrozan. "Llegan mensajeros con noticias de la batalla; los reyes no parecen oirlos e, inclinados sobre el tablero de plata, mueven las piezas de oro... Hacia el atardecer, uno de los reyes derriba el tablero porque le han dado jaque mate y poco después un jinete ensangrentado le anuncia: tu ejército huye, has perdido el reino"

LO SCACCHISTA

Enzo Monti

Lo sguardo assorto e intento e il volto teso
Per lo sforzo del pensier, che ogni cura
Volge a cercar la mossa piu' sicura
Che salvi il rege dal nemico offeso.
Lo scacchista e' sempre cosi' preso,
che ogni cosa sia attuale sia futura
Obblia e del caffe' entro le mura
Prigioniero dalla passion e' reso.
Nulla esiste per lui d'interessante
Che lo distolga, ma solo l'idea
E' il suo imperativo dominante.
La scacchiera e' l'unica sua dea,
Essa e' la sua donna e la sua amante,
Di gioia e di dolori arbitra e rea.

1980

martes, 7 de agosto de 2007

“¿QUÉ ES EL AJEDREZ”

A Marco Martos

Hechizo fascinante que proviene de un universo mágico, pleno de vivencias deslumbrantes, de ficciones encantadoras, de fantasías desbordantes, de realidades sobrecogedoras, de hechos alucinantes, donde una extraña pero cautivadora belleza traza pinceladas de exquisita espiritualidad y nos abre senderos insospechados hacia panoramas de sublime excelsitud, que nos permiten avizorar horizontes de una magnitud inconmensurable.

Cuando el hombre todavía no miraba a las estrellas, ya el Ajedrez le ofrecía un mensaje de dimensiones desconocidas, abriendo el cofre de su microcosmos insondable, donde el brillo rutilante de sus combinaciones cual valiosas joyas, pregonaba la magia sideral de sus evoluciones matemáticas en la maraña de los cálculos astronómicos y el inquietante giro de la inspiración humana, elucubraba sutiles y enigmáticos arabesco mentales, evadiendo ingeniosas celadas, trazando intrincados esquemas estratégicos, bordando la trama espesa y cautelosa de malabares tácticos ...

Hoy que el hombre inicia su viaje al espacio, en procura de nuevos mundos, ha de llevar el contenido simbólico de su propia condición y el Ajedrez, con su expresión compleja y multifacética, a un tiempo clara y misteriosa, signo de la contradicción espiritual del ser humano, puede muy bien asumir los rasgos que caracterizan ese símbolo, añadiendo los matices supremos que lo distinguen simultáneamente como un juego, una ciencia y un arte.

Intentar definir el Ajedrez es, por eso, tarea que difícilmente podrá realizar a cabalidad quien no fuera un poeta. Filósofos, matemáticos, científicos, literatos, humanistas, lo han intentado sin éxito. Es decir, han logrado una definición desde sus peculiares puntos de vista, quizá muy interesantes, pero incompleta. Solamente un soñador, como puede serlo un poeta, obtendría, a través de la magia de sus palabras, un cuadro exacto de lo que es el Ajedrez: visión eterna del alma insondable e inescrutable de la humanidad."

sábado, 4 de agosto de 2007

The Game is Over

by Alexander Cellum

Poems hide in my chess set
They enchant the sixty-four squares
Then they bring the pieces to life
And disappear when the game is over

Diosa

Llego descalzo a mi casa,
subo 200 escalones de 20 centímetros cada uno.
Hice un recorrido de 4000 centímetros de altura.
Mi cuerpo aguanta; son las 4:30, de madrugada;
hay un silencio total.

Qué estúpido soy, vivo solo.
Se oye un sonido espantoso,
es mi estomago, reclama su vacío,
me sirvo un gran vaso de agua.

Abro el refrigerador y está limpio
tal como hace una semana.

Al cerrar la puerta de mi cuarto
aparece la diosa Caisa,
desdoblando su magnetismo y seduciéndome.
Cierro mis ojos, me concentro y me sumerjo en el tablero.

Ideas fluyen en el flanco de dama, gran estrategia a resolver.
Las horas devastadoras consumen mi soledad
en el juego de Mijail Tahl.
Mi cabeza revienta, me sirvo un enorme vaso de ron.

Brindo en compañía de mis cuatro paredes.
Le sonrió al techo ¡y a la vida!
Se me olvidan mis grandes vacíos internos.
Mi estomago se ha callado.

Mis neuronas están revolucionadas, mis 19 años están eufóricos.
Anochece y me pongo mis botas.
La diosa Caisa ha decidido descansar
pero la diosa de mi noche me espera en el Bucabar *.

* Bucabar: Centro nocturno en la ciudad de México a unas cuadras del Reloj Chino de la avenida Bucareli. (Desaparecido)

La dipsomanía, las pistas de baile y el ajedrez,
gambetearon en mi espíritu de adolescente
que despellejaba la piel del hombre que nacía
en cada momento intenso vivido.
el peón aislado

Hurgando en mis pensamientos

Por Adela Canales "La Sariñana"

Si me dieran a escoger cuál seria mi destino,
te escogería a ti, para que me enseñaras el tablero de tu vida;
en el laberinto de tu pensamiento hurgaría cuál sería mío.

