jueves, 30 de agosto de 2007

Poema de Abraham Ibn Ezra

Es momento de analizar las reglas fundamentales del juego que se derivan del poema (cuyos 76 versos se distribuyen en 38 pares de rimas masculinas, siguiendo el esquema métrico ha-merubbé:

Sobre un tablero de 8 x 8 cuadros se enfrentan dos ejércitos en batalla ficticia:
Voy a cantar un poema sobre una batalla en regla,

antigua, desde tiempos remotos consagrada,

que gente inteligente y entendida organizó,

instituyóla sobre ocho hileras.

Hilera tras hilera, en todas hay grabadas

sobre una tabla ocho divisiones;

son las hileras cuadros taraceados,

donde las tropas se mantienen apiñadas.

Con sus mesnadas unos reyes se sitúan

dispuestos a batallar, y hay espacio entre ellos dos.

Los rostros de todos para luchar están prestos,

continuamente están o saliendo o acampando.

En su lucha no desenvainan espadas,

pues su guerra es un asunto de ingenio.

Se les distingue por símbolos y enseñas

en sus cuerpos inscritas y talladas,

Aunque los cuadros aparecen decorados, no se menciona que esté escaqueados a dos colores, como posteriormente será norma. En el ajedrez árabe (que el pueblo jugaba habitualmente sobre manteles o incluso sobre la arena) todos los cuadrados eran del mismo color, y si aparecían decorados era por motivos ornamentales. La lentitud de movimientos del férez y el alfil no hacían necesario marcar las diagonales, como fue preciso tras la evolución del movimiento de estas piezas.

Por el orden progresivo en que van citándose las piezas, a partir del centro del tablero, podemos concluir que la colocación del roque era, conforme a lo habitual, en las esquinas, sin el intercambio de posición entre el alfil y el roque que se da en algunas tradiciones del ajedrez (con los elefantes en las esquinas y la posterior mixtificación del diseño de una torre sobre tales elefantes).

Los bandos eran, de acuerdo con el color de los trebejos en el ajedrez antiguo, uno rojo y otro negro, representados por los idumeos y los cusitas (etíopes) respectivamente, iniciando la partida las piezas negras:

y quien los viera agitarse

creería que se trata de idumeos y cusitas.

Cuando los cusitas al combate lanzan sus manos

salen los idumeos a por ellos.

El nombre de algunas piezas aparece traducido al hebreo (rey, caballo, peón o infante), manteniéndose los nombres antiguos en el caso del fil (árabe) y ruj (sánscrito, mantenido así en árabe). El ferz árabe se halla adaptado al hebreo (férez) tomando como base la palabra hebrea correspondiente atestiguada en la Biblia (Hab 3,14).

El rey (mélej) se mueve de casilla en casilla, en cualquier sentido:

El rey camina por sus [casillas] contiguas

en todos los sentidos; a sus siervos ayuda,

cauto se muestra en su reposo o en su salida

a luchar, y también en el lugar de su acampada.

Si su enemigo terriblemente contra él sube

y le amenaza, huye entonces de su territorio.

El enroque, introducción posterior en la historia del ajedrez y ausente del ajedrez árabe, no se menciona. Ninguna alusión tampoco al doble salto del rey en su primer movimiento (ni, en consecuencia, a una movida inicial similar a la del caballo para escapar a la desesperada de un jaque, como se practicó posteriormente en algunas variantes del ajedrez). Isidor Gross, frente a la opinión común de que el enroque no se introduce hasta finales del siglo XV, quiere ver su existencia en este poema de Ibn Ezra, es decir, en el siglo XII, para lo cual propone que los conflictivos versos desplazados en las ediciones se inserten en este lugar, aplicándolos al rey, cuyo salto doble inicial correspondería a su movimiento de enroque; pero, como ya antes dijimos, se pueden explicar perfectamente (y conforme al testimonio de la mayoría de los manuscritos) en referencia al peón promocionado. También Léon Hollaenderski defiende la existencia del enroque en nuestro poema de una forma muy curiosa, pues aprovechando el lugar libre correspondiente al verso omitido en la edición príncipe de Hyde, introduce la siguiente traducción: "et s’il y a danger, le Rou’h peut changer sa place contra celle de son maître (roquer)". Como Steinschneider exclama: "Wie käme die Rochade in das alte Schach?!".

El infante (raglí) o peón avanza en línea recta, sin que pueda retroceder, y captura en diagonal:

Los infantes son los primeros que salen

a la guerra, siguiendo un camino recto;

es la regla del infante que camine frente a sí

y para capturar a su enemigo se desvíe;

pero al caminar no torcerá su marcha

ni volverá atrás sobre sus pasos.

