domingo, 29 de julio de 2007

¡EN TI, SI, CAISSA!!!

Por Roberto Bustamante

Los escaques se repiten siempre
En el marco de la vida,
Son las noches y los días.

Cuando la tierra gira
alrededor de sí misma,
cuando alumbra,
Son la fuerza de los escaques blancos,
El ataque de sus 20.000.000º,
en su Interior,
Y sus 5.000º en la periferia.

Y cuando es la penumbra,
Son los escaques negros
que se defienden
De las arremetidas e investidas
De los escaques blancos
con su potencial de energía,
Que fuerzan a los escaques a atacar,
Con violencia infinita,
Y a defenderse con igual intensidad.

Es el Universo
un cuadrado de 64 escaques,
El marco de lo trascendental,
Las galaxias del pensamiento
Convertido en energía.

¡Oh, diosa Caissa!, en ti sí creemos.
Tu dominas el mundo de los trebejos,
Inmersos en el marco histórico y milenario
Del juego ciencia.

Cuando jugamos al ajedrez,
Descubrimos el genio de la inmortalidad,
El espíritu que se revuelca
En violenta batalla por alcanzar la presea.

Es la ilusión de la meta,
Y es la fantasía irrigada
Por el inconmensurable mundo del éxito.

Quien no conoce el ajedrez,
No conoce la vida,
Pasa desapercibido
Por el tiempo de estadía en el planeta.

Sacrificio de dinero es poco,
Comparado con el de los trebejos
Que golpean millones de jugadas.
Treinta y dos valientes piezas,
Llenas de carcajadas y de comedias…
Como es la vida.

A Fernando López

Por Roberto Bustamante

(In memoriam)

Para el tiempo del ajedrez,
Todo lo fuiste.
Para el espacio en el tablero,
Lo fuiste todo.
Para el movimiento de los trebejos,
El universo encaminó tu mano.

La velocidad de tus jugadas, rápidas y lentas,
Eran la circunferencia, principio y fin,
La reflexión, un monólogo.

Fuiste Segismundo de Calderón de la Barca,
Fuiste Hamlet de Shakespeare.
Como shakesperiano que eras,
aún lo eres, lo sigues siendo,
Tuviste un encuentro con el maestro Inglés,
Se estrecharon la mano cósmica.

Y conversaron del rey Lear,
de montescos y capuletos,
Del amor entre el veneno y la espada,
en la mañana en que Romeo, desnudo,
contempló, desde la ventana,
La naturaleza escueta e igualmente desnuda,
Antes de partir hacia la muerte o hacia la vida.

Eras carcajadas, disertador, maestro del diálogo,
Y excelente mamador de gallo.
Tu último alumno de la dialéctica ajedrecística
Fue Mesa Jr.
Después, aquella fuerza de la vida se fugaba.
Wilson su médico y amigo se lo dijo;
Sereno escuchó el diagnóstico.

Las copas existenciales de su mano,
Expresaron diálogos pletóricos,
Como amante de la tertulia.

Lector panzudo, religioso y triste,
Permíteme contarte un relato,
Para que lo digieras o lo vomites.

Fernando trascendente,
Cualquier mañana se despidió.

Sus libros en las cajas y en sus manos,
Lo acompañaron por el sendero de despedida.
Una hemorragia infame
ahogó la llama del gran conversador.
Su hermana lo esperaba…
Más…

Un romance súbito,
Su amiga, la que siempre fue,
Allí iba a morir, pero…
Iría a ser fugaz el momento,
Pero existencial.

Y por entre las flores hiperbóreas,
Y los cartuchos de colores ideales,
Viajaban dos seres:
El uno, hacia el infinito,
y la otra, hacia el éxtasis,
adormecida por las circunstancias.

Eras el gran rebelde,
Eras Teodoro en Ibis,
Alonso esperado por Beatriz
en el monte de las ánimas.
Era la gran mujer que lo acompañó en el desenlace.

¿Te llamo un sacerdote?
¡No…, por favor!
Déjame vivir los segundos plenamente,
Pronto descansaré,
De esta danza de ilusiones…

Eras el extranjero de Camus,
El combatiente con la vida
y con la muerte en su agonía

Después… después…
Las aguas se llevaron
las cenizas hacia el mar,
Para encontrarse con Alfonsina Storni,
Y juguetear con ella,
además de los habitantes de las aguas.
Conservaste el número telefónico
de quien escribe un elogio,
por siempre, al amigo.

AL NIÑO DIEGO FERNANDO CAÑAS

Por Roberto Bustamante Vélez

Ahí, tus tres amores lloraron por tu ausencia:
Tu familia, tus amigos y el juego escaqueado.
El tónico de vida fugaz se fue muy lejos
A coronar peones o acariciar trebejos.

La dama del tablero, cual símil de la vida,
Te acompañó nostálgica.
Era era tu madre.
Y el monarca, tu padre.
Tu hermano, un alfil
Que expectante miraba el desenlace.

A ti, como a todos los niños del planeta,
Te dedicamos ese poema inmenso:
“A todos los niños que juegan ajedrez”

Permaneciste poco en el camino de la vida,
La perdiste muy pronto como en las aperturas,
Pero perenne quedará tu recuerdo.

domingo, 22 de julio de 2007

Ajedrez Combinaciones

Por Chobojo Master 22 de Agosto, 2006

Ajedrez juego sin azar.
¡Cuántos comprenderán tus correrías subterráneas!
…escaques sinuosos, con preferencia al color;
indomables caballos en el juego cerrado;
aperturas y celadas, que fulminan al novato.

Devastadora reina en espera a la masacre.
Peones certeros, fajadores al paso rompedores del centra
y finalistas esperando la metamorfosis.
Variantes poliséfalas, en espera de la correcta.

Horizontales vacías
verticales bloqueadas
horizontales bloqueadas
verticales vacías.

Lenguaje ajedrecístico devastador en su aplicación cultural.
Duda e interrogación al iletrado y grandioso para el snob,
que apenas y mueve las piezas.
Ajedrez, juego mental, abstracción única
con solución práctica al momento.

Diagonales vacías
diagonales bloqueadas
diagonales mortales con Fianchetos.

Los jugadores encontrarán en ti el placer de su propia evolución.
Directos al cambio.
¡Oh, la marabunta ajedrecística sin ton ni son!
Jugar quijotescamente siendo irreverentes a las leyes del juego.

Fatalidad constante con contrincantes teóricos preparados.
¿Cómo saber en donde está uno parado?
¿A quién recurrir?
¿En dónde, señores?
¿Dónde están los conocedores?
Los maestros… ¡Esos grandes maestros! .
Tal vez están escondidos tras los rincones de la gran ciudad.

Se iba el 1975 en Puente de Alvarado,
torneo en la Academia de San Carlos.

No sabia de la existencia de libros ajedrecísticos,
no se comercializaban los programas de computación del juego,
todos muy bien definidos.
Simplemente amaba el juego quijotesco.

¿C6mo saber en dónde está uno parado?
¿Cómo no dedicarte tiempo en la poesía?
¡Pero cómo no, Sr. Ajedrez!
Tú tan olvidado por muchos, y recordado por pocos.

Juan Cervera en la entrevista
Juan José Arreola como jugador, en la lucha, en la promoción.
Jorge Luis Borges en su poesía.
A selectos hombres has atrapado.
¡Pero cómo no!, si albergas en tu juego a inteligencias grandes,
a privilegiados únicos, verdaderos monstruos de la acción pensante,
del cambio de las ideas.

Ajedrez, cómo no descubrirte y amar el cuerpo de tus piezas,
sublimes curvaturas elegantes.
Como no embelesarnos con las partidas jugadas a través de tu
historia.

Verdaderas obras de arte de la creación de la inteligencia.
Imágenes de las partidas como la Inmortal o la Siempre Viva.
Notaciones descriptivas o algebraicas.
Ajedrez único, evolucionado en 1000 años;
qué mejor parámetro nos has dado
para comprender al ser humano en su constante evolución.
Ajedrez, juego de intelectos llevados a su máxima expresión.

Ajedrez, innovador en el tiempo,
¡cómo ensanchas las posibilidades en los hombres!
¡cómo has encontrado los estilos en el jugador de hielo o de fuego!
Siempre en ti encontraremos: eso.
Ajedrez magnético a la inteligencia,
tus respuestas son incondicionales a las ideas.
Ideas del hombre, perpetuas, mientras tus escaques y piezas
subsistan sobre la faz de la tierra.

Mover cada pieza con tantas variantes al momento, es cincelar el alma.
el peón aislado

Himno patafísico al ajedrez

Por Fernando Arrabal

“A mis partidas voy/ de mis partidas vengo…”
Con española de ataque que al tablero transformó. (1)
Con un dios de “macadam” y un cowboy de mi convoy. (2)
Con mi crisálida y toque que lleva espuelas de china. (3)
Con mi armonía de caníbal que sabe de electrochoques. (4)
Con mi frescura de fiordo y mis dientes de león. (5)
Con peón y con peana, y de Castilla el pendón. (6)
Con el torrente y la torre sin marfil desde mi garra. (7)
Con un gato de venganza que en mi frontera maulló. (8)
Con verdad y transparencia de nuestros nardos y espigas. (9)
Con la manzana y la ciencia de serpiente siempreviva. (10)
Con el rey guillotinado por mis vasallos del alma. (11)
Con la Furia y la Gorgona de la psique y la saca. (12)
Con las siete leguas luengas de mi legado y mi lengua. (13)
Con las montañas rocosas de mi risco renaciente. (14)
Con el regalo de magos y las migas de caballo. (15)
Con el rey descabezado y mi gaviota volando. (16)
Con incendio en el tablero y mi piel de rojo y gualda. (17)
“A mis partidas voy/ de mis partidas vengo…”.

(1): Ruy López. (2): Steinitz. (3): Yifan Hou (12 años). (4): Fischer joven. (5): Magnus. (6): Morphy. (7): Tal. (8): Alekhine. (9): Hübner y Hölderlin. (10): Almira & Joël. (11): Philidor. (12): Lasker. (13): Capablanca. (14): Kamsky. (15): Spassky. (16): Judit Polgar. (17): Sirvo.

lunes, 16 de julio de 2007

El torneo

Se escucha el murmullo de los competidores.
Los cuerpos electrizados, esperan la primera ronda.
Solamente los virtuosos, estarán en los premios.
Todos los demás ya han sido premiados al esculpir su alma
en la lucha, de los tableros pasados.

La voluntad se engrandece
y la adrenalina recorre todos los cuerpos.
El corazón se desborda en latidos ahogantes
y alguna arritmia, que me desquicia.
La concentración brota en cada mesa.

Increíblemente hay un silencio absoluto en toda la sala.
Me asombro de ver tantas personas jugando.
Escucho el zumbido de una mosca, salgo de mi concentración.
Me ausento unos minutos de mi partida, y llego al baño.
Entro en un vacío mental.

Orino,
me veo en el espejo,
escribo en una papeleta de ajedrez algo de mí,
en un poema cristalizado en segundos.

Tal vez pierda.
Tal vez gane.
Tal vez haga unas tablas.

Pero jugar en un torneo es descansar mi alma en un tablero.
Regreso y tomo asiento, me olvido de todo y muevo mi pieza.
... La sala esta vacía.
Tan solo estamos los jueces
y dos mesas compitiendo.

Finaliza la otra mesa que está al extremo de la sala.
Aún me siento fresco. Voy nuevamente al baño,
termino mi poema, regreso y gano mi partida.
Mi contrincante me sonríe de compromiso,
termino el día, fue la última partida del torneo.

La noche me abraza,
las luces artificiales me envuelven, voy rumbo a mi casa,
me pierdo entre los autos y mis sueños.

Es de día, mi rival de ayer me sonríe, es otra sonrisa.
La partida de ayer la tenía ganada con esta variante,
el mismo cuento de nunca acabar, me retiré callado sin responder.

Escuché el murmullo de los competidores listos a la siguiente ronda.

Siempre en cualquier lugar
y cualquier evento uno puede dar más o haber tenido éxito.
Pero simplemente uno en un torneo tiene que ganar.

Las piezas se trenzan con mis ideas en el tablero.
el peón aislado

El encuentro

Por Chobojo Master

Terminó un cortijo en el estado de Hidalgo.
Todos los adolescentes sin excepción,
se dirigieron a la cantina del pueblo.

No era posible mi ingreso,
solamente contaba con ocho años de vida.
Pero la fuerza de la juventud triunfó.

Adentro del recinto, en un rincón, miré a dos venerables ancianos,
me acerqué y mis ojos contemplaron por vez primera
las encantadoras piezas.

Ellos, los viejos, me ignoraron,
pero pude tocar al caballo
y al peón que estaban fuera del tablero.

El anciano calvo me miró con gesto adusto,
mas no baje la vista,
y después de unos segundos el ojo me guiñó.

Al sentirme aceptado, clavé mi instinto infantil al juego.
Recorrer el tablero bicolor,
horizontal, vertical y en diagonal.

El salto inaudito del corcel acertando un Jaque Mate.
Así maravillado creció en mí, el deseo de poseer el juego.
(corría el año de 1968)

Mi terquedad fue determinante, y al tercer día
poseía un juego de plástico barato.

El camino fue difícil
duro, incomprendido,
ningún compañerito de banca lo jugaba.
Salí a mi cuadra con el tablero bajo el brazo.
Me encontré con señores mayores que desdeñaban mi juego;
tal vez era su miedo a perder.

Así, jugué en el portal de un pueblo michoacano.
Con Fernando, el joven carnicero de la esquina;
con Elías, el teporocho de Guerrero.

Don Ponchito el casero,
Don Raúl el tlapalero
o con el joven estudiante pasando su curso en Lecumberri,
en la mentada crujía C.

El ajedrez llegó a mi paso con su vitalidad innata
el encuentro fue fulminante.
Destrozó todos mis juegos:

El mecano,
los rompecabezas,
el trompo,
el yoyo,
el balero,
los tapados...

…las canicas con balines y canicones,
la rayuela,
las tamaladas,
el bote pateado
y el burro, 16 muchachos a correr.

Con todo y esto el pintó su raya de oro
y llegó al pedestal de mi pensamiento.
Pero el ajedrez y yo nos quedamos solos,
con nuestra propia fantasía.

Llegó el tablero de Paracho
y me acompañó siempre bajo el brazo.
Con su sonido único en su caja de madera.

El tiempo me abrazó,
los cambios en mí llegaron,
y al correr mi sangre caliente
por el cuerpo de adolescente despertó a mi biología.

Es cuando uno responde al sexo opuesto.
Una tarde en un viejo edificio de la colonia Condesa,
mi ajedrez cayó en un largo e interminable corredor
¡el ruido hizo un escándalo!

Me quedé quieto, sin movimiento,
y escuché el rechinido de una puerta de madera,
observé salir a una impresionante mujer.
Ella me veía recoger pieza por pieza, en el sucio mosaico.

Se agachó, me ayudó y me mostró sus partes incomparables y voluptuosas:
tomo los dos alfiles, los puso en la palma de su mano,
me miro detenidamente…
sin fijarme me condicionó a recogerlos dentro de su departamento.

...la puerta se cerró.
Desde ese encuentro yo la enseñé a mover las piezas
y ella me enseñó a mover mi cuerpo,
en compañía de mi caja ruidosa de ajedrez.

La apertura es el inicio de todo, por tal razón
clava tu pensar en la apertura, para no ser sorprendido.
Lo demás llegará inevitablemente como en la vida.
el peón aislado.

domingo, 15 de julio de 2007

El choque

Por "Chobojo Master" 22 de Agosto, 2006

Estoy en la azotea de mi casa, el aire choca con mi frente;
observo detalladamente mis piezas de ajedrez.
Juego con sus movimientos y contemplo la noche con sus luces.

Los autos circulan sin lógica para mí,
sus sombras se distorsionan en mis ojos
viajando a la velocidad de la luz.
El encuentro con mi consciente me espanta.

Soy ajedrecista de letras
de poemas
de ideas
inconclusas y viajeras.

Juego solo y solitario en mi frasco cerrado al vacío,
esperando a que se pudra el fruto de mi ser.

Pero el ajedrez me saca de mi locura.
Sigo una partida de José Raúl Capablanca en mi azotea ajedrecística.
Llega mi hermana y con su voz suave me comenta:
¿Acaso estas tú loco?, ¿cómo puedes jugar solo al ajedrez?

Volteo, la miro y le sonrío,
mis ojos se pierden siguiendo las luces y sombras, autos,
los faroles de la calle.

Todo pasa rápido,
pero ahí está la idea de J. R. Capablanca.

Mi real locura se disuelve,
escucho el motor de dos autos que convergen a toda velocidad
en la misma esquina de mi azotea.
Mis oídos los vienen midiendo; espero que lleguen al choque;
no puedo hacer nada.

¡Crash!

En cambio mis ideas no chocan,
son asimiladas, el juego me lo está dando.

Cuando el caballo brinca, sobre las piezas, encuentro la flexibilidad de mi vivir.
el peón aislado

My Mother's Chess

by David Solway

From The Atlantic Monthly, January 1981


She plays a curious game;
unexpectedly will strike
from any quarter in a storm
of near-perpetual check and yet at the end expose
a too-long forgotten king
or for no good reason lose
her queen, quite as confusing

as confused. Does her better
nature gain the upper hand,
the inveterate sweetness there,
incapacity to reprimand?

which makes for dubious chess
but an indulgent parent.
I might have wished it otherwise:
better chess; less lenient

Emblemas morales Roys, Pyons, dans les sac son eguaux

by Sebastian de Covarrubias Orozco of 1610

El Rey, la Dama, arfil, roque, cauallo

Cada qual de estos, tiene enel tablero

Su casa, su poder, y en el mudallo,

Se guarda orden, i concierto entero:

Al fin del juego, por mi cuenta hallo,

Que en el saco, el peon entra primero,

Tal rematar, los bienes, y los males,

De aque sta vida, todos son iguales.

The Chesse Playe

by Nicholas Breton (1542-1626)

THE KING
The King himself is haughtie care,
Which ouerlooketh all his men,
And when he seeth how they fare,
He steps among them now and then,
Whom when his foe presumes to checke,
His seruants stand, to giue the necke.

THE QUEENE
The Queene is queint, and quicke conceit,
Which makes her walke which way she list,
Ans rootes them up, that lie in wait,
To worke hir treason ere she wist:
Hir force is such against her foes,
That whom she meets, she ouerthrowes...

THE PAWNES
The Rookes poore Pawnes, are sillie swaines,
Which seldom serue, except by hap, and yet those Pawns, can lay their traines,
To catch a great man, in a trap:
So that I see, sometime a groome
May not be spared from his roome.

THE KNIGHT
The Knight is knowledge how to fight against his Princes enimies,
He neuer makes his walke outright,
But leaps and skips, in wilie wise,
To take by sleight a traitrous foe,
Might slilie seek their ouerthrowe.