Me fundiré en tu piel para encontrarte,
descubriremos caminos, pensaré en tu amor
sin lamentarme por lo sucedido.
No quiero perder nada… cada centímetro de tu piel…

Escucharé tu canción para volverla himno.

Negro, blanco, no quiero perder tus movimientos,
quiero ser la pieza única de tu ajedrez,
ese juego casi interminable para sentirme tuya,
en el espacio, en el infinito.

Quiero vivir contigo,
en la intimidad de la transparencia;
que me tengas en tu vivo pensamiento.
quiero reflejar nuestra meditación constante,
estar presente en tu esfera lunar;
ser el deseo mismo de tus fantasías,
el espejo de tus sentimientos, diferente a todo…

Sin ti me siento vacía…

Sin dudarlo un segundo,
necesito de tus besos, sin medida,
para los colores de mi vida,
eres el amor, el elixir de mi torbellino
donde me aguardaba la nada.

Negro, blanco, blanco resistente…

Diremos algo estúpido como: te amo,
… y antes de ser utopía, seremos poesía.

Agosto, 2006

Lluvia

Miro tras la ventana del despacho de mi madre.
La lluvia no cesa es implacable, llueve como siempre, es la vida.
Saco mi tablero por la ventana y se empapa,
observo cómo las gotas salpican al rey,
alfil, reina, torre, peones y caballos.

La lluvia no mueve nada, escucho un suave blues añejo,
saco mi mano por la ventana, muevo un caballo,
mi mano se moja no pasa nada.

Veo las gotas escurrir por las piezas.
El agua fluye lenta y sigilosa

Yo mismo soy mi rival, saco mi otra mano
y muevo otra pieza, se desarrolla la partida.
La lluvia no cesa, no pasa nada, mis manos están mojadas y frías.
La partida se acaba como mi pensamiento o
como mi vida en un momento.

La lluvia no cesa, todo pasa, no movió nada,
observo a mi alrededor y todo sigue igual
mi calle,
mi ciudad,
el fresco lo huelo, se acaba el blues, el día se va.

Abro la puerta del despacho de mi madre,
prendo la radio y dan la noticia.
La lluvia ha sido impertinente, ha causado estragos,
desbordó una presa, hay muertos, muchos muertos.

El agua es la misma, la gota o el volumen del mar,
sin embargo ella se mueve, fluye en el ajedrez de la naturaleza,
cambiando el entorno del planeta.

Mas las gotas que cayeron en mi tablero
no causaron daño alguno a la partida.
Solamente fui el creador;
tan sólo yo.

¿Qué pasaría si el pensamiento humano
viajara en una misma frecuencia continuadora,
llamada ajedrez universal?

Se tendría un mismo objetivo común: la conservación de la humanidad.
Es tan sólo imaginación, una combinación de mi ajedrez mental.

He recorrido diferentes mundos dentro del conocimiento humano.
Mi cerebro ha estado a punto de explotar, de tanto pensar, sin un objetivo real.
Ese es mi camino, mi andar hacia lo profundo, hacia lo complicado.
He podido recorrer diferentes medios, a veces fresco y otras cansado;
y más que tanto, estoy harto de pensar. Por hoy estoy endeble.
De pronto, el ajedrez es el maestro mágico que va
moldeando mi vida en los últimos años de mi existir.
Encontré un lugar en donde arrojo todas mis ideas
y estas se transforman en las piezas del tablero.
el peón aislado

Barro

Juego con el barro; con mis torpes manos modelo
figurillas de ajedrez.
En el barro crudo han quedado terminados mis 32 esfuerzos.
Sin control de calidad, pero ahí están ante mis ojos.

Su diferencia de color es mínima pero, se nota.
Al regresar al playoncito del río, formo sobre la arena el tablero.
Los cuadros negros son hojas verde limón, los restantes escaques
son el contorno de la arena blanca a la imaginación.

Mi ajedrez de naturaleza ha quedado terminado, ha pasado un mes,
y sigo trabajando en el camino maderero de la sierra de Guerrero.
Dentro de poco regresaré a la gran ciudad.
Mis partidas en el río han finalizado.

Estoy sudoroso y cansado del rudo trabajo.
El río con su poza me espera, para darme un baño por última vez.
Guardo mi ajedrez delicadamente,
me dirijo a la prehistórica poza.

Ella es una inmensa piedra que a través de los años,
el agua de la cascada ha desgastado,
dándole una forma de tina natural, de una sola pieza.

El agua recorre el río con suavidad, es tiempo de secas.
Los venados bajan a beber a la cañada.
El cielo no ha llorado, la sierra no se ha cargado.
El color verde masivo está en espera de las aguas.

Coloco un tablero hechizo de madera sobre el agua,
la corriente es tranquila, el tablero flota.
Las sanguijuelas están en mi espera.
Dentro de mí hay una enorme angustia… sé lo que pasará.

