sábado, 2 de junio de 2007

Corceles

Por Héctor Alvarez Castillo

Lo llevó a obrar la oscura noche,
Que hace dar de lo que no se tiene
Y tomar de lo que no hay.

El amigo que dormía despertó tras el ruido
que hicieron las figuras al caer de la bolsa.
Un trabajado madero lo aguardaba en silencio.

Las viejas piezas iniciaron la función
Ante esos ojos que no descifraban el rito,
Nada sabían de lances ni batallas.

Después de las palabras
Las manos simularon entender el misterio,
La mente fue presa de pasión y de locura,

Extático como arcano, el secreto
Fue demonio que exhibe un rostro,
Cabeza de hidra jamás segada.

Olvidaron sus cuerpos,
Persistió el deseo,
El recuerdo del día.

El corazón se agitó
Cuando un audaz corcel
Inclinó la victoria hacia el soberano,

Vuelve la noche y con ella algo perece,
Que desde el nacimiento aguardó el instante.

Queda la nostalgia de ese caos y de un orden
Donde azar es palabra, ignorancia que se cura.

No hay comentarios: