domingo, 15 de julio de 2007

El choque

Por "Chobojo Master" 22 de Agosto, 2006

Estoy en la azotea de mi casa, el aire choca con mi frente;
observo detalladamente mis piezas de ajedrez.
Juego con sus movimientos y contemplo la noche con sus luces.

Los autos circulan sin lógica para mí,
sus sombras se distorsionan en mis ojos
viajando a la velocidad de la luz.
El encuentro con mi consciente me espanta.

Soy ajedrecista de letras
de poemas
de ideas
inconclusas y viajeras.

Juego solo y solitario en mi frasco cerrado al vacío,
esperando a que se pudra el fruto de mi ser.

Pero el ajedrez me saca de mi locura.
Sigo una partida de José Raúl Capablanca en mi azotea ajedrecística.
Llega mi hermana y con su voz suave me comenta:
¿Acaso estas tú loco?, ¿cómo puedes jugar solo al ajedrez?

Volteo, la miro y le sonrío,
mis ojos se pierden siguiendo las luces y sombras, autos,
los faroles de la calle.

Todo pasa rápido,
pero ahí está la idea de J. R. Capablanca.

Mi real locura se disuelve,
escucho el motor de dos autos que convergen a toda velocidad
en la misma esquina de mi azotea.
Mis oídos los vienen midiendo; espero que lleguen al choque;
no puedo hacer nada.

¡Crash!

En cambio mis ideas no chocan,
son asimiladas, el juego me lo está dando.

Cuando el caballo brinca, sobre las piezas, encuentro la flexibilidad de mi vivir.
el peón aislado

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