sábado, 4 de agosto de 2007

Lluvia

Miro tras la ventana del despacho de mi madre.
La lluvia no cesa es implacable, llueve como siempre, es la vida.
Saco mi tablero por la ventana y se empapa,
observo cómo las gotas salpican al rey,
alfil, reina, torre, peones y caballos.

La lluvia no mueve nada, escucho un suave blues añejo,
saco mi mano por la ventana, muevo un caballo,
mi mano se moja no pasa nada.

Veo las gotas escurrir por las piezas.
El agua fluye lenta y sigilosa

Yo mismo soy mi rival, saco mi otra mano
y muevo otra pieza, se desarrolla la partida.
La lluvia no cesa, no pasa nada, mis manos están mojadas y frías.
La partida se acaba como mi pensamiento o
como mi vida en un momento.

La lluvia no cesa, todo pasa, no movió nada,
observo a mi alrededor y todo sigue igual
mi calle,
mi ciudad,
el fresco lo huelo, se acaba el blues, el día se va.

Abro la puerta del despacho de mi madre,
prendo la radio y dan la noticia.
La lluvia ha sido impertinente, ha causado estragos,
desbordó una presa, hay muertos, muchos muertos.

El agua es la misma, la gota o el volumen del mar,
sin embargo ella se mueve, fluye en el ajedrez de la naturaleza,
cambiando el entorno del planeta.

Mas las gotas que cayeron en mi tablero
no causaron daño alguno a la partida.
Solamente fui el creador;
tan sólo yo.

¿Qué pasaría si el pensamiento humano
viajara en una misma frecuencia continuadora,
llamada ajedrez universal?

Se tendría un mismo objetivo común: la conservación de la humanidad.
Es tan sólo imaginación, una combinación de mi ajedrez mental.

He recorrido diferentes mundos dentro del conocimiento humano.
Mi cerebro ha estado a punto de explotar, de tanto pensar, sin un objetivo real.
Ese es mi camino, mi andar hacia lo profundo, hacia lo complicado.
He podido recorrer diferentes medios, a veces fresco y otras cansado;
y más que tanto, estoy harto de pensar. Por hoy estoy endeble.
De pronto, el ajedrez es el maestro mágico que va
moldeando mi vida en los últimos años de mi existir.
Encontré un lugar en donde arrojo todas mis ideas
y estas se transforman en las piezas del tablero.
el peón aislado