lunes, 4 de junio de 2007

MATE AHOGADO

Por SHEENAGH PUGH
para Carl Schlechter, 1874-1918

Quiero pasear con Carl Schlechter
en el novecientos, bajar por una calle de piedra.

El sol se acaramela. Desde alguna ventana
un piano suena suave, y los ojos tristes de Carl

se encienden un poco. Le pregunto por su ajedrez,
por qué siempre ofrece tablas,

y el se encoge de hombros. Las palomas blancas se amontonan
en los alfeizares. “Odio esa mirada en los ojos de los hombres

cuando pierden”. Lo amo. Compramos cerezas
en un puesto, guindas, oscuras, medio amargas,

y las comemos juntos. Lo beso,
probándolas en su boca. Quiero contarle

"Carl, te estás muriendo de hambre, a los cuarenta y cuatro,
y podrías ser campeón del mundo. Juega a ganar."

Pero entonces el no sería quien es,
Y yo no habría hecho todo este viaje

desde el siglo siguiente para tomarle las manos
al maestro entablador, observarlo,

con leve inclinación, escuchando la quietud de las palomas,
uno a uno, en un sueño. Gentilhombre; gentil.

(Traducción del inglés)

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