THE BISHOP
The Bishop he is wittie braine,
That chooseth crossest pathes to pace,
And euermore he pries with paine,
To see who seekes him most disgrace:
Such straglers when he findes astaie,
He takes them up, and throws awaie.

THE ROOKES
The Rookes are reason on both sides,
Which keepe the corner houses still,
And warily stand to watch their tides,
By secret art to worke thier will,
To take sometime a theefe unseen,
Might mischiefe mean to King or Queene.

Blitz

Por "el peón aislado"

El blitz
es lo mismo
pero es diferente
y en lo profundo
es lo mismo.

Como jugar al blitz
se colocan las piezas
igual que el ajedrez
nada original.

El tiempo inexistente
en lo profundo
existe en el tablero
es la presión
continua.

Son 5 minutos para
un jugador
5 minutos para
el otro
en total toda la partida
dura 10 minutos
de inicio a fin.

Casi las mismas reglas. Listos.
Las neuronas vibran
a mil por hora
Se gana como en la vida,
de dos formas, dando
el tan esperado Jaque Mate.

Oh, se cayó la banderita –lástima panchita–,
implacable tiempo en el blitz
se guardan las imágenes
rápidas del juego,
se vuelve una partida rayo
fragmentada al tiempo,
explosiva, mortal al intelecto.

A la agilidad mental,
al rápido de pensamiento:
el blitz es el paradigma
del hombre en función al universo.

Todo y nada en sí
un micro segundo de existencia.
Analizar comparar al ajedrez,
al blitz
tu vida
tu juego.

Y suéltate,
al fin,
alguno de los dos
es lo mismo,
pero es diferente.

Y en lo profundo, es lo mismo
todo está en el subconsciente.

Como lo muestra la historia
de la humanidad.

Sobre nuestro gran
tablero tierra
de ajedrez.

Enrocarse es tener, el tiempo suficiente para desdoblar la fuerza del erizo.

Reloj

Por "el Peón aislado"

Reloj
instrumento
que guarda el tiempo
todos lo conocen
y es nada en sí,
trastabillea
en el pensamiento
efímero
el tiempo reloj
el reloj tiempo.

Mata lentamente al corazón
en un mudo paro cardiaco.
Reloj de ajedrez
dos en uno,
dos tiempos en un mismo instante.
La partida desborda imágenes
ajedrecísticas
dos tiempos entre la vida
y la muerte,
dicotomía en un movimiento.

El tiempo implacable,
seductor de la presión,
se desboca
en un pequeñísimo momento.

Mi abstracción
llega al ajedrez relativista
del come salchichas Albert Einstein
o a los relojes en los cuadros
de Salvador Dalí.
Mis dos relojes en mi tablero.

Relojes, dos tiempos en uno.
Y un solo tiempo, el mío.
Por el día de hoy:
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac,

Pero la vida de la carne
se pierde por eso llamado tiempo.

Los recuerdos y los planes son la vida, la vida es un tiempo.
El tiempo es implacable con todo, mas de recuerdos y planes se vivirá.

El Escaque a1

Por el "Peón aislado"

Soy una parte única y necesaria, pequeñita,
con la intención de ser un algo en un todo
con la compañía de mis semejantes.

Dentro de mí puedes imaginar el micro cosmos o el universo,
el átomo o el agujero negro.

Soy parte, complemento de un todo en tu razón.

Pero deja volar tu sensibilidad
dentro de mis vibraciones infinitas a lo intocable,
conecta tus ideas al invernadero de tu abstracción,
pulula en compañía de seres hipersensibles
que se crecen a las estructuras mentales
de un punto de equilibrio llamado un mismo universo,
échate un chapuzón en ti,
conócete, esculpe tu esencia continuadora
y verás en que valores tan absurdos subsistimos

Tablero: Tan difícil de llenar los cuadros negros
en el vivir del hombre, los blancos son incomprensibles
para la razón sencillamente no tienen explicación.

viernes, 13 de julio de 2007

Mujeres

Por "el Peón Aislado"

Me retuerzo en mi cama al amanecer,
observo su perfil
en la revista española de ajedrez,
su imagen femenina
llega a mi mente.

La retengo,
es Judith Polgar
con su defensa India de Rey.

Con ella,
abre paso
firme a la mujer,
entre los escaques,
entre los hombres,
entre la duda,
entre los celos,
entre el pensamiento conservador.

Tiene el don,
el esfuerzo,
la fuerza,
de Maia Chiburdanidze,
de Zsuzsa
de Xie Jun
de Nana Ioseliani.

Son ellas,
las mujeres
de todos los tiempos.

Madame Curie,
Golda Meier,
Indira Ghandi,
Frida Khalo,
Asunción,
Ashanti,
La Mona;
son ellas, el grupo,
las diosas grandiosas
del pensar.

Las mujeres,
continuadoras rebeldes
de su esencia.

Las de hoy, inevitables damas
en el tablero de ajedrez,
nos demuestran,
demuestran
y se demuestran.

Las mujeres
siguen acumulando
esencias,
en la evolución
de la humanidad.

Ellas las mujeres,
las madres,
las hermanas,
las amantes,
las no famosas de todos
los tiempos,
empiezan a abundar
a crecer,
son racimos frondosos,
y hoy están en el juego de ajedrez
compitiendo en los tableros
internacionales.

Mujeres preciosas, preciosas Mujeres.

No dormir y estar con el ajedrez,
es comprender mi consciente un poco,
es comprender mi vida, mi existencia
y, algo, a las mujeres.

Ajedrez erótico sobre tu cuerpo

Por "El peón aislado"

Dos de la madrugada, pasa una patrulla.


Cuerpo femenino al paso
erótica de carnes voluptuosas
tienes preferencia por algún color.

En nuestra cama
llegas a la posición de zugzwang
y te aferras a ella.

Tenemos el tiempo marcado
estamos en los escaques
de nuestra colcha.
Horizontales, verticales y en diagonales.

Brinco sobre ti
como caballo desbocado
a ritmo de un bolero.

En cada escaque del edredón
coloco una pieza.

Y los peones miméticos
toman posición de pelea.

Los dos sonreímos
sabemos adónde vamos nuevamente.

Totalmente desnuda
te acercas en puntas
y buscas una nueva apertura.

Tomo los 16 peones
y te los coloco en las piernas.
Una torre frente a la otra
en cada hombro.

Los dos caballos
en la periferia de tu ombligo.

Los dos alfiles
quedan como agujas frente a tu sexo.

Una dama en un seno
el caballo en el otro,
y en tu pie izquierdo
un alfil que lucha entre tus dedos.
Contemplo el ajedrez erótico
sobe tu cuerpo,
y me muevo lentamente
como Pegaso, a tu regazo.

Bebo la soledad,
la fuerza,
la libertad de unicornio al poseerte.
Seguimos jugando
al ajedrez
con nuestros cuerpos.

Llegamos
al jaque continuo
y único de los orgasmos.

Viajamos en el tablero de la vida
de nuestro encuentro
inhalamos… suspiramos.

Mis labios,
hoy belfos,
retruenan de placer
haciendo un ruido
Unicorrrrrrrnio.
Hay un silencio total.

Un peón aislado
se clava en el ala
de mi espada.

Es cuando pasa un día sin tu cuerpo y pienso en:

El campo de batalla,
el escaque contra el tiempo,
la potencialización del tablero.
Ellos se transforman en las combinaciones
exactas de nuestros sexos.

Seis de la madrugada, amanece

Papeleta

por Alonso Marroquin Ibarra

Ajedrez bendito,
juego que aplaca
mi cerebro;
mis pasiones
las condensas
en tus escaques.

Por ti llegaron
las papeletas
a mis manos.

Éstas me han servido
para ir al baño,
para apuntar una partida.
para conocer el logotipo
del promotor del torneo,
para abortar un poema.

La papeleta por aquí.
La papeleta por allá.

Pero la papeleta
es la hermana menor
de la novela
del cuento
de los poemas.

La papeleta
guarda tu alma,
tu carácter.

La papeleta no es
ni será
tu nombre propio.

La papeleta
será,
mientras alguien
la guarde,
tu esencia en un papel.

Dos colores el día la noche y el pensamiento humano en el tablero.
el peón aislado

Trapped In chess

By Andres D. Fernandez-Carrasco

This poem is about my experience at the Super National Chess Tournament
in Kansas City, Missouri, in April 2001.


7000 kids sit
d
0
w
n
to play one round of chess.
Three thousand boards; one hundred and
twelve thousand pieces, one you.


You're nervous
You 're worried
You're biting
Your nails.


You 're an exposed king
You're a checked king
You're a mated king
But there's no place else you'd
rather be, because


You're trapped.
Trapped in the world of
Chess!

Poema Abcdario (fragmento)

Por Guillermo Cadrazco

J
Juguemos un tanto a la locura
Seamos didàcticos y creìbles

Abordemos este jet de la palabra
Como vehìculo importante
Interiormente en la representaciòn escrita
Orientado hacia la acciòn del sujeto
Para crear oraciones
Acompañadas de ideas
Que pertenezcan eternamente a la verdad

Q

¿Que victoria o que triunfo
Alcanzarè en este proceso?
Aquì junto al tiempo
Atado al papel
En este campo de letras
En plena batalla de Reinas y Reyes
De Torres Caballos Peones Y Alfiles
Cuyo ritmo de caballero me compromete
A seguir esta guerra
Utilizando ràfagas de signos y còdigos
Bañado de luz y oscurana
Donde no se sabe aùn
Si soy o no
La metàfora
O es etimològicamente Borges
Buscàndole criticas a mi destino

Pawn to Queen Four

by Dean Reinglas

P-Q4
There I go again, pushing Pawn to Queen 4.
I uncross my legs and put both feet on the floor.
My subconscious move when playing this game,
A repetitious move, it's always the same.
I throw him my Gambit, yes he jumps at the chance.
He slammed down his piece,
But it's my turn to dance.
Hand on my forehead, I get in my groove,
Swallowing his spit, he makes his next move.
With his rook open wide. I spring out my trap.
I bring my queen out, now my hands on my lap.
With my queen standing tall and his rook soon to fall,
His chest sinks to his stomach.
Winning this game, he sees he's unable,
Lying his king down flat on the table.
We extend out our hands,
Cause we two are the same,
Nodding our heads, and we both say,
"Good Game!"

