viernes, 8 de junio de 2007

AJEDREZ

Por Omar Khayyám

Porque esta vida no es
-como probaros espero-,
Mas que un difuso tablero
de complicados ajedrez.
Los cuadros blancos: los días
los cuadros negros: las noches...
Y ante el tablero, el destino
acciona allí con los hombres,
como con piezas que mueven
a su capricho sin orden...
Y uno tras otro al estuche
Van. De la nada sin nombre

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