Si alcanza la octava fila adquiere el rango de general (férez) y mueve como él. Es entonces (y no en su primera movida, cf. supra), en calidad de férez, cuando puede mover como éste y, en consecuencia, saltar a la tercera casilla en su primer movimiento tras su promoción. Lo puede hacer en cualquier sentido (y seguirá manteniendo el color, conforme a las normas del ajedrez árabe, donde el ferz avanza por las diagonales correspondientes a su color durante toda la partida):
Si se aleja y emigra de su territorio

y hasta la octava fila se allega,

a todos los frentes cual general puede volverse

y es su forma de luchar a la suya equiparada.

El férez (que mantiene su sentido original masculino de general, frente a la posterior evolución femenina a reina o dama) mueve exclusivamente en diagonal. Y aunque en su primer movimiento puede saltar, en cualquier sentido, a la tercera casilla, el resto de la partida avanza diagonalmente ("desvía sus pasos") de casilla en casilla, conforme a las reglas del ajedrez antiguo y como se desprende de la ventaja que en este aspecto tiene sobre él el alfil, que puede saltar a la tercer casilla durante toda la partida. Habrá que esperar a las profundas renovaciones del ajedrez español de Lucena para que la "dama" avance cuanto quiera y no sólo en diagonal:
El general puede desviar sus pasos

y movimientos a sus cuatro esquinas;

y si quiere puede dar al principio,

en cualquier sentido, un salto triple por la senda.

El elefante (alfil) mueve en diagonal, como el férez, pero puede saltar de dos en dos casillas. No se explicita la norma del antiguo ajedrez de poder efectuar su salto aunque haya una pieza interpuesta:

El elefante al combate va acercándose

se sitúa como emboscado por el flanco;

cual la del general es su marcha, pero tiene

la ventaja de que es triple.

El caballo (sus) salta en zigzag, movimiento inalterado en toda la historia y en todos los tipos de ajedrez:

El caballo en el combate es muy ligero de patas

y camina por sendero tortuoso,

sinuosos sus caminos y con cuestas;

por tres casillas se extienden sus dominios.

El roque (ruj), por el contrario, avanza en línea recta, en cualquier sentido, dominando varias casillas, no sólo la contigua:

El roque marcha recto en su camino

a lo largo y ancho del campo;

rutas tortuosas en verdad no busca,

su senda no es oblicua ni torcida.

Resulta por ello una pieza de enorme valor (la más potente de este ajedrez antiguo), capaz de amenazar seriamente al rey contrario, el cual puede huir o cubrirse con sus tropas:

Si su enemigo terriblemente contra él sube

y le amenaza, huye entonces de su territorio.

Y si el roque con hostilidad le arremete

y de aposento en aposento le persigue,

hay veces que de su presencia huye

y veces hay en que sus turbas le protegen.

Tras una viva descripción de los avatares de la partida, ésta concluye con el mate al rey:

Si se matan todos ellos entre sí,

uno al otro aniquila con gran saña.

Los héroes de ambos reyes

son vulnerados sin que haya sangre derramada.

A veces prevalecen sobre ellos los cusitas,

y ante éstos los idumeos huyen;

hay veces en que predomina Edom, y los cusitas

con su rey en el combate desfallecen.

En la trampa que le tienden al rey es capturado

sin clemencia, es atrapado en sus redes

y no hay refugio para salvarse ni escape,

ni hay huida a ciudad amurallada o de asilo;

junto al enemigo es condenado y derribado;

sin salvador, se dirige dando tumbos a la muerte.

Por él todo su ejército moriría,

se pondrían como rescate a cambio de su vida.

Quien era su gloria ya partió, y no son nada

cuando reparan en que ya fue derrotado su señor.

Pero vuelven a luchar una segunda vez

y hay para todos sus muertos resurrección.

En "se dirige dando tumbos a la muerte" (cf. Prov 24,11) se ofrece un indudable juego de palabras: con el uso de la raíz m.t ‘caminar vacilante’ se está aludiendo al "jaque mate", objetivo básico del ajedrez (y que le diferencia de otros juegos de mesa cuya finalidad es alcanzar alguna parte del tablero o despojar al adversario de todas sus fichas). La propia dinámica de la batalla descrita, que concluye en mate, no permite saber qué hubiera ocurrido en caso de "rey robado" (despojado de todas sus piezas), que suponía una derrota en el ajedrez árabe. Tampoco se da la circunstancia de "rey ahogado".