2003

jueves, 12 de julio de 2007

Jugando con la reina en su lecho al ajedrez

Por Antonio Garcia Vargas

Desde Andalucía, España, os envío un par de sonetos, uno tradicional y otro isabelino de temáticas totalmente diferentes.

Jugando con la reina en su lecho al ajedrez

Por el tablero avanzan los peones,
en ristre la alabarda bien alzada,
la cara por el miedo amoratada
y el ansia de luchar por sus pendones.

La estrategia no sabe de razones;
tras ellos los alfiles, camuflada
su magia fabricando la emboscada
con sus fieros caballos percherones.

Mil guardias en las torres al acecho,
el rey entre bostezos, muy pulido,
pide a la reina salga de su lecho.

La bellísima dama, enfurecida
da jaque en un lance bien medido
y en el siguiente acaba la partida.

*

Yo soy la incierta luz del horizonte
(a la memoria de Dulce María Loynaz)

Soy un punto de luz, soy una estrella,
soy un ser colosal en miniatura,
un vientre universal por mí destella,
soy latido carnal sin estructura.

Soy memoria final del horizonte,
soy del mundo abisal polifonía,
en mi líquido gris, como el sinsonte,
soy feliz sin pensar en la jauría.

Mas un día naceré de entre mi sueño,
¿naceré con mi cáscara o sin yema?
¡nacer o no nacer! ¿soy yo mi dueño?
¡oh, Hamlet, ser, no ser, crucial dilema!

¡Aun siendo apenas vida que se asoma,
ya siento la guadaña que me toma!

CARTA A RAFAEL O EL PRINCIPE DE LA FIESTA

Por Alfredo Veiravé, 1951

1

¿De qué podríamos escribirnos nosotros sino es de la
poesía? Por eso te envio esta epístola a los Pisones
que permanecerá en tu archivo para siempre
entre los agapantos tuyos y los
filodendros míos
Quería decirte que sigo creyendo que el lector
debe participar activamente en esta fiesta y que el
humor
es una vía menor pero eficaz para que
el poema les haga cosquillas en el
vientre como un hijo de la
fiesta carnavalesca
de la Edad Media.

En realidad yo, que oscilo entre un texto testimonial
y una frase extratextualizada y que considero
a las convenciones
como una ruptura o plagio
del discurso social,
me veo empujado a cada rato por algunas brujas
malignas
y otras beneficas
que me indican otro camino: he bebido de la
mandrágora
del prosaísmo y metodológicamente
sobrellevo esta pregunta de un poeta:
"¿Método, metodo, que pretendes tú de mí sí sabes
que he comido del fruto del inconsciente?"
Si nuestro tiempo (escaso cada vez más a medida que
uno se interna en la línea de sombra del sexagenario)
es una dicotomía entre fondo/forma
debo inventar antes de llegar a la exasperación del
signo
un género de escrituras con capacidad de transformaciones
oblicuas
bizcas
antinormativas.

2

La indole oceánica de la metáfora y sus olas
rompen sobre el muelle y salpican a los turistas
que pasean bajo grandes sombrillas amarillas
en la rambla, pero yo prefiero
el día de sol de funciones cosmológicas
los versos conversados, las insolitas asociaciones,
el Arca de Noé con toda clase de animales
los mecanismos de hoteles que contenían al pobre
Vallejo en París.
¿Y la angustia? ¿Y los Fenómenos de la tierra
oculta?
Morir de risa es una versión de la muerte festiva.
En esas fuentes,
creo, está una de las respuestas,
la palabra cazada al vuelo.
Y ahora el mundo está feliz porque ha recobrado la
palabra,
el esclavo de la Reina se ha dormido en
la alcoba imperial,
el abuelo ha rejuvenecido con su nieta,
las reglas del juego han cambiado
y ahora los peones se comen a los alfiles
derriban a la Torre abolida de soldados
y el tablero de ajedrez vuela por los campos
de Gualeguay.

Por un colombiano

Por Santiago Andrés Cortés Marulanda

La compasión, la vida y el amor proveniente del corazón; la traición y el maldito sufrimiento de la razón. La vida, un juego de un acecino en su partida de ajedrez y una ficha movida por de una granadilla y un alma conmovida por la partida de la vida. ! Maldito cielo de sangre que me tienes una muerte asegurada; que he de hacer para tener una estéril caída ¡ !¿Por que vivo y por que he tenido una vida sin sentido?¡ muerte que se avecina por la vía, tu que eres tan homicida, por favor quítame la vida. Mi amor esta perdido y tendido en el piso así que mátame y derrócame. Una tonta e insignificante piedra no vencerá mis deseos de vivir, Pero, tú, con tu sutil seducción, mátame sin dejar rastro alguno y mátame rápidamente para no escuchar la burla de mis enemigos y para estar por siempre con mi muerto corazón. Verde mar, tu que guardas los cadáveres del mundo, apiádate de mí, y piérdeme en ti. Viento moribundo y negro, lleva mis cenizas a donde nadie sepa de tonta derrota.

domingo, 8 de julio de 2007

Napoleón Bonaparte jugando con madame de Remusat

Esta es la partida reconstruida según las Memorias de madame de Remusat.

Nota: En los salones aristocráticos del siglo XVII y principios del XIX, era costumbre ceder a las damas las negras con la salida para que el negro de las piezas contrastase con la blancura de sus manos.

Madame de Remusat (negras) – Napoleón (blancas)

1..., d6

Salida reservada y tímida.

2. Cf3, e5
3. Cc3, f5
4. e4, fxe4
5. Cxe4, Cc6

Jugada dudosa, que revela la distracción de Madame Remusat y que permitió a Napoleón apoderarse del ataque.

6. Cfg5

Audaz jugada de Napoleón.

6..., d5
7. Dh5+, g6
8. Df3, Ch6
9. Cf6+ Re7
10. Cxd5+ Rd6
11. Ce4+

El ataque blanco continúa implacable.

11..., Rxd5
12. Ac4+

Las respuestas negras son ya obligadas. Este sacrificio del alfil blanco es decisivo, permitiendo un mate en tres movimientos de gran elegancia. Después de jugar el alfil, Napoleón Bonaparte, con la cabeza apoyada en la mano izquierda, citó unos versos de Corneille del acto IV, escena II de su obra Cinna (la obra maestra de Corneille según Voltaire).

Quién perdona fácilmente, invita al delincuente:
Castiguemos al asesino, declaremos proscritos a los cómplices
¡Más qué! Siempre sangre, y siempre suplicios…
Y la sangre derramada de mil conjuras
Marcando mis días malditos.

Madame Remusat, preocupada por el drama que se estaba urdiendo en el castillo de Vincennes, lugar del fusilamiento, parecía no estar en el juego y el Primer Cónsul, advirtiéndolo, le dijo suspirando: “¿También estáis distraída?” La partida continuó:

12..., Rxc4
13. Db3+ Rd4

Y recitando los versos del acto V, escena II de Cinna:

Yo soy mi maestro así como del universo:
Lo soy y quiero serlo. ¡Oh siglos! ¡Oh memoria!
Conserva mi última victoria para siempre.
Yo triunfé hoy de manera justa
Lo que me recuerda que puedo llegar hasta vosotros.

Napoleón jugó:

14. Dd3++

Agregando: “Os he dado jaque mate. Mañana os tomaréis el desquite. Hablemos ahora de otra cosa.”

Los rostros estaban graves y tristes. Sólo se oía murmurar a Napoleón, que paseaba rápidamente por el salón con las manos a la espalda, estos hermosos versos de Alzira (tragedia de Voltaire):

Los dioses a los que servimos conocen la diferencia.
Los tuyos piden la muerte y la venganza,
Y los míos, cuando tu brazo acaba de asesinarme,
Me ordenan que te compadezca y te perdone.

Pocos días después, el 18 de mayo de 1804, Napoleón se convertía en el Emperador de los franceses.

De Rayuela

“...un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil”. (Julio Cortázar. “Rayuela”)

Baudolino

En la última novela de Umberto Eco, Baudolino podemos leer el siguiente párrafo:

La carta no decía que, después de una breve vacilación sobre la distribución de las camas, se había decidido que cada noche los dos convivientes se habrían jugado al ajedrez la cama más cómoda, porque en la corte el ajedrez se consideraba un juego poco aconsejable

La corte a la que se refiere es la del emperador del Sacro Imperio Federico Barbarroja allá por el siglo XIII. Tradicionalmente siempre se ha venido diciendo que el ajedrez era el juego de los reyes y de los nobles, e incluso hay códices que así lo muestran. Así que o bien Eco ha cometido un pequeño patinazo (y se suele documentar muy bien) o bien realmente no era así en toda Europa.

Comienza la partida

Por Rafael Frías Toribio

llego a la mesa, saludo y me siento,
Completo las piezas sobre el tablero,
Cojo el papel y apunto con esmero
El primer meditado movimiento.

