sábado, 4 de agosto de 2007

Barro

Juego con el barro; con mis torpes manos modelo
figurillas de ajedrez.
En el barro crudo han quedado terminados mis 32 esfuerzos.
Sin control de calidad, pero ahí están ante mis ojos.

Su diferencia de color es mínima pero, se nota.
Al regresar al playoncito del río, formo sobre la arena el tablero.
Los cuadros negros son hojas verde limón, los restantes escaques
son el contorno de la arena blanca a la imaginación.

Mi ajedrez de naturaleza ha quedado terminado, ha pasado un mes,
y sigo trabajando en el camino maderero de la sierra de Guerrero.
Dentro de poco regresaré a la gran ciudad.
Mis partidas en el río han finalizado.

Estoy sudoroso y cansado del rudo trabajo.
El río con su poza me espera, para darme un baño por última vez.
Guardo mi ajedrez delicadamente,
me dirijo a la prehistórica poza.

Ella es una inmensa piedra que a través de los años,
el agua de la cascada ha desgastado,
dándole una forma de tina natural, de una sola pieza.

El agua recorre el río con suavidad, es tiempo de secas.
Los venados bajan a beber a la cañada.
El cielo no ha llorado, la sierra no se ha cargado.
El color verde masivo está en espera de las aguas.

Coloco un tablero hechizo de madera sobre el agua,
la corriente es tranquila, el tablero flota.
Las sanguijuelas están en mi espera.
Dentro de mí hay una enorme angustia… sé lo que pasará.

Coloco cada pieza en su lugar y las observo por última vez.
El agua sube lentamente por las figurillas de barro por capilaridad.
Siento inmediatamente su ausencia, se saturan de agua, se deforman,
son vulnerables. Muevo el tablero fuertemente para no sufrir más;
se hacen barro nuevamente, se integran a la naturaleza.

Desaparecen, se transforman ante mis ojos.
Sólo queda el tablero a mi vista,
como el planeta tierra. Observo su inmensa sierra.
Pero el día de hoy, regresaré a las calles con sus olas de inconsciencia.

Camino lentamente al campamento y noto por última vez,
el silencio de la sierra, y me pregunto:
¿Qué es la humanidad?


El vaho de Dios en la tierra, fue empañar la razón con el ajedrez.
el peón aislado

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