ste poema de Ibn Ezra, en suma, es un magnífico documento (de hecho, el primer reglamento conocido) sobre el ajedrez europeo primitivo, que prosigue claramente las normas del parsimonioso ajedrez árabe. Es un hito importante, prolegómeno de una serie de estudios de ajedrez que conduciría a los grandes tratados españoles e italianos del siglo XV, con el progresivo abandono del ajedrez árabe ("del Ferz" o Axedrez del Viejo") para introducir las características del nuevo juego europeo ("Axedrez de la Dama" o "alla rabiosa"), con mayor dinamismo en el movimiento de las piezas y representativo del ajedrez clásico que hoy se juega en los torneos: salto del rey para enrocar y dominio de toda la diagonal por parte de alfil y dama (la cual, además, puede mover también en línea recta, convirtiéndose, frente a la débil y defensiva pieza del ajedrez antiguo, en la más potente del ajedrez actual).

Además de documentar la participación judía en el ajedrez europeo medieval (básicamente similar al árabe), es asimismo el preludio de una serie de contribuciones judías a la literatura ajedrecística, en forma de poemas hebreos anónimos o de pequeños tratados sobre el juego, entre los que destacan la melisá de Bonsenior Ibn Yahya o el famoso Ma’adané mélej o "Delicias reales", erróneamente atribuido al propio Abraham Ibn Ezra en época más reciente.

AJEDREZ

Por Jaime Alfonso Luis León Cuadra

Su Majestad es mostrenca,
Los Jamelgos hacen piruetas,
El Alfil, indiferente,
Camina en diagonal,

Las Gemelas Fortificaciones
Invariablemente rectas;

Agreguemos una falta de respeto:
El peón se puede tirar la Reina,
Sin celos ni muerte.

Jaque mate y
Muerto el Rey.

Extinto el Monarca
Indivisos vuelven a idéntica arca
Prisión de maderas.

Canción del Caballito de Ajedrez

Salió de su casa como siempre una vez más
a combatir el capital.
Grandes utopías, sueños de revolución
y una Biblia en el cajón.
Se hizo un tatuaje, en la entrepierna, de Fidel
ahí tomando mate con el Che.

Con manifiestos fue escondiendo su disfraz
de burgués neoliberal.
Y con discursos el te va
a engatusar, a engatusar.....venga!

Cuenta con orgullo cuando estuvo en la prisión
por pintar con un aerosol.
Guerras de guerrillas hay que hacer otro Vietnam,
atragantándose un Big-Mac.
Nuestro bolchevique ha organizado en soviets
uy! a sus amigos de internet.
Chamullan giles, boluditos de mamá
que ni siquiera han oído hablar de Marx.
Pero en el fondo el sueña ser
un yupi más, un yupi más...
Nuestro pequeño héroe ha dejado de luchar,
ya se cansó de militar.
A pesar de esto nunca va a dejar de actuar
y está llevando a cabo un plan:
piensa sovietizar a más de medio personal.
Ahora es gerente de Wal-Mart.
Con manifiestos fue escondiendo su disfraz de burgués neoliberal.
Y con discursos el te va a engatusar, a engatusar...
Pateaste el tablero otra vez, vamos caballito de ajedrez.
Pateaste el tablero otra vez, vamos caballito de ajedrez.
Pateaste el tablero otra vez,
pero te acostaste con el rey.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Las Causas

Por Jorge Luis Borges

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

La Navidad

Por Sergio Darce

Lapso de tiempo para sensibilizar los pensamientos
que pasan todo el año a la deriva, saturados de sombras,
reducidos a la insustancial tarea del onanismo mental,
como si escribiéramos con tinta invisible en una página blanca.

Por ello Navidad se invento para desplazar
esos pensamientos sombríos y epicúreos que nacen del tedio.
Para reemplazar los grandes bacanales en honor a Baco
por el sosiego etéreo que reposa en la humildad de un pesebre

donde el vaho de un buey es más puro
que la asquerosa resaca de una borrachera.
Se nos contó de una estrella magnifica en el cielo
que proyectaba su luz sobre la casa de David

cumpliéndose las profecías sobre la llegada del Mesías,
Prometeo pescador de hombres.
Pocos creemos que vino a entregarnos el fuego de su Verdad,
los demás lo siguen esperando pacientes hasta la eternidad.

Natividad esculpida en una marqueta sólida de hielo
se derrite bajo el calor abrumador de una promesa,
hombres de poca fe jugando ajedrez con el jugador del cielo
sin medir pecados van subiendo la parada a la apuesta.

Niño, pesebre, buey, asno, ovejas, pastores, María y José:
escena perfecta apologética de un eremita poeta
que parodio hasta el paroxismo el nacimiento de un rey
a quien los mortales le habían dado jaque mate.