Mi rival me observa desde su asiento
Y mueve sin dudar un cabllero,
Medita cauteloso un plan guerrero
QUe tengo que dejar en simple intento.

Y me adentro sin miendo en la espesura,
Voy viendo como las piezas encajan:
Mi mente se pdesplaza en la apertura,

Mi imaginación astuta trabaja
Buscando algunos trucos y diabluras
Para ganar un poco de ventaja.

Chess Pieces

by David Solway

But never underestimate
the powers of the pawn
who can promote into a queen
and put a kingdom on,

or moving humbly up the board,
killing on the side,
outpriest the priest, and leave the knight
without a horse to ride,

and trip the elevated rook
to bring it crashing down,
and nudge the misanthropic queen
into oblivion,

and stop before great Caesar's throne,
a tiny regicide,
and watch a cornered monarch fall,
and ponder how he died.

--from The Powers of the Pawn

El ajedrez

por Patricia Martí Puig

Sobre un terreno cuadrado
se lucha acada lado,
y comienza una batalla
pues dos reinos
quieren la medalla.

Ocho valientes soldados,
dos torreones bien altos,
dos caballeros saltando,
un par de princesas
y una bella dama,
defienden a su Rey.

Ambas dinastías
compiten por su patria
mas uno va perder
y no hay nada que hacer.

Al final de la contienda
un jugador se ha rendido
y su Rey, ya cansado,
al tablero ha caído.

Con furia y alegría
llegó la despedida
sólo queda dar la mano,
la partida ha terminado.

sábado, 7 de julio de 2007

SIETE NOTAS EN TORNO A UN TABLERO

SIETE NOTAS EN TORNO A UN TABLERO, Y SIN TOCAR LAS PIEZAS.

Por J. Udariaetagorka


Un extraño campo de batalla

entre el Cielo y la Tierra.

Al aruriga dormido,

el sentido desmembrado,

El tacto de Dios,

la trascendencia,

El Tao.

Sacrificios a Caissa

Mijail Tal escribió:

"Al igual que todas las diosas mitológicas, ésta también exige sus sacrificios. Sus servidores son generosos: ¡cuántos de ellos le ofrecieron toda su vida!... pero los sacrificios que con más frecuencia se ofrecen a Caissa son sus propios bienes: alfiles, peones, caballos. ¡Cuántos de ellos son sacrificados para mayor gloria de la diosa! ¡Incluso las propias reinas, a veces, son entregadas voluntariamente! Naturalmente, la suerte de estas ofrendas es muy distinta. Unas cuantas son aceptadas por Caissa y entonces el ajedrecista alcanza la gloria y el reconocimiento de sus contemporáneos. Pero no siempre, ni mucho menos, estos sacrificios complacen a la diosa. Entonces, qué se le va a hacer, hay que esperar a otra ocasión..."

"El oro de los tigres" (fragmento)

Por Jorge Luis Borges

Es evidente que su padre lo introdujo tanto en la filosofía como en el ajedrez.
En el prólogo a "El oro de los tigres", 1972, dice:

"Mi lector notará en algunas páginas la preocupación filosófica. Fue mía desde niño, cuando mi padre me reveló, con ayuda del tablero del ajedrez (que era, lo recuerdo, de cedro) la
carrera de Aquiles y la tortuga".

miércoles, 4 de julio de 2007

Poema al juego

Por Graciela Malagrida

Muchas veces
no sé
cuáles son las reglas
en este tablero:
si el niño herido llorando sin lágrimas
si la sonrisa en doble fila
de los dientes de tiburón
si los frenillos
si la multa por detenerse o por andar
si el toqueteo de los corazones
si el flirteo con las mayúsculas
o la minúscula solitaria
enganchada en la solapa.

Todos cuentan
al menos hasta diez
antes de jugar.
Todos
se comen entre sí­
-así es el juego-
alfiles a reinas sin torre
caballos a reyes sin reino.

Más de una vez
quise desaprender
y dos
desandar
porque nada fui
nada soy.
Construí­ mi nido
me arremangué y lavé los trapos sucios
no salí a agitarlos, los tiré
hice pan para todos
viví sin levadura
tomé té con Dios de madrugada
ayuné
pedí perdón, perdoné
y cuando el dolor punzó
callé y agradecí­
hondamente
hasta las lágrimas.

Muchas veces
ignoro las reglas
en este tablero
porque en el juego verdadero
se mueven potestades
se apuestan almas,
ni sangre
ni cuerpos
ni piezas.

No sé
ni me importa
si es niño o tiburón
el que muerde
si es hormiga o cuervo
el que trae la miga
si es lluvia o poesí­a
la que dispara la idea
si es aflicción
antesala de la honra.

Más de una vez
intento desaprender
y dos
desandar
porque nada soy
nada
si no logro enhebrar la aguja
sin pincharme
si no puedo hilvanar los hechos
sin murmurar
si no vuelvo a mi Padre
sin dudar
si no descanso en sus manos
sin "peros"
si no pongo a tus pies las obras
sin firma.

Todos cuentan
al menos hasta mil
antes de orar.
Todos guiñan los ojos
y matan
-así es el juego-
damas blancas
buscan pleito
a damas negras
en un duelo estéril
sin caballeros.

No sé
ni me importa
si es niño o tiburón
el que cíclicamente
intenta lastimarme.
Sólo sé
que no te encuentro
en un pajar.
Harta de tropezar
con estrategias
con baldosas y fichas
idénticas, anónimas,
blancas o negras
voy a ejercitar
ir sin mí­
más allá
de mis narices.

Llamado por los malos poetas (fragmento)

Por Rodolfo Enrique Fogwill

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Los mandamientos de Caissa

1. Preferir al ajedrez por sobre todos los demás juegos
2. Acatar las leyes y los Reglamentos del Ajedrez
3. Apreciar el ajedrez como cultura
4. Difundir ampliamente sus virtudes
5. Saber ganar con elegancia y perder con gallardía
6. Pensar bien antes de efectuar una jugada
7. Respetar al árbitro, a la organización y al adversario
8. Tratar adecuadamente a las piezas, el tablero, la planilla y el reloj de ajedrez
9. Abandonar un torneo solamente por una causa muy justificada
10. Fomentar la amistad y la solidaridad entre los pueblos a través del ajedrez.

Schaccia, Ludus

Marcus Hieronymus Vida, Bishop of Alba

Ludimus effigiem belli, simulataque veris
Praelia, buxo acies fictas, et ludicra regna,
Ut gemini inter se reges albusque, nigerque
Pro laude oppositi certent bicoloribus armis.
Dicite, Seriades Nymphae, certamina tanta
Carminibus prorsus vatum illibata priorum.
Nulla via est: tamen ire juvat, quo me rapit ardor,
Inviaque audaci propero tentare juventa.
Vos per inaccessas rupes, et inhospita euntem
Saxa, Deae, regite, ac secretum ostendite callem.
Vos hujus ludi in primis meminisse necesse est.
Vos primae studia haec Italis monstrastis in oris
Scacchidis egregiae monimentum insigne sororis.
Juppiter Aethiopum sedes, et Memnonis arva
Iverat, Oceani mensas dignatus amici,
Qui sibi tum optatis junxit Tellurem Hymenaeis.
Affuit una omnis Superum chorus: omnia festo
Aequoris immensi resonabant littora plausu.
Ut dapibus compressa fames, mensaeque remotae,
Quo Superum mentes ludo mulceret inani,
Oceanus tabulam afferri jubet interpictam.
Sexaginta insunt et quattuor ordine sedes,
Octono. Parte ex omni via limite quadrat
Ordinibus paribus, necnon forma omnibus una
Sedibus, aequale et spatium, sed non color unus.
Alternant semper variae, subeuntque vicissim
Albentes nigris, testudo picta superne
Qualia devexo gestat discrimina tergo.
Tum Superis tacite secum mirantibus inquit:
Marti aptam sedem, ludicraque castra videtis.
Hoc campo adversa acies spectare licebit
Oppositis signis belli simulacra ciere,
Quae quondam sub aquis gaudent spectacla tueri
Nereides, vastique omnis gens accola ponti,
Si quando placidum mare, et humida regna quierunt.
En vero simulata adsunt qui praelia ludant.
Sic ait, et versa in tabulam deprompsit ab urna
Arte laboratam buxum, simulataque nostris
Corpora, torno acies fictas albasque, nigrasque,
Agmina bina pari numeroque, et viribus aequis,
Bis nivea cum veste octo, totidemque nigranti.
Ut variae facies, pariter sunt et sua cuique
Nomina. Diversum munus, non aequa potestas:
Illic, et reges paribus capita alta coronis,
Et regum pariter nuptas in bella paratas
Cernere erat. Sunt qui pedibus certamina inire
Sueti, sunt et equis qui malint, quique sagittis,
Nec deest quae ferat armatas in praelia turres.
Bellua. Utrinque Indos credas spectare Elephantes.
Jamque aciem in versum statuunt, structaeque cohortes
Procedunt campo, castrisque locantur utrisque.
Linea principio sublimes ultima reges
Parte utraque capit quartis in sedibus ambos
Tractu eodem adversos inter se. Sex tamen aequis
In medio sedes spatiis hinc inde relictae.
Sede albus sese nigra tenet, ater in alba.
Proxima reginas capit orbita. Regibus ambae
Haerent quaeque suo, dextrum latus altera, laevum
Altera lege datis tangunt stationibus, atrumque
Atra tenet campum, spatio stat candida in albo,
Et proprium servant prima statione colorem.
Inde sagittiferi juvenes de gente nigranti
Stant gemini, totidem pariter candore nivali,
Nomen Areiphilos Graii fecere vocantes,
Quod Marti ante alios cari fera bella lacessant.
Continuo hoc inter rex, necnon regia conjux
Clauduntur medii: duo dehinc utrinque corusci
Auratis equitis sagulis, cristisque decori
Cornipedes in aperta parant certamina Martis.
Tum geminae velut extremis in cornibus arces
Hinc atque hinc altis stant propugnacula muris,
Quas dorso immanes gestant in bella Elephanti.
Postremo subeunt octo hinc, atque inde secundis
Ordinibus pedites, castrisque armantur utrisque
Armigeri partim regis, partimque ministrae
Virginis armisonae, quae prima pericula belli,
Congressusque ineant primos, pugnamque lacessant.
Non aliter campis legio se buxea utrinque
Composuit duplici digestis ordine turmis,
Adversisque ambae fulsere coloribus alae,
Quam Gallorum acies alpino frigore lactea
Corpora si tendant albis in praelia signis
Aurorae populos contra, et Phaethonte perustos
Insano Aethiopas, et nigri Memnonis alas.
Tum pater Oceanus rursus sic ore locutus:
Coelicolae jam quaenam acies, quae castra videtis,
Discite nunc (neque enim sunt haec sine legibus arma)
Certandi leges, nequeant quas tendere contra.
Principio alterni reges in praelia mittunt
Quem pugnae numero ex omni elegere suorum.
Si niger arma ferens primus processit in aequor,
Continuo adversum semper se candidus offert,
Nec plures licet ire simul facto agmine in hostem.
Propositum cunctis unum, studium omnibus unum
Obsessos reges inimicae claudere gentis,
Ne quo impune queant fugere, atque instantia fata
Evitare, etenim capiunt ita praelia finem.
Haud tamen interea cuneis obstantibus ultro
Parcunt, sed citius quo regem sternere letho
Desertum evaleant, caedunt ferro obvia passim
Agmina. Rarescunt hic illic funere semper
Utraque castra novo, magis ac magis area belli
Picturata patet, sternuntque, caduntque vicissim.
Sed caedentem opus est sublati protinus hostis
Successisse loco, et conatus vindicis alae
Sustinuisse semel. Mox si vitaverit ictum,
Inde referre licet se in tutum praepete planta.
At pedites prohibent leges certaminis unos,
Cum semel exierint (facilis jactura) reverti.
Nec vero incessus cunctis bellantibus idem,
Pugnandive modus. Pedites in praelia euntes
Evaleant unam tantum transmittere sedem,
Inque hostem tendunt adversi, et limite recto.
Congressu tamen in primo fas longius ire,
Et duplicare gradus concessum. At cominus hostem
Cum feriunt, ictum obliquant, et vulnera furtim
Intentant semper lateri, cavaque ilia caedunt.
Sed gemini claudunt aciem qui hinc inde Elephanti,
Cum turres in bella gerunt, ac praelia miscent,
Recta fronte valent dextra, laevaque retroque
Ferre aditum contra, campumque impune per omnem
Proruere, ac totis passim dare funera castris.
Ne tamen obliquis occultent nixibus ictum,
Qui tantum mos concessus pugnantibus arcu
Dilectis Marti ante alios; nam semper uterque
Fertur in obliquum, spatiis nigrantibus alter,
Alter candenti semper se limite versat,
Directisque ineunt ambo fera bella sagittis:
Nec variare licet, quamvis fas ire per omnem
Hinc atque hinc campum, atque omnes percurrere sedes.
Insultat sonipes ferus, atque repugnat habenis.
Numquam continuo stipata per agmina ductu
Procurrit. Tantum sursum sese arduus effert
Semper, et in gyrum gressus magno impete lunat
Curvatos, duplicemque datur transmittere sedem.
Si nigrante prius campo expectaverit, album
Mox petere, et sedis semper mutare colorem
Lex jubet, ac certo semper se sistere saltu.
At regina furens animis pars optima belli
In frontem, in terga, ac dextram, laevamque movetur,
Itque iter obliquum, sed semper tramite recto
Procedit, neque enim curvato insurgere saltu
Cornipedum de more licet. Non terminus olli,
Nec cursus meta ulla datur. Quocunque libido
Impulerit, licet ire, modo ne ex agmine quisquam
Hostilive, suove aditus occludat eunti.
Nulli etenim super educto fas agmina saltu
Transiliisse. Equiti tantum haec concessa potestas.
Cautius arma movent gentis regnator uterque,
In quibus est omnis spes, ac fiducia belli.
Omnibus incolumi rege stat cernere ferro:
Sublato pugna excedunt, et castra relinquunt.
Ille adeo in bello captus secum omnia vertit.
Ergo haerens cunctatur, eum venerantur, et omnes
Agmine circumstant denso, mediumque tuentur.
Utque armis saepe eripiant, sua corpore bello
Objiciunt, mortemque optant pro rege pacisci.
Non illi studium feriendi, aut arma ciendi:
Se tegere est satis, atque instantia fata cavere.
Haud tamen obtulerit se quisquam impune propinquum
Obvius, ex omni nam summum parte nocendi
Jus habet. Ille quidem haud procurrere longius ausit:
Sed postquam auspiciis primis progressus ab aula
Mutavit sedes proprias, non amplius uno
Ulterius fas ire gradu, seu vulneret hostem,
Seu vim tela ferant nullam, atque innoxius erret.
Hic mos certandi, haec belli antiquissima jura.
Nunc aciem inter se certantes cernite utramque.
Sic ait: at quoniam, quoties fera bella fatigant
Mortales, Superi studiis diversa foventes
Ipsi etiam inter sese odiis bellantur iniquis,
Maximaque interdum toto ardent praelia caelo,
Juppiter omnipotens folio rex fatus ab alto,
Omnes abstinuisse jubet mortalibus armis:
Atque minis, ne quem foveant, perterret acerbis.
Tum Phoebum vocat intonsum, Atlantisque nepotem
Egregium, furto peperit quem candida Maia,
Insignes ambos facie, et florentibus annis.
Nondum Mercurius levibus talaria plantis
Addiderat: nondum Titania lumina agebat
Per liquidum curru gemmato Phoebus olympum,
Tantum humeros pharetra insignis, et crinibus aureis.
Hos pater adversis solos decernere jussit
Inter se studiis, et ludicra bella fovere,
Ac partes tutari ambas, quas vellet uterque.
Necnon proposuit victori praemia digna.
Dii magni sedere. Deum stat turba minorum
Circumfusa: cavent sed lege, et foedere pacto,
Ne quisquam voce, aut nutu ludentibus ausit
Praevisos monstrare ictus. Quem denique primum
Sors inferre aciem vocet, atque invadere Martem,
Quaesitum; primumque locum certaminis albo
Ductori tulit, ut quem vellet primus in hostem
Mitteret: id sane magni referre putabant.
Tum tacitus secum versat quem ducere contra
Conveniat, peditemque jubet procedere campum
In medium, qui reginam dirimebat ab hoste.
Ille gradus duplices superat: cui tum arbiter ater
Ipse etiam adversum recto de gente nigranti
Tramite agit peditem, atque jubet subsistere contra
Advenientem hostem, paribusque occurrere in armis.
Stant ergo adversis inter se frontibus ambo