Coloco cada pieza en su lugar y las observo por última vez.
El agua sube lentamente por las figurillas de barro por capilaridad.
Siento inmediatamente su ausencia, se saturan de agua, se deforman,
son vulnerables. Muevo el tablero fuertemente para no sufrir más;
se hacen barro nuevamente, se integran a la naturaleza.

Desaparecen, se transforman ante mis ojos.
Sólo queda el tablero a mi vista,
como el planeta tierra. Observo su inmensa sierra.
Pero el día de hoy, regresaré a las calles con sus olas de inconsciencia.

Camino lentamente al campamento y noto por última vez,
el silencio de la sierra, y me pregunto:
¿Qué es la humanidad?


El vaho de Dios en la tierra, fue empañar la razón con el ajedrez.
el peón aislado

Sueños

Los sueños son profundidades incomprensibles
pero acertados y ciertos en nuestra memoria.
Inconclusos, desgarradores, placenteros,
y algunos nos llevan hasta el orgasmo.

Como reflejo propio de mi existencia.
Ellos, entran en el mundo bicolor del ajedrez.
Mis sueños en blanco y negro, con cada pieza deformándose,
transformándose en mis fantasías incomprendidas.

Al saber que llega la noche,
visualizo mi tablero de ajedrez en el cerebro.
Las piezas se acomodan en fracciones de segundo,
juego mil partidas en estos interminables infinitos segundos de sueño.

Descomunales imágenes absorben mi consciente.
Mi biblioteca ajedrecística mental se alimenta
en la pantalla de mi mente.
Como en el sueno, encuentro las soluciones a mi juego.

En mis partidas reales brotan,
fluyen en la cascada de mi intuición.
¡Qué grandioso mundo aplicable! el de los sueños,
a mi elemental realidad.

Lo complejo se vuelve fácil en la inconsciente lucidez
que todos llevamos en los sueños.
El ajedrez, el juego profundo que todo hombre tiene en su ser,
está en los sueños. Y va al derecho y al revés.

Hoy, a veces, conscientizo en el transcurso del día,
el instinto que me aflora y resuelve mis acciones cotidianas.
Pero regreso a los sueños diarios, en mi ajedrez nocturno.
Así caminare jugando… hasta morir.


Retener la variante de una jugada,
es como saber el camino hacia donde nos conduce
el peón aislado

domingo, 29 de julio de 2007

¡EN TI, SI, CAISSA!!!

Por Roberto Bustamante

Los escaques se repiten siempre
En el marco de la vida,
Son las noches y los días.

Cuando la tierra gira
alrededor de sí misma,
cuando alumbra,
Son la fuerza de los escaques blancos,
El ataque de sus 20.000.000º,
en su Interior,
Y sus 5.000º en la periferia.

Y cuando es la penumbra,
Son los escaques negros
que se defienden
De las arremetidas e investidas
De los escaques blancos
con su potencial de energía,
Que fuerzan a los escaques a atacar,
Con violencia infinita,
Y a defenderse con igual intensidad.

Es el Universo
un cuadrado de 64 escaques,
El marco de lo trascendental,
Las galaxias del pensamiento
Convertido en energía.

¡Oh, diosa Caissa!, en ti sí creemos.
Tu dominas el mundo de los trebejos,
Inmersos en el marco histórico y milenario
Del juego ciencia.

Cuando jugamos al ajedrez,
Descubrimos el genio de la inmortalidad,
El espíritu que se revuelca
En violenta batalla por alcanzar la presea.

Es la ilusión de la meta,
Y es la fantasía irrigada
Por el inconmensurable mundo del éxito.

Quien no conoce el ajedrez,
No conoce la vida,
Pasa desapercibido
Por el tiempo de estadía en el planeta.

Sacrificio de dinero es poco,
Comparado con el de los trebejos
Que golpean millones de jugadas.
Treinta y dos valientes piezas,
Llenas de carcajadas y de comedias…
Como es la vida.

A Fernando López

Por Roberto Bustamante

(In memoriam)

Para el tiempo del ajedrez,
Todo lo fuiste.
Para el espacio en el tablero,
Lo fuiste todo.
Para el movimiento de los trebejos,
El universo encaminó tu mano.

La velocidad de tus jugadas, rápidas y lentas,
Eran la circunferencia, principio y fin,
La reflexión, un monólogo.

Fuiste Segismundo de Calderón de la Barca,
Fuiste Hamlet de Shakespeare.
Como shakesperiano que eras,
aún lo eres, lo sigues siendo,
Tuviste un encuentro con el maestro Inglés,
Se estrecharon la mano cósmica.

Y conversaron del rey Lear,
de montescos y capuletos,
Del amor entre el veneno y la espada,
en la mañana en que Romeo, desnudo,
contempló, desde la ventana,
La naturaleza escueta e igualmente desnuda,
Antes de partir hacia la muerte o hacia la vida.

Eras carcajadas, disertador, maestro del diálogo,
Y excelente mamador de gallo.
Tu último alumno de la dialéctica ajedrecística
Fue Mesa Jr.
Después, aquella fuerza de la vida se fugaba.
Wilson su médico y amigo se lo dijo;
Sereno escuchó el diagnóstico.