La Navidad tiene la virtud de no ponerse rancia
al mezclarse con la mala levadura de nuestra naturaleza.
Tiempo de Esperanza, y de matarnos la arrogancia,
tiempo de morirme y resucitar a una vida de entereza.

Poema en blanco y negro

Por Fernando Lamberg

Un error de muchos años sigue siendo un error.
Llamar blanca a la inocencia y negra a la perfidia
sigue una tradición pero no una verdad.
El blanco puede ser señal de la traición
y el negro ser la huella de la lealtad.
Una simbología obsoleta va par malos caminos.
En el ajedrez la dama negra sobre la casilla negra
puede darte la victoria
y la dama blanca sobre la casilla blanca
hundirte en la derrota.
Negro es al color de un científico ante el microscopio
y blanco el color de un asesino con una metralleta.
Negro es el carbón que mueve las máquinas
y blanca la nieve que las paraliza.
Negra es la sartén familiar
y blanca la mesa sin sopa y sin pan.
Negro es el color de la letra que enseña
y blanca la página que no tiene letras.
Blanco es el fósforo que quema a los niños
y negra la noche que los protege.
Negro es el vestido de las viudas heroicas
y blancos los colmillos del lobo carnicero.
Durante el siglo XX
y a comienzos del siglo XXI
una Casa Blanca en el norte de América
representa el símbolo de la mayor infamia.
Por eso propongo
que con un puño de poderoso amor
derribemos ese castillo de la perfidia
y en su lugar levantemos la Casa Negra de la hermandad,
la Casa Negra de la paz, la Casa Negra de la alegría.

poesia al ajedrez

que hermosos son los escaques
que hermosos son los trebejos
que peligrosos los alfiles
cuan hermosa es la reina
y tan altas las torres
éste es mi mundo
el mundo del ajedrez.

lunes, 20 de agosto de 2007

Canción: Juego de ajedrez

Por Enrique Martínez

Cada vez que quedamos es igual Las cosas que me dices
no me van a embrujar Se hace tarde me voy ya no
vez que si me quedo se van a enojar

No lo puedo hay un error
Que nunca se detienen para nuestro amor Me dices:
mira pronto volvere Manana nos veremos de nuevo outra vez

Juego de ajedrez quererte tanto
Que dificil es tener tu amor
Juego de ajedrez quererte tanto
Que dificil es tener tu amor

No por favor no me lo vuelvas hacer
Ya no quiero falso movimiento otra vez

Ajedrez y voluntad de poder

Por Jacques Sagot

Peón cuatro rey. Los relojes han sido puestos en marcha, y comienza a correr la sangre sobre el tablero. Los sesenta y cuatro escaques de la misteriosa cuadrícula serán el campo de batalla donde los dos contrincantes se trenzarán durante horas en la contienda sin tregua y sin misericordia de sus simétricas armadas. Duelo de voluntades, esgrima del intelecto, sublimación espléndida de la sed guerrera del hombre, transformada en lúdica lid, en juego de apariencia engañosamente inofensiva. La atroz violencia sicológica del ajedrez.

Esa insidiosa crueldad con que el jugador ejerce su supremacía táctica, esa refinada perversidad con que procede a ejecutar a su rival en el final de juego, son elementos que en vano buscaremos en ningún otro deporte. A su lado el rugby y la lucha libre, con toda su explosiva visceralidad, adquieren un aire poco menos que caritativo. Porque la derrota del intelecto es infinitamente más humillante que la derrota del cuerpo, y acarrea para quien la padece una especie de muerte sicológica que ningún otro deporte inflinge a sus perdedores.

Los jugadores están frente a frente. Los ceños fruncidos, los labios contraídos, crispados los músculos, como fieras prestas al salto. Cuánta ferocidad, bajo esa máscara de afable urbanidad que el sombrío cavilador esgrime para estrechar la mano de su rival! Cada jugador guarda bajo doble llave sus pensamientos, y adopta una actitud inescrutable de esfinge, mientras intenta leer sobre el rostro de su adversario las íntimas reacciones que sus jugadas van provocando. Miradas que horadan la piel y taladran los huesos, ojos que se abren paso hasta el sanctasánctorum del rival para descifrar su estrategia y conjurar sus designios. El puño viril de la razón intenta entretanto domeñar el nerviosismo, la ansiedad, el odio y la sed de venganza contra el rival. Tratar de mantenerse a toda costa en esa esfera indolora y desapasionada de la forma pura, de la fría abstracción: he ahí una de las claves sicológicas del combate. Parafraseando el dicho infantil, el ajedrez es un juego donde "el que se enoja pierde". La supresión sistemática de la emoción es, no menos que en el caso del soldado o el gladiador, parte fundamental de la disciplina del ajedrecista.

Por un lado, los jugadores "posicionales", como Capablanca, Petrosian y Karpov, cuyo juego, conservador e inocuo en apariencia, va envolviendo a sus rivales con la gradual, inexorable lentitud de una boa constrictor, y donde la asfixia de la víctima sobreviene como consecuencia de la acumulación de pequeñas ventajas parciales. Por el otro, los jugadores "combinatorios" como Tahl, Fischer y Kasparov, cuyos sacrificios e intercambios fulgurantes de piezas abren el juego hacia perspectivas insospechadas, hacen trizas los libretos de los rivales, y desafían las estipulaciones de la gris teoría. Es el altísimo nivel de riesgo de sus jugadas lo que confiere el estilo de estos desmelenados espadachines esa atracción propia de los saltos mortales sin red de protección: la gloria vibra al unísono con la posibilidad del más estrepitoso desastre. Fascinante, cómo aún en el ajedrez podemos discernir la pugna entre el temperamento clásico y el pathos romántico. Y qué decir de los eternos rivales, de los binomios inmortales: Alekhine y Capablanca, Botvinik y Smislov, Karpov y Kasparov, adversarios que, después de compartir cientos de horas frente al tablero terminan por necesitarse el uno al otro, por amarse con ese amor que no es sino el reverso del odio más enconado y brutal?

Como todo deporte, el ajedrez sublima el instinto de territorialidad y hegemonía física de los hombres. Es, en última instancia, una manifestación más de lo que Nietzche llamara "la voluntad de poder", uno de los impulsos primordiales de la sique humana. Resta averiguar si tal impulso no es, a su vez, síntoma apenas de un síndrome aún más profundo: la sed del amor. Los hombres creen codiciar el poder, cuando en realidad solo quieren ser amados. Fama, riqueza y supremacía son trasuntos no más de su nostalgia de amor. La necesidad que experimentan de ser admirados y aún temidos no es sino una manifestación, por demás torpe y patética, de este anhelo fundamental. El poder, sí, pero el poder que confiere el amor: he ahí lo que en realidad ambicionan. Pero no nos vayamos ahora por estos andurriales, porque esto, mis pacientes lectores, será el tema de otro artículo.

domingo, 12 de agosto de 2007

DAMA

De Miguel Arteche

Esta dama sin cara ni camisa,
alta de cuello, suave de cintura,
tiene todo el temblor de la hermosura
que el tiempo oculta y el amor desliza.
Esta dama que viene de la brisa
y el rango lleva de su propia altura,
tiene ese no sé qué de la ternura
de una dama sin fin, bella y precisa.
Aunque esta dama nunca duerma en cama
parece dama sin que sea dama
y domina desnuda el mundo entero.
Esta dama perdona y no perdona.
Y para eso luce una corona
esta dama que reina en el tablero.

Puesto aqui mientras escucho a Mecano cantandole a un pobre peon de ajedrez.

viernes, 10 de agosto de 2007

TIMUR LO ZOPPO, E GLI SCACCHI

Arrigo D'Augusta

Spento il suono del corno,
Timur, lo Zoppo, parlo'
"Tartari, udite, il deserto avanza,
riduce in rigagnoli i fiumi
dissecca i pascoli, uccide il bestiame.
Di sabbia saprà il nuovo grano,
mescolato alla sabbia
è il latte dei nostri figli.
Prima che s'insabbi il fodero stesso
delle nostre scimitarre,
lontan da qui conviene andare,
altrove consumar la nostra rabbia,
su altre genti rovesciar
la nostra sventura."
"Timur, comanda!" fu l'urlo dell'orda.
E il Tartaro disfece la tenda,
riunì la mandria,
aggiogò i buoi al carro,
montò a cavallo e attese il segnal.
Timur, intanto, destinava la meta:
un falco volava verso occidente.
"Seguiremo il sole!" il Capo gridò.
I carri in mezzo, ai lati il bestiame,
alla testa e alla coda gli armati,
lenta la schiera si mosse.
Per molte lune, nessun canto,
se non di morte, dai Tartari s'alzò.
Comuni e orrendi,
il gracchiar del corvo
e l'ombra dell'avvoltoio,
il sibilar delle frecce,
l'abbaiar dei cani, il nitrir dei cavalli,
tutti i rumori, le voci del campo,
dell'orda in cammino,
dell'orda in battaglia.
La sera,, gli è caro il silenzio
e il gioco è silenzio
e silenzio, il gioco.
A Timur la palma di gran giocatore?
Non so... Varcati gli spazi,
appreso da un vinto,
quel gioco, da tempo,
diletta anche noi.

1994

Refleción al poema de Borges

"Ajedrez" de Borges incorpora la reflexión metafísica en el ámbito de la cotidianidad. Los más pequeños detalles de una partida de ajedrez permiten hablan del tiempo y también de la eternidad. Se trata de un texto en gran medida impersonal que interroga al lector. Busca una respuesta, una participación activa del receptor. Se configura, de ese modo, en una obra abierta, en un abanico de posibilidades significativas. Por eso, Borges dirá en su "Arte poética":

A veces en la tarde una cara
Nos mira desde el fondo desde el espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.

AL MAESTRO

Enzo Giudici

O Maestro, o Maestro, ove n'andaro
i Suoi consigli e i Suoi suggerimenti?
A impararli i miei spiriti son lenti
e a scacchi so giocar come un somaro.
Mi tolga presto il Suo saluto, o caro
Maestro, e piu' non creda ai giuramenti
miei di rifarmi; sono infranti e spenti
quegli astri che agli scacchi m'invogliaro.
Declino' la mia stella, se pur mai
nacque, e rotti i miei pezzi se ne vanno
come pecore matte o come schiere
d'atterrite formiche, e non v'e' Alfiere,
non v'e' Cavallo che da tanto affanno
levi me stesso ed il mio Re dai guaii.

La sombra de las jugadas

En "Cuentos breves y extraordinarios" compilados con Bioy Casares, citan una leyenda celta.

"La sombra de las jugadas":

Dos reyes enemigos juegan ajedrez mientras en un valle cercano sus ejércitos luchan y se destrozan. "Llegan mensajeros con noticias de la batalla; los reyes no parecen oirlos e, inclinados sobre el tablero de plata, mueven las piezas de oro... Hacia el atardecer, uno de los reyes derriba el tablero porque le han dado jaque mate y poco después un jinete ensangrentado le anuncia: tu ejército huye, has perdido el reino"

LO SCACCHISTA

Enzo Monti

Lo sguardo assorto e intento e il volto teso
Per lo sforzo del pensier, che ogni cura
Volge a cercar la mossa piu' sicura
Che salvi il rege dal nemico offeso.
Lo scacchista e' sempre cosi' preso,
che ogni cosa sia attuale sia futura
Obblia e del caffe' entro le mura
Prigioniero dalla passion e' reso.
Nulla esiste per lui d'interessante
Che lo distolga, ma solo l'idea
E' il suo imperativo dominante.
La scacchiera e' l'unica sua dea,
Essa e' la sua donna e la sua amante,
Di gioia e di dolori arbitra e rea.

1980

martes, 7 de agosto de 2007

“¿QUÉ ES EL AJEDREZ”

A Marco Martos

Hechizo fascinante que proviene de un universo mágico, pleno de vivencias deslumbrantes, de ficciones encantadoras, de fantasías desbordantes, de realidades sobrecogedoras, de hechos alucinantes, donde una extraña pero cautivadora belleza traza pinceladas de exquisita espiritualidad y nos abre senderos insospechados hacia panoramas de sublime excelsitud, que nos permiten avizorar horizontes de una magnitud inconmensurable.

Cuando el hombre todavía no miraba a las estrellas, ya el Ajedrez le ofrecía un mensaje de dimensiones desconocidas, abriendo el cofre de su microcosmos insondable, donde el brillo rutilante de sus combinaciones cual valiosas joyas, pregonaba la magia sideral de sus evoluciones matemáticas en la maraña de los cálculos astronómicos y el inquietante giro de la inspiración humana, elucubraba sutiles y enigmáticos arabesco mentales, evadiendo ingeniosas celadas, trazando intrincados esquemas estratégicos, bordando la trama espesa y cautelosa de malabares tácticos ...

Hoy que el hombre inicia su viaje al espacio, en procura de nuevos mundos, ha de llevar el contenido simbólico de su propia condición y el Ajedrez, con su expresión compleja y multifacética, a un tiempo clara y misteriosa, signo de la contradicción espiritual del ser humano, puede muy bien asumir los rasgos que caracterizan ese símbolo, añadiendo los matices supremos que lo distinguen simultáneamente como un juego, una ciencia y un arte.

Intentar definir el Ajedrez es, por eso, tarea que difícilmente podrá realizar a cabalidad quien no fuera un poeta. Filósofos, matemáticos, científicos, literatos, humanistas, lo han intentado sin éxito. Es decir, han logrado una definición desde sus peculiares puntos de vista, quizá muy interesantes, pero incompleta. Solamente un soñador, como puede serlo un poeta, obtendría, a través de la magia de sus palabras, un cuadro exacto de lo que es el Ajedrez: visión eterna del alma insondable e inescrutable de la humanidad."

sábado, 4 de agosto de 2007

The Game is Over

by Alexander Cellum

Poems hide in my chess set
They enchant the sixty-four squares
Then they bring the pieces to life
And disappear when the game is over

Diosa

Llego descalzo a mi casa,
subo 200 escalones de 20 centímetros cada uno.
Hice un recorrido de 4000 centímetros de altura.
Mi cuerpo aguanta; son las 4:30, de madrugada;
hay un silencio total.

Qué estúpido soy, vivo solo.
Se oye un sonido espantoso,
es mi estomago, reclama su vacío,
me sirvo un gran vaso de agua.

Abro el refrigerador y está limpio
tal como hace una semana.

Al cerrar la puerta de mi cuarto
aparece la diosa Caisa,
desdoblando su magnetismo y seduciéndome.
Cierro mis ojos, me concentro y me sumerjo en el tablero.

Ideas fluyen en el flanco de dama, gran estrategia a resolver.
Las horas devastadoras consumen mi soledad
en el juego de Mijail Tahl.
Mi cabeza revienta, me sirvo un enorme vaso de ron.

Brindo en compañía de mis cuatro paredes.
Le sonrió al techo ¡y a la vida!
Se me olvidan mis grandes vacíos internos.
Mi estomago se ha callado.

Mis neuronas están revolucionadas, mis 19 años están eufóricos.
Anochece y me pongo mis botas.
La diosa Caisa ha decidido descansar
pero la diosa de mi noche me espera en el Bucabar *.

* Bucabar: Centro nocturno en la ciudad de México a unas cuadras del Reloj Chino de la avenida Bucareli. (Desaparecido)

La dipsomanía, las pistas de baile y el ajedrez,
gambetearon en mi espíritu de adolescente
que despellejaba la piel del hombre que nacía
en cada momento intenso vivido.
el peón aislado

Hurgando en mis pensamientos

Por Adela Canales "La Sariñana"

Si me dieran a escoger cuál seria mi destino,
te escogería a ti, para que me enseñaras el tablero de tu vida;
en el laberinto de tu pensamiento hurgaría cuál sería mío.

Me fundiré en tu piel para encontrarte,
descubriremos caminos, pensaré en tu amor
sin lamentarme por lo sucedido.
No quiero perder nada… cada centímetro de tu piel…

Escucharé tu canción para volverla himno.

Negro, blanco, no quiero perder tus movimientos,
quiero ser la pieza única de tu ajedrez,
ese juego casi interminable para sentirme tuya,
en el espacio, en el infinito.

Quiero vivir contigo,
en la intimidad de la transparencia;
que me tengas en tu vivo pensamiento.
quiero reflejar nuestra meditación constante,
estar presente en tu esfera lunar;
ser el deseo mismo de tus fantasías,
el espejo de tus sentimientos, diferente a todo…

Sin ti me siento vacía…

Sin dudarlo un segundo,
necesito de tus besos, sin medida,
para los colores de mi vida,
eres el amor, el elixir de mi torbellino
donde me aguardaba la nada.

Negro, blanco, blanco resistente…

Diremos algo estúpido como: te amo,
… y antes de ser utopía, seremos poesía.

Agosto, 2006

Lluvia

Miro tras la ventana del despacho de mi madre.
La lluvia no cesa es implacable, llueve como siempre, es la vida.
Saco mi tablero por la ventana y se empapa,
observo cómo las gotas salpican al rey,
alfil, reina, torre, peones y caballos.

La lluvia no mueve nada, escucho un suave blues añejo,
saco mi mano por la ventana, muevo un caballo,
mi mano se moja no pasa nada.

Veo las gotas escurrir por las piezas.
El agua fluye lenta y sigilosa

Yo mismo soy mi rival, saco mi otra mano
y muevo otra pieza, se desarrolla la partida.
La lluvia no cesa, no pasa nada, mis manos están mojadas y frías.
La partida se acaba como mi pensamiento o
como mi vida en un momento.

La lluvia no cesa, todo pasa, no movió nada,
observo a mi alrededor y todo sigue igual
mi calle,
mi ciudad,
el fresco lo huelo, se acaba el blues, el día se va.

Abro la puerta del despacho de mi madre,
prendo la radio y dan la noticia.
La lluvia ha sido impertinente, ha causado estragos,
desbordó una presa, hay muertos, muchos muertos.

El agua es la misma, la gota o el volumen del mar,
sin embargo ella se mueve, fluye en el ajedrez de la naturaleza,
cambiando el entorno del planeta.

Mas las gotas que cayeron en mi tablero
no causaron daño alguno a la partida.
Solamente fui el creador;
tan sólo yo.

¿Qué pasaría si el pensamiento humano
viajara en una misma frecuencia continuadora,
llamada ajedrez universal?

Se tendría un mismo objetivo común: la conservación de la humanidad.
Es tan sólo imaginación, una combinación de mi ajedrez mental.

He recorrido diferentes mundos dentro del conocimiento humano.
Mi cerebro ha estado a punto de explotar, de tanto pensar, sin un objetivo real.
Ese es mi camino, mi andar hacia lo profundo, hacia lo complicado.
He podido recorrer diferentes medios, a veces fresco y otras cansado;
y más que tanto, estoy harto de pensar. Por hoy estoy endeble.
De pronto, el ajedrez es el maestro mágico que va
moldeando mi vida en los últimos años de mi existir.
Encontré un lugar en donde arrojo todas mis ideas
y estas se transforman en las piezas del tablero.
el peón aislado

Barro

Juego con el barro; con mis torpes manos modelo
figurillas de ajedrez.
En el barro crudo han quedado terminados mis 32 esfuerzos.
Sin control de calidad, pero ahí están ante mis ojos.

Su diferencia de color es mínima pero, se nota.
Al regresar al playoncito del río, formo sobre la arena el tablero.
Los cuadros negros son hojas verde limón, los restantes escaques
son el contorno de la arena blanca a la imaginación.

Mi ajedrez de naturaleza ha quedado terminado, ha pasado un mes,
y sigo trabajando en el camino maderero de la sierra de Guerrero.
Dentro de poco regresaré a la gran ciudad.
Mis partidas en el río han finalizado.

Estoy sudoroso y cansado del rudo trabajo.
El río con su poza me espera, para darme un baño por última vez.
Guardo mi ajedrez delicadamente,
me dirijo a la prehistórica poza.

Ella es una inmensa piedra que a través de los años,
el agua de la cascada ha desgastado,
dándole una forma de tina natural, de una sola pieza.

El agua recorre el río con suavidad, es tiempo de secas.
Los venados bajan a beber a la cañada.
El cielo no ha llorado, la sierra no se ha cargado.
El color verde masivo está en espera de las aguas.

Coloco un tablero hechizo de madera sobre el agua,
la corriente es tranquila, el tablero flota.
Las sanguijuelas están en mi espera.
Dentro de mí hay una enorme angustia… sé lo que pasará.

Coloco cada pieza en su lugar y las observo por última vez.
El agua sube lentamente por las figurillas de barro por capilaridad.
Siento inmediatamente su ausencia, se saturan de agua, se deforman,
son vulnerables. Muevo el tablero fuertemente para no sufrir más;
se hacen barro nuevamente, se integran a la naturaleza.

Desaparecen, se transforman ante mis ojos.
Sólo queda el tablero a mi vista,
como el planeta tierra. Observo su inmensa sierra.
Pero el día de hoy, regresaré a las calles con sus olas de inconsciencia.

Camino lentamente al campamento y noto por última vez,
el silencio de la sierra, y me pregunto:
¿Qué es la humanidad?


El vaho de Dios en la tierra, fue empañar la razón con el ajedrez.
el peón aislado

Sueños

Los sueños son profundidades incomprensibles
pero acertados y ciertos en nuestra memoria.
Inconclusos, desgarradores, placenteros,
y algunos nos llevan hasta el orgasmo.

Como reflejo propio de mi existencia.
Ellos, entran en el mundo bicolor del ajedrez.
Mis sueños en blanco y negro, con cada pieza deformándose,
transformándose en mis fantasías incomprendidas.

Al saber que llega la noche,
visualizo mi tablero de ajedrez en el cerebro.
Las piezas se acomodan en fracciones de segundo,
juego mil partidas en estos interminables infinitos segundos de sueño.

Descomunales imágenes absorben mi consciente.
Mi biblioteca ajedrecística mental se alimenta
en la pantalla de mi mente.
Como en el sueno, encuentro las soluciones a mi juego.

En mis partidas reales brotan,
fluyen en la cascada de mi intuición.
¡Qué grandioso mundo aplicable! el de los sueños,
a mi elemental realidad.

Lo complejo se vuelve fácil en la inconsciente lucidez
que todos llevamos en los sueños.
El ajedrez, el juego profundo que todo hombre tiene en su ser,
está en los sueños. Y va al derecho y al revés.

Hoy, a veces, conscientizo en el transcurso del día,
el instinto que me aflora y resuelve mis acciones cotidianas.
Pero regreso a los sueños diarios, en mi ajedrez nocturno.
Así caminare jugando… hasta morir.


Retener la variante de una jugada,
es como saber el camino hacia donde nos conduce
el peón aislado