In mediis campi spatiis, ac mutua tentant
Vulnera nequicquam; neque enim vis ulla nocendi est
Armigeris, tractu dum miscent praelia eodem.
Subsidio socii dextra, laevaque frequentes
Hinc atque hinc subeunt, late et loca milite complent.
Alternantque vices. Necdum tamen horrida miscent
Praelia, sed placidus mediis Mars ludit in armis,
Excursusque breves tentant, tutique tenent se.
Jamque pedes nigri rectoris, qui prior hostem
Contra iit, obliquum laeva clam strinxerat ensem,
Atque album e mediis peditem citus abstulit armis,
Illiusque locum arripuit praestantibus ausis
Ah miser ! instantem lateri non viderat hostem.
Ipse etiam cadit, et pugnas in morte relinquit.
Tum cautus fuscae regnator gentis ab aula
Subduxit sese media, penitusque repostis
Castrorum latebris extrema in fauce recondit,
Et peditum cuneis stipantibus abditus haesit.
Nec mora, surgit eques bellator laevus utrinque,
Et mediis hinc inde insultant coetibus ambo,
Alternique ruunt, et spargunt fata per hostes.
Sternuntur pedites passim miseranda juventus,
Quod nequeant revocare gradum: sonat ungula campo
In medio, et totis miscentur funera castris.
Dum vero peditum intentus Latonius heros
Caedibus instat atrox, equitemque per agmina versat
Vastatorem alae piceae, longe Arcada major
Ardor agit tacitis jamdudum invadere furtis
Magnum aliquid, peditumque ultro saepe obvia transit
Agmina, cornipedem ducens in praelia laevum,
Qui regi insidias tendens huc vertitur, atque huc,
Per mediosque hostes impune infrenis oberrat.
Constitit, optataque diu statione potitus
Lethum intentabat pariter regique, Elephantique,
Alae qui dextro cornu turritus in auras
Attollens caput ingenti se mole tenebat.
Delius ingemuit clauso succurrere regi
Admonitus. Namque indefensum in morte Elephantem
Linquere se videt, atque ambos non posse periclo
Eripere, et fatis urgeri cernit iniquis.
Cura prior sed enim est trepidum defendere regem,
Quem rapit in dextrum latus. At niger emicat ense
Stricto eques, et magnis Elephantem intercipit ausis,
Damnum ingens; neque enim est saevae post virginis arma
Bellantum numero ex omni magis utilis alter.
Non tamen impune evades, ait acer Apollo;
Et peditum cuneis, densaque indagine cingit.
Ille igitur trepidare metu, certique pericli
Frustra velle fugam, nam hinc fata minatur Amazon,
Inde obstat conserta phalanx. Tandem alius acto
Virginis ense cadit, pulchrae solatia mortis.
Aestuat alba cohors latere heu minus utilis uno,
Et magis atque magis furit acri accensa dolore.
Sicut ubi dextrum taurus certamine cornu
Amisit, dum se adverso fert pectore in hostem,
Saevior in pugnam ruit armos sanguine, et alte
Colla animosa lavans: gemitu omnis sylva remugit,
Talis erat facies, caesi post fata Elephantis,
Candentis turmae. Hinc furiis majoribus ardet
Phoebus, et ultrices hortatur in arma cohortes
In ferrum et caedes pronus, cupidusque nocendi,
Incautusque ambas perdit sine lege phalangas.
Dumque hostes pariter cernat procumbere victos,
Ipse suos morti indefensos objicit ultro.
Mercurius melior furto cunctatur, et haerens
Usque alium ex alio spectando praevidet ictum.
Saepe ille ex longo meditatus fata superbae
Reginae peditem perdendum cominus offert,
Dissimulatque dolos; mox poenitet, et trahit alto
Improbus, errorem fingens, suspiria corde.
Jamque sagittiferi e dextro spicula cornu
Virginis in latus albentis tendebat. Id hostis
Haud primum sensit, peditemque trahebat in atram
Laeva aciem rerum ignarus. Verum improba cladem
Et tantas Erycina Venus miserata ruinas,
Incauto juveni furtim tacito innuit ore,
Atque oculis (Phoebo nam forte adversa sedebat)
Nulla mora, ad nutus divae tremefactus Apollo
Constitit, atque oculis late agmina circumspexit,
Et subito insidias sensit, peditemque retraxit,
Quem contra impulerat dextra impiger. atque periclo
Reginam eripuit. Tum Maia Atlantide cretus
Littoreum caveae concessum vocibus implet,
Reginam captam ingeminans: fremit undique turba
Coelicolum studiis variis, seseque tuetur
Phoebus, et his alto fatur de littore verbis:
Quae porro invidia est dextram ludicra petenti
Praemia corrigere incautam, in meliusque referre,
Cum nec pacta vetent ? Quod si Maia sate posthac
Id sedet omnino prohiberi: lege caveto,
Quique prior fuerit digitis impulsus in hostem,
Sive albus, piceusve fuat, discrimine nullo
Ille eat, et dubii subeat discrimina Martis.
Dixit, et haec toto placuit sententia circo
Coelicolis. Venerem obtutu clam versus acerbo
Juppiter increpuit. Nec sensit filius Arcas.
Sed puer ingemuit labefactus corda dolore
Ingenti. Vix se tenuit quin ludicra castra,
Injectisque acies manibus confunderet ambas.
Tum secum statuit furtis certare, dolisque
Omnibus, ac totis fraudes innectere castris.
Jam tum igitur juvenem pharetratum in praelia ducens
Cornipedis simulare gradus jubet. Ocius ille
Emicat, atque albae reginae fata minatur.
Non Phoebum latuere doli. Subrisit, et ore
Versus ad astantes: Quamvis accommoda furtis
Mercurio sit dextra, inquit, fraudique, dolisque,
Callide Atlantiada, invigiles, haud me tamen ultra
Fallere erit: jamque improbe iniquam corrige dextram.
Spectantum cunei ingenti risere theatro,
Atque Arcas, veluti deceptus imagine falsa,
Summisit buxum concesso in praelia gressu
Arcum intendentem. Vigilat jam cautus Apollo
Fraudesque, insidiasque timens, occultaque furta.
Ille etenim persaepe, manu dum ducit in hostes
Alternam buxum, jus contra, et foedera pacta,
Implicitans celeres digitos, duo corpora bello
Objiciat simul, observet nisi providus hostis.
Jamque equitem contra nigrantem candidus arcum
Intendens sese opposuit pharetratus, et arcet
Reginae jugulo intentum. Tum dexter oberrat
Huc atque huc Elephas, niveisque exultat in armis.
Haeserat in medio, dominae, regique minatus
Albus eques ratus impune, et jam forte superbus
Nequicquam spoliorum animum pascebat amore.
Non tulit hanc speciem juvenis pharetrarus, et arcu
Contendit calamum, seseque immitit in hostem,
Fata licet pedes intentet, moriturus in armis
Insigni pro laude. Alvo mediae haesit arundo
Stridula, et ima chalybs descendit in ilia adactus.
Volvitur ille excussus humique, et calcibus auras
Verberat: in ventos vita indignata recessit.
Inde sagittiferurm sternit pedes: hunc pedes alter
Hostili de plebe necat: pugna aspera surgit.
Turribus occurrunt ingenti mole Elephanti,
Saeva pharetrigeri contendunt spicula nervis,
Quadrupedumque gemit bicolor sub verbere campus.
Incaluere animi parte ex utraque, et in armis
Concurrunt densi. Simul omnis copia gentis
Albaeque, piceaeque, duces, ambaeque phalanges,
Confusaeque acies magno certamine totis
Densantur campis. Virtus, fortunaque in unum
Conveniunt. Hi nunc victores agmina versa
Aequore agunt toto, versis referuntur habenis
Nunc iidem, variantque vices, et fluctuat omnis
Area bellorum: vasti velut aequoris undae
Si quando inter se recluso carcere saeva
Bella cient animosi Euri, vertuntque profundum
Ionio in magno, aut undisono Atlanteo,
Alternos volvunt procurva ad littora fluctus.
Ar medias acies inter crudescit Amazon
Candida, plena animis, multisque in millibus ardet.
Namque sagittiferum incursans, rediensque Elephantem
Nigrantes sternit. Dextra, laevaque per alas
Fulminat, atque manu spargens hastilia saevit.
Bellanti dant tela locum, retroque residunt
Hinc atque hinc inimicae acies: per tela, per hostes
Illa ruit pulchram in mortem, simul ultima tentat
Castra fugae fidens, animosque in bella viriles
Saeva gerit: penetrat cuneos, aperitque viam vi.
Tandem fusca cohors, nigrantisque arbiter alae
Ipse etiam arma suae trepidus, viresque, animosque
Virginis implorat. Nulla est mora, fervida Amazon
Emicat, atque ardens, paribus se sistit in armis.
Quem primum hasta, aut quem postremum bellica virgo
Demetis, aut quot humi candentia corpora linquis ?
Semianimes volvuntur equi niveique, nigrique,
Et peditum cunei, dilectaque pectora Marti
Aligera juvenes ineuntes bella sagitta.
Quis cladem fando illius, quis funera pugnae,
Prostratrosque duces speret se aequare canendo?
Sternitur omne solum buxo, atque miserrima caedes
Exoritur. Confusa inter sese agmina caedunt,
Implicitaeque ruunt albae, nigraeque phalanges.
Sternuntur pedites, et corpora quadrupedantum.
Nam versae inter se jactantes mutua tela
Foemineis ambae nituntur Amazones armis,
Usque adeo certae non cedere, donec in auras
Aut haec, aut illa effundat cum sanguine multo
Saevam animam, sola linquentes praelia morte.
Interea amborum populorum rector uterque
Captivos hostes, et victa cadavera bello
Carcere servabant castris vicina, caventes
Ne capti semel, aut obita jam morte jacentes
In vitam revocati iterum certamina inirent.
At lateri innixus Phoebeo Threicius Mars
Junctus amicitia puero Arcadi, si quid amico
Fata sinant prodesse, animum per cuncta volutat,
Observatque omnes casus: tum corpora bina
Capta, pharetratum juvenem, peditemque nigrantes
Coetibus e functis jam vita, atque aethere cassis
Surripit, et castris rursum clam immitit apertis.
Ergo iterum gemini captivi praelia inibant,
Miscebantque manus animosi, atque arma ferebant.
Haud secus (ut perhibent) cum Colchis nacta cadaver
Aut virgo Massilla recens, cantuque triformem
Saepe ciens Hecaten, ac magni numina Ditis,
Falsam animam insinuat membris, aurasque loquaces,
Continuo erigitur corpus, loquiturque, videtque,