Las copas existenciales de su mano,
Expresaron diálogos pletóricos,
Como amante de la tertulia.

Lector panzudo, religioso y triste,
Permíteme contarte un relato,
Para que lo digieras o lo vomites.

Fernando trascendente,
Cualquier mañana se despidió.

Sus libros en las cajas y en sus manos,
Lo acompañaron por el sendero de despedida.
Una hemorragia infame
ahogó la llama del gran conversador.
Su hermana lo esperaba…
Más…

Un romance súbito,
Su amiga, la que siempre fue,
Allí iba a morir, pero…
Iría a ser fugaz el momento,
Pero existencial.

Y por entre las flores hiperbóreas,
Y los cartuchos de colores ideales,
Viajaban dos seres:
El uno, hacia el infinito,
y la otra, hacia el éxtasis,
adormecida por las circunstancias.

Eras el gran rebelde,
Eras Teodoro en Ibis,
Alonso esperado por Beatriz
en el monte de las ánimas.
Era la gran mujer que lo acompañó en el desenlace.

¿Te llamo un sacerdote?
¡No…, por favor!
Déjame vivir los segundos plenamente,
Pronto descansaré,
De esta danza de ilusiones…

Eras el extranjero de Camus,
El combatiente con la vida
y con la muerte en su agonía

Después… después…
Las aguas se llevaron
las cenizas hacia el mar,
Para encontrarse con Alfonsina Storni,
Y juguetear con ella,
además de los habitantes de las aguas.
Conservaste el número telefónico
de quien escribe un elogio,
por siempre, al amigo.

AL NIÑO DIEGO FERNANDO CAÑAS

Por Roberto Bustamante Vélez

Ahí, tus tres amores lloraron por tu ausencia:
Tu familia, tus amigos y el juego escaqueado.
El tónico de vida fugaz se fue muy lejos
A coronar peones o acariciar trebejos.

La dama del tablero, cual símil de la vida,
Te acompañó nostálgica.
Era era tu madre.
Y el monarca, tu padre.
Tu hermano, un alfil
Que expectante miraba el desenlace.

A ti, como a todos los niños del planeta,
Te dedicamos ese poema inmenso:
“A todos los niños que juegan ajedrez”

Permaneciste poco en el camino de la vida,
La perdiste muy pronto como en las aperturas,
Pero perenne quedará tu recuerdo.

domingo, 22 de julio de 2007

Ajedrez Combinaciones

Por Chobojo Master 22 de Agosto, 2006

Ajedrez juego sin azar.
¡Cuántos comprenderán tus correrías subterráneas!
…escaques sinuosos, con preferencia al color;
indomables caballos en el juego cerrado;
aperturas y celadas, que fulminan al novato.

Devastadora reina en espera a la masacre.
Peones certeros, fajadores al paso rompedores del centra
y finalistas esperando la metamorfosis.
Variantes poliséfalas, en espera de la correcta.

Horizontales vacías
verticales bloqueadas
horizontales bloqueadas
verticales vacías.

Lenguaje ajedrecístico devastador en su aplicación cultural.
Duda e interrogación al iletrado y grandioso para el snob,
que apenas y mueve las piezas.
Ajedrez, juego mental, abstracción única
con solución práctica al momento.

Diagonales vacías
diagonales bloqueadas
diagonales mortales con Fianchetos.

Los jugadores encontrarán en ti el placer de su propia evolución.
Directos al cambio.
¡Oh, la marabunta ajedrecística sin ton ni son!
Jugar quijotescamente siendo irreverentes a las leyes del juego.

Fatalidad constante con contrincantes teóricos preparados.
¿Cómo saber en donde está uno parado?
¿A quién recurrir?
¿En dónde, señores?
¿Dónde están los conocedores?
Los maestros… ¡Esos grandes maestros! .
Tal vez están escondidos tras los rincones de la gran ciudad.

Se iba el 1975 en Puente de Alvarado,
torneo en la Academia de San Carlos.

No sabia de la existencia de libros ajedrecísticos,
no se comercializaban los programas de computación del juego,
todos muy bien definidos.
Simplemente amaba el juego quijotesco.

¿C6mo saber en dónde está uno parado?
¿Cómo no dedicarte tiempo en la poesía?
¡Pero cómo no, Sr. Ajedrez!
Tú tan olvidado por muchos, y recordado por pocos.

Juan Cervera en la entrevista
Juan José Arreola como jugador, en la lucha, en la promoción.
Jorge Luis Borges en su poesía.
A selectos hombres has atrapado.
¡Pero cómo no!, si albergas en tu juego a inteligencias grandes,
a privilegiados únicos, verdaderos monstruos de la acción pensante,
del cambio de las ideas.

Ajedrez, cómo no descubrirte y amar el cuerpo de tus piezas,
sublimes curvaturas elegantes.
Como no embelesarnos con las partidas jugadas a través de tu
historia.

Verdaderas obras de arte de la creación de la inteligencia.
Imágenes de las partidas como la Inmortal o la Siempre Viva.
Notaciones descriptivas o algebraicas.
Ajedrez único, evolucionado en 1000 años;
qué mejor parámetro nos has dado
para comprender al ser humano en su constante evolución.
Ajedrez, juego de intelectos llevados a su máxima expresión.

Ajedrez, innovador en el tiempo,
¡cómo ensanchas las posibilidades en los hombres!
¡cómo has encontrado los estilos en el jugador de hielo o de fuego!
Siempre en ti encontraremos: eso.
Ajedrez magnético a la inteligencia,
tus respuestas son incondicionales a las ideas.
Ideas del hombre, perpetuas, mientras tus escaques y piezas
subsistan sobre la faz de la tierra.

Mover cada pieza con tantas variantes al momento, es cincelar el alma.
el peón aislado

Himno patafísico al ajedrez

Por Fernando Arrabal

“A mis partidas voy/ de mis partidas vengo…”
Con española de ataque que al tablero transformó. (1)
Con un dios de “macadam” y un cowboy de mi convoy. (2)
Con mi crisálida y toque que lleva espuelas de china. (3)
Con mi armonía de caníbal que sabe de electrochoques. (4)
Con mi frescura de fiordo y mis dientes de león. (5)
Con peón y con peana, y de Castilla el pendón. (6)
Con el torrente y la torre sin marfil desde mi garra. (7)
Con un gato de venganza que en mi frontera maulló. (8)
Con verdad y transparencia de nuestros nardos y espigas. (9)
Con la manzana y la ciencia de serpiente siempreviva. (10)
Con el rey guillotinado por mis vasallos del alma. (11)
Con la Furia y la Gorgona de la psique y la saca. (12)
Con las siete leguas luengas de mi legado y mi lengua. (13)
Con las montañas rocosas de mi risco renaciente. (14)
Con el regalo de magos y las migas de caballo. (15)
Con el rey descabezado y mi gaviota volando. (16)
Con incendio en el tablero y mi piel de rojo y gualda. (17)
“A mis partidas voy/ de mis partidas vengo…”.

(1): Ruy López. (2): Steinitz. (3): Yifan Hou (12 años). (4): Fischer joven. (5): Magnus. (6): Morphy. (7): Tal. (8): Alekhine. (9): Hübner y Hölderlin. (10): Almira & Joël. (11): Philidor. (12): Lasker. (13): Capablanca. (14): Kamsky. (15): Spassky. (16): Judit Polgar. (17): Sirvo.

lunes, 16 de julio de 2007

El torneo

Se escucha el murmullo de los competidores.
Los cuerpos electrizados, esperan la primera ronda.
Solamente los virtuosos, estarán en los premios.
Todos los demás ya han sido premiados al esculpir su alma
en la lucha, de los tableros pasados.

La voluntad se engrandece
y la adrenalina recorre todos los cuerpos.
El corazón se desborda en latidos ahogantes
y alguna arritmia, que me desquicia.
La concentración brota en cada mesa.

Increíblemente hay un silencio absoluto en toda la sala.
Me asombro de ver tantas personas jugando.
Escucho el zumbido de una mosca, salgo de mi concentración.
Me ausento unos minutos de mi partida, y llego al baño.
Entro en un vacío mental.

Orino,
me veo en el espejo,
escribo en una papeleta de ajedrez algo de mí,
en un poema cristalizado en segundos.

Tal vez pierda.
Tal vez gane.
Tal vez haga unas tablas.

Pero jugar en un torneo es descansar mi alma en un tablero.
Regreso y tomo asiento, me olvido de todo y muevo mi pieza.
... La sala esta vacía.
Tan solo estamos los jueces
y dos mesas compitiendo.

Finaliza la otra mesa que está al extremo de la sala.
Aún me siento fresco. Voy nuevamente al baño,
termino mi poema, regreso y gano mi partida.
Mi contrincante me sonríe de compromiso,
termino el día, fue la última partida del torneo.

La noche me abraza,
las luces artificiales me envuelven, voy rumbo a mi casa,
me pierdo entre los autos y mis sueños.

Es de día, mi rival de ayer me sonríe, es otra sonrisa.
La partida de ayer la tenía ganada con esta variante,
el mismo cuento de nunca acabar, me retiré callado sin responder.

Escuché el murmullo de los competidores listos a la siguiente ronda.

Siempre en cualquier lugar
y cualquier evento uno puede dar más o haber tenido éxito.
Pero simplemente uno en un torneo tiene que ganar.

Las piezas se trenzan con mis ideas en el tablero.
el peón aislado

El encuentro

Por Chobojo Master

Terminó un cortijo en el estado de Hidalgo.
Todos los adolescentes sin excepción,
se dirigieron a la cantina del pueblo.

No era posible mi ingreso,
solamente contaba con ocho años de vida.
Pero la fuerza de la juventud triunfó.

Adentro del recinto, en un rincón, miré a dos venerables ancianos,
me acerqué y mis ojos contemplaron por vez primera
las encantadoras piezas.

Ellos, los viejos, me ignoraron,
pero pude tocar al caballo
y al peón que estaban fuera del tablero.

El anciano calvo me miró con gesto adusto,
mas no baje la vista,
y después de unos segundos el ojo me guiñó.

Al sentirme aceptado, clavé mi instinto infantil al juego.
Recorrer el tablero bicolor,
horizontal, vertical y en diagonal.

El salto inaudito del corcel acertando un Jaque Mate.
Así maravillado creció en mí, el deseo de poseer el juego.
(corría el año de 1968)

Mi terquedad fue determinante, y al tercer día
poseía un juego de plástico barato.

El camino fue difícil
duro, incomprendido,
ningún compañerito de banca lo jugaba.
Salí a mi cuadra con el tablero bajo el brazo.
Me encontré con señores mayores que desdeñaban mi juego;
tal vez era su miedo a perder.

Así, jugué en el portal de un pueblo michoacano.
Con Fernando, el joven carnicero de la esquina;
con Elías, el teporocho de Guerrero.

Don Ponchito el casero,
Don Raúl el tlapalero
o con el joven estudiante pasando su curso en Lecumberri,
en la mentada crujía C.

El ajedrez llegó a mi paso con su vitalidad innata
el encuentro fue fulminante.
Destrozó todos mis juegos:

El mecano,
los rompecabezas,
el trompo,
el yoyo,
el balero,
los tapados...

…las canicas con balines y canicones,
la rayuela,
las tamaladas,
el bote pateado
y el burro, 16 muchachos a correr.

Con todo y esto el pintó su raya de oro
y llegó al pedestal de mi pensamiento.
Pero el ajedrez y yo nos quedamos solos,
con nuestra propia fantasía.

Llegó el tablero de Paracho
y me acompañó siempre bajo el brazo.
Con su sonido único en su caja de madera.

El tiempo me abrazó,
los cambios en mí llegaron,
y al correr mi sangre caliente
por el cuerpo de adolescente despertó a mi biología.

Es cuando uno responde al sexo opuesto.
Una tarde en un viejo edificio de la colonia Condesa,
mi ajedrez cayó en un largo e interminable corredor
¡el ruido hizo un escándalo!

Me quedé quieto, sin movimiento,
y escuché el rechinido de una puerta de madera,
observé salir a una impresionante mujer.
Ella me veía recoger pieza por pieza, en el sucio mosaico.

Se agachó, me ayudó y me mostró sus partes incomparables y voluptuosas:
tomo los dos alfiles, los puso en la palma de su mano,
me miro detenidamente…
sin fijarme me condicionó a recogerlos dentro de su departamento.

...la puerta se cerró.
Desde ese encuentro yo la enseñé a mover las piezas
y ella me enseñó a mover mi cuerpo,
en compañía de mi caja ruidosa de ajedrez.

La apertura es el inicio de todo, por tal razón
clava tu pensar en la apertura, para no ser sorprendido.
Lo demás llegará inevitablemente como en la vida.
el peón aislado.

domingo, 15 de julio de 2007

El choque

Por "Chobojo Master" 22 de Agosto, 2006

Estoy en la azotea de mi casa, el aire choca con mi frente;
observo detalladamente mis piezas de ajedrez.
Juego con sus movimientos y contemplo la noche con sus luces.

Los autos circulan sin lógica para mí,
sus sombras se distorsionan en mis ojos
viajando a la velocidad de la luz.
El encuentro con mi consciente me espanta.

Soy ajedrecista de letras
de poemas
de ideas
inconclusas y viajeras.

Juego solo y solitario en mi frasco cerrado al vacío,
esperando a que se pudra el fruto de mi ser.

Pero el ajedrez me saca de mi locura.
Sigo una partida de José Raúl Capablanca en mi azotea ajedrecística.
Llega mi hermana y con su voz suave me comenta:
¿Acaso estas tú loco?, ¿cómo puedes jugar solo al ajedrez?

Volteo, la miro y le sonrío,
mis ojos se pierden siguiendo las luces y sombras, autos,
los faroles de la calle.

Todo pasa rápido,
pero ahí está la idea de J. R. Capablanca.

Mi real locura se disuelve,
escucho el motor de dos autos que convergen a toda velocidad
en la misma esquina de mi azotea.
Mis oídos los vienen midiendo; espero que lleguen al choque;
no puedo hacer nada.

¡Crash!

En cambio mis ideas no chocan,
son asimiladas, el juego me lo está dando.

Cuando el caballo brinca, sobre las piezas, encuentro la flexibilidad de mi vivir.
el peón aislado

My Mother's Chess

by David Solway

From The Atlantic Monthly, January 1981


She plays a curious game;
unexpectedly will strike
from any quarter in a storm
of near-perpetual check and yet at the end expose
a too-long forgotten king
or for no good reason lose
her queen, quite as confusing

as confused. Does her better
nature gain the upper hand,
the inveterate sweetness there,
incapacity to reprimand?

which makes for dubious chess
but an indulgent parent.
I might have wished it otherwise:
better chess; less lenient

Emblemas morales Roys, Pyons, dans les sac son eguaux

by Sebastian de Covarrubias Orozco of 1610

El Rey, la Dama, arfil, roque, cauallo

Cada qual de estos, tiene enel tablero

Su casa, su poder, y en el mudallo,

Se guarda orden, i concierto entero:

Al fin del juego, por mi cuenta hallo,

Que en el saco, el peon entra primero,

Tal rematar, los bienes, y los males,

De aque sta vida, todos son iguales.

The Chesse Playe

by Nicholas Breton (1542-1626)

THE KING
The King himself is haughtie care,
Which ouerlooketh all his men,
And when he seeth how they fare,
He steps among them now and then,
Whom when his foe presumes to checke,
His seruants stand, to giue the necke.

THE QUEENE
The Queene is queint, and quicke conceit,
Which makes her walke which way she list,
Ans rootes them up, that lie in wait,
To worke hir treason ere she wist:
Hir force is such against her foes,
That whom she meets, she ouerthrowes...

THE PAWNES
The Rookes poore Pawnes, are sillie swaines,
Which seldom serue, except by hap, and yet those Pawns, can lay their traines,
To catch a great man, in a trap:
So that I see, sometime a groome
May not be spared from his roome.

THE KNIGHT
The Knight is knowledge how to fight against his Princes enimies,
He neuer makes his walke outright,
But leaps and skips, in wilie wise,
To take by sleight a traitrous foe,
Might slilie seek their ouerthrowe.

THE BISHOP
The Bishop he is wittie braine,
That chooseth crossest pathes to pace,
And euermore he pries with paine,
To see who seekes him most disgrace:
Such straglers when he findes astaie,
He takes them up, and throws awaie.

THE ROOKES
The Rookes are reason on both sides,
Which keepe the corner houses still,
And warily stand to watch their tides,
By secret art to worke thier will,
To take sometime a theefe unseen,
Might mischiefe mean to King or Queene.

Blitz

Por "el peón aislado"

El blitz
es lo mismo
pero es diferente
y en lo profundo
es lo mismo.

Como jugar al blitz
se colocan las piezas
igual que el ajedrez
nada original.

El tiempo inexistente
en lo profundo
existe en el tablero
es la presión
continua.

Son 5 minutos para
un jugador
5 minutos para
el otro
en total toda la partida
dura 10 minutos
de inicio a fin.

Casi las mismas reglas. Listos.
Las neuronas vibran
a mil por hora
Se gana como en la vida,
de dos formas, dando
el tan esperado Jaque Mate.

Oh, se cayó la banderita –lástima panchita–,
implacable tiempo en el blitz
se guardan las imágenes
rápidas del juego,
se vuelve una partida rayo
fragmentada al tiempo,
explosiva, mortal al intelecto.

A la agilidad mental,
al rápido de pensamiento:
el blitz es el paradigma
del hombre en función al universo.

Todo y nada en sí
un micro segundo de existencia.
Analizar comparar al ajedrez,
al blitz
tu vida
tu juego.

Y suéltate,
al fin,
alguno de los dos
es lo mismo,
pero es diferente.

Y en lo profundo, es lo mismo
todo está en el subconsciente.

Como lo muestra la historia
de la humanidad.

Sobre nuestro gran
tablero tierra
de ajedrez.

Enrocarse es tener, el tiempo suficiente para desdoblar la fuerza del erizo.

Reloj

Por "el Peón aislado"

Reloj
instrumento
que guarda el tiempo
todos lo conocen
y es nada en sí,
trastabillea
en el pensamiento
efímero
el tiempo reloj
el reloj tiempo.

Mata lentamente al corazón
en un mudo paro cardiaco.
Reloj de ajedrez
dos en uno,
dos tiempos en un mismo instante.
La partida desborda imágenes
ajedrecísticas
dos tiempos entre la vida
y la muerte,
dicotomía en un movimiento.

El tiempo implacable,
seductor de la presión,
se desboca
en un pequeñísimo momento.

Mi abstracción
llega al ajedrez relativista
del come salchichas Albert Einstein
o a los relojes en los cuadros
de Salvador Dalí.
Mis dos relojes en mi tablero.

Relojes, dos tiempos en uno.
Y un solo tiempo, el mío.
Por el día de hoy:
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,

Pero la vida de la carne
se pierde por eso llamado tiempo.

Los recuerdos y los planes son la vida, la vida es un tiempo.
El tiempo es implacable con todo, mas de recuerdos y planes se vivirá.

El Escaque a1

Por el "Peón aislado"

Soy una parte única y necesaria, pequeñita,
con la intención de ser un algo en un todo
con la compañía de mis semejantes.

Dentro de mí puedes imaginar el micro cosmos o el universo,
el átomo o el agujero negro.

Soy parte, complemento de un todo en tu razón.

Pero deja volar tu sensibilidad
dentro de mis vibraciones infinitas a lo intocable,
conecta tus ideas al invernadero de tu abstracción,
pulula en compañía de seres hipersensibles
que se crecen a las estructuras mentales
de un punto de equilibrio llamado un mismo universo,
échate un chapuzón en ti,
conócete, esculpe tu esencia continuadora
y verás en que valores tan absurdos subsistimos

Tablero: Tan difícil de llenar los cuadros negros
en el vivir del hombre, los blancos son incomprensibles
para la razón sencillamente no tienen explicación.

viernes, 13 de julio de 2007

Mujeres

Por "el Peón Aislado"

Me retuerzo en mi cama al amanecer,
observo su perfil
en la revista española de ajedrez,
su imagen femenina
llega a mi mente.

La retengo,
es Judith Polgar
con su defensa India de Rey.

Con ella,
abre paso
firme a la mujer,
entre los escaques,
entre los hombres,
entre la duda,
entre los celos,
entre el pensamiento conservador.

Tiene el don,
el esfuerzo,
la fuerza,
de Maia Chiburdanidze,
de Zsuzsa
de Xie Jun
de Nana Ioseliani.

Son ellas,
las mujeres
de todos los tiempos.

Madame Curie,
Golda Meier,
Indira Ghandi,
Frida Khalo,
Asunción,
Ashanti,
La Mona;
son ellas, el grupo,
las diosas grandiosas
del pensar.

Las mujeres,
continuadoras rebeldes
de su esencia.

Las de hoy, inevitables damas
en el tablero de ajedrez,
nos demuestran,
demuestran
y se demuestran.

Las mujeres
siguen acumulando
esencias,
en la evolución
de la humanidad.

Ellas las mujeres,
las madres,
las hermanas,
las amantes,
las no famosas de todos
los tiempos,
empiezan a abundar
a crecer,
son racimos frondosos,
y hoy están en el juego de ajedrez
compitiendo en los tableros
internacionales.

Mujeres preciosas, preciosas Mujeres.

No dormir y estar con el ajedrez,
es comprender mi consciente un poco,
es comprender mi vida, mi existencia
y, algo, a las mujeres.

Ajedrez erótico sobre tu cuerpo

Por "El peón aislado"

Dos de la madrugada, pasa una patrulla.


Cuerpo femenino al paso
erótica de carnes voluptuosas
tienes preferencia por algún color.

En nuestra cama
llegas a la posición de zugzwang
y te aferras a ella.

Tenemos el tiempo marcado
estamos en los escaques
de nuestra colcha.
Horizontales, verticales y en diagonales.

Brinco sobre ti
como caballo desbocado
a ritmo de un bolero.

En cada escaque del edredón
coloco una pieza.

Y los peones miméticos
toman posición de pelea.

Los dos sonreímos
sabemos adónde vamos nuevamente.

Totalmente desnuda
te acercas en puntas
y buscas una nueva apertura.

Tomo los 16 peones
y te los coloco en las piernas.
Una torre frente a la otra
en cada hombro.

Los dos caballos
en la periferia de tu ombligo.

Los dos alfiles
quedan como agujas frente a tu sexo.

Una dama en un seno
el caballo en el otro,
y en tu pie izquierdo
un alfil que lucha entre tus dedos.
Contemplo el ajedrez erótico
sobe tu cuerpo,
y me muevo lentamente
como Pegaso, a tu regazo.

Bebo la soledad,
la fuerza,
la libertad de unicornio al poseerte.
Seguimos jugando
al ajedrez
con nuestros cuerpos.

Llegamos
al jaque continuo
y único de los orgasmos.

Viajamos en el tablero de la vida
de nuestro encuentro
inhalamos… suspiramos.

Mis labios,
hoy belfos,
retruenan de placer
haciendo un ruido
Unicorrrrrrrnio.
Hay un silencio total.

Un peón aislado
se clava en el ala
de mi espada.

Es cuando pasa un día sin tu cuerpo y pienso en:

El campo de batalla,
el escaque contra el tiempo,
la potencialización del tablero.
Ellos se transforman en las combinaciones
exactas de nuestros sexos.

Seis de la madrugada, amanece

Papeleta

por Alonso Marroquin Ibarra

Ajedrez bendito,
juego que aplaca
mi cerebro;
mis pasiones
las condensas
en tus escaques.

Por ti llegaron
las papeletas
a mis manos.

Éstas me han servido
para ir al baño,
para apuntar una partida.
para conocer el logotipo
del promotor del torneo,
para abortar un poema.

La papeleta por aquí.
La papeleta por allá.

Pero la papeleta
es la hermana menor
de la novela
del cuento
de los poemas.

La papeleta
guarda tu alma,
tu carácter.

La papeleta no es
ni será
tu nombre propio.

La papeleta
será,
mientras alguien
la guarde,
tu esencia en un papel.

Dos colores el día la noche y el pensamiento humano en el tablero.
el peón aislado

Trapped In chess

By Andres D. Fernandez-Carrasco

This poem is about my experience at the Super National Chess Tournament
in Kansas City, Missouri, in April 2001.


7000 kids sit
d
0
w
n
to play one round of chess.
Three thousand boards; one hundred and
twelve thousand pieces, one you.


You're nervous
You 're worried
You're biting
Your nails.


You 're an exposed king
You're a checked king
You're a mated king
But there's no place else you'd
rather be, because


You're trapped.
Trapped in the world of
Chess!