Et vivos inter fruitur coelestibus auris.
Non tulit indignum facinus Junonia proles
Mulciber (ille dolum solus depraendit) et ore
Inclamat, Phoebumque monet. Thrax palluit heros
Depraensus. Phoebo exarsit dolor ossibus ingens.
Tum Marti pater omnipotens iratus iniqua
Praesidia abduci, atque indebita corpora bello
Protinus e castris jubet, atque retexere falsos
Hinc atque inde ictus, et cuncta in pristina reddit.
Jamque duces furiis ambo majoribus instant,
Reginasque ambas conversa per agmina mittunt.
Caede madent illae, toto aequore fata serentes.
Considunt tandem observae, regesque tuentur,
Quaeque suum. Ecce autem bellatrix agminis albi
A tergo ferro invasit, stravitque nigrantem
Ignaram. Verum ipsa etiam cadit icta sagitta
Ah misera, et spoliis haud longum exultat opimis.
Convertere oculos ambae hinc atque inde cohortes,
Atque acies lacrymis, et foemineo ululatu
Ambas incubuisse putes, dum funera ducunt.
Tum reges moestos ipsa ad praetoria densi
Agglomerant sese circum: timor omnibus idem
Incumbit: par tempestas, par hausit utrosque
Diluvium populos, et sunt sua funera cuique.
Haud prorsus tamen ambobus defecerat omne
Robur. Opes restant, et adhuc intacta juventus,
Tres pedites tibi, Phoebe, sagittifer alter, et ingens
Bellua turrito dorso. Totidemque tibi, Arcas,
Excepto Elephante, alta qui nuper in aula
Pace fruens cecidit positis inglorius armis,
Eminus aligera percussus arundine pectus.
Sed dexter tibi restat eques imperditus. Hausit
Caetera bellantum Mars impius agmina, bellique
Alea, florentes et desolaverat aulas.
At Cyllenaeo juveni spes occidit omnis.
Aestuat amissae gentis memor, et suspirat
Heroas magnos tot fato corpora functa.
Non tamen excedit pugna. Fracta agmina bello
Relliquias tenues immitis Apollinis astu
Cautior in pugnam mittit, post funera tanta
Si qua fata sinant gentis sarcire ruinas.
It nigrum campis agmen. Stat ubique morari,
Fortunamque omnem tentare, aditusque nocendi.
Exultat contra non aequo praelia motu
Cynthius invadens. Facies indigna cohortum,
Heu facies miseranda ducum ! Raro agmine aperta
Castra patent laete, viduatae et civibus aulae.
Moerebant vacuis thalamis regnator uterque
Jamdudum exosi sine conjuge taedia lecti.
Primus amor maneat quamvis immotus utrisque,
Sors tamen ad nova conjugia, atque novos hymenaeos
Flectit iniqua. Igitur primum rex agminis albi
Reginae comites olim, fidasque ministras
Regali invitat thalamo, quae funera moestae
Post fera bellatricis herae tela irrita bello
Jactabant acies inter, cuneosque nigrantes
Oppetere amissae dominae pro caede paratae.
Sed prius explorare ausus sedet, atque viriles
Cunctarum spectare animos, ut digna cubile
Intret. In hostiles sedes, atque ultima castra
Hortaturque, jubetque, supremam apprendere metam.
Nulli fas etenim regis sperare cubile
(Pacta vetant) nisi quae per tela invecta, per hostes
Transactis spatiis cunctis impune suprema
Attigerit prius adversi penetralia regis.
Arrexere animos famulae, pariterque per hostes
Limitibus properant rectis. Tamen ocyor anteit
Tertia, quam dextro ducebat semita cornu
Exultatque, agitatque, animo connubia regis.
Nam comites spe sublapsa cessere volentes.
Illa volat coeptis immanibus. Addidit alas
Gloria praepetibus plantis, et plurima merces.
Nulla obstat mora. Nec facinus prohibere tyranno
Cura nigro est, novaque ipse etiam connubia tentat,
Et vacuis thalamis alias inducere nuptas.
Ergo iter alternae accelerant, famulamque sinistram
Quarto limine agit, saltu sed tardior uno
Parrhasius juvenis. Jamque imperterrita virgo
Candida, facta potens voti, penetraverat omnes
Sedes, atque alacris meta consederat alta.
Tum rector jubet afferri sellamque, tiaramque
Extinctae ornatus, necnon fulgentia sceptra,
Dignaturque toro meritam, optatisque hymenaeis.
Gaudet cana cohors, insultatque eminus atrae.
Haud lacrymas cohibet Maia satus, aethera voce
Incessens, pictosque a pectore rupit amictus.
Nigranti famulae tantum gradus unus ad ipsam
Restabat metam ah miserae, sed limite recto
Turritus fera fata Elephas impune minatur
Insurgens, si supremam contingere sedem
Audeat, et toto castra obsidet ultima tractu,
Et pavidam observans extremis sedibus arcet.
Interea nova regali dignata virago
Connubio exultans, toto dat funera campo.
Illam tollit honos novus, et fortuna tumentem.
Fulminis in morem ruit, atque nigrantia saevit
Castra per, et sedes, ac sidera territat armis.
Horrescunt faciem invisam nigra agmina crudae
Virginis, atque imae exoptant telluris hiatus.
Diffugiunt trepidi vasto irrumpente fragore
Hoste, metuque omnes acti glomerantur in unum
Aulai in medio juxta latera ardua regis.
Haud secus alta boves sparsae per pascua quondam,
Ut sensere lupum venientem, protinus omnes
Conveniunt trepidae, et fortem facto agmine taurum
Ductorem armenti implorant, ipsique propinquant
Certatim inter se trudentes cornua rauco
Murmure: mugitu longe nemora alta resultant.
At regina furens trepidos toto agmine victrix
Impingens in terga, ipsique ante omnia regi
Fata parans, pugnas alta ad praetoria miscet.
Nunc ruit huc, nunc huc, tunc et, nisi laeva fuisset
Mens illi, poterat candentem invadere sedem
Limite in obliquum quarto, et concludere fauces.
Ultimus ille labor regi, gentique fuisset
Nigranti, et fatis Arcas lugeret iniquis.
Nempe erat hinc lethi facilis via in ilia regis,
Nec poterat quisquam se tantae opponere cladi.
Sensit Atlantiades tacitus, dubioque tremebant
Corda metu: accelerare hostem jubet improbus, ictum
Ne videat, verbisque rapit per inania mentem,
Castigatque moras: Adeon' juvat usque morari,
Nec pudor est ? quae tanta animis ignavia ? sic nos
Increpitas semper cunctantes impiger ipse ?
His actus, peditem imprudens dum captat Apollo
Praeteriit fortunam: alacer vocem extulit astris
Laetitia exiliens Cyllenius. Inde periclo
Regem ipsum eripiens opponit Amazonis armis
Haud invitum equitem, qui saevos arceat ictus.
Tum secum meditans candenti lethum Elephanti,
Qui meta arcebat famulam, ne regis iniret
Concessos thalamos, curvato perculit arcu.
Concidit, atque ictu tellurem bellua vasto
Pulsavit moriens, dum regi intentat Apollo
Nequicquam exitium. Tum metam impune ministra
Nigra tenet (nec Phoebus obest) tam regia conjux.
Jamque alacres paribus certamina viribus ambo
Rursum ineunt, nuptasque ferunt in bella secundas.
Tum, quanquam ambiguae spes sint, incertaque belli
Alea adhuc, tamen, ac si palmae certus, et omne
Discrimen positus sit supra, gaudia ficto
Ore puer Maiae simulat, verbisque superbit
Improbus insultans, astus genus, et sua creber
Vocibus extollens, albae premit arma cohortis.
Quem sic depraensa juvenis Latonius arte
Increpitat: nondum extremam dubio ultima bello
Imposuit fortuna manum, et jam voce superbis.
Proinde mihi insulta, et tumidis reple omnia verbis,
Certa tuum annuerit tibi cum victoria Martem.
Sed jam nulla mora est. Tua nunc nunc irrita saxo
Dicta manu. Haec fatus reginam hortatur in hostes.
Continuo exoritur magnum certamen, et ingens
Hinc atque hinc rabies, dum fixum vincere utrisque.
Audentes in tela ruunt. Stat multus ubique
Terror, ubique pavor, mortisque simillima imago.
Nituntur cuncti adversi, seseque viro vir
Obtulit. Invigilant castris avertere pestem
Quisque suis, hostemque fugant, hostiliaque ipsi
Castra petunt, variantque vices, fortunaque ludit
Spe cupidos, et corda morae impatientia torquet.
Funera spargebat fuscae regina cohortis
Per medias animosa acies. Non aemula contra
Opposuit sese virgo, sed calle per hostes
Secreto interea regis tendebat ad alta
Limina. Dein subito captis custodibus arcis
Irruit, atque aditus irrumpens obsidet aulam,
Intentatque necem regi. Tum nigra virago,
Postquam altis vidit canam in penetralibus hostem,
Caede madens strages cito linquit, et imperfecta
Funera, et acta pedem retro exanimata repressit,
Nec timuit mediam se certae opponere morti;
Et patriae, et trepido properans succurrere regi.
Hic aliud maius Phoebo, graviusque dolendum
Objicitur. Nam cornipedem Cyllenius atrum
Huc illuc agitans campo insultabat aperto.
Ardet equus, saltuque furit. Nec destitit ausis
Donec reginae pariter, regique minatus
Optatam tenuit sedem, exitioque futurus
Aut huic aut illi nigrantibus obstitit armis.
Ut vidit, tristi turbatus pectus Apollo
Ingemuit, largusque genis non defuit humor.
Et jam jam labi, atque retro sublapsa referri
Spes omnis, fluxae vires, aversa deum mens.
Arcas successu exultans, ac munere divum
Laetus, ovansque animum, vocemque ad sidera tollit,
Et tandem rediit vigor in praecordia victo.
Protinus inclusam feriens sub Tartara mittit
Reginam, et spoliis potitur non segnis opimis.
Tantum olli bellator equus cadit ilia fossus
Ultoris ferro regis. Nondum tamen expes
Phoebus abit, sed pugnat adhuc, atque agminis albi
Relliquiae pedites duo, et arcu insignis eburno
Martis amor juvenis nequicquam bella lacessunt.
Audentes facit amissae spes lapsa salutis,
Succurruntque duci labenti in funera: sed non
Talibus auxiliis, nec defensoribus istis
Tempus eget. Toto Maia satus aequore saevit.
Instat vi multa nigra virgo, septaque regis
Circuit, excidium intentans, hac perfurit, atque hac,
Nec requievit enim, donec certamine iniquo
Relliquias gentis candentis, et ultima bello
Auxilia absumpsit. Medio rex aequore inermis
Constitit amissis sociis, velut aethere in alto
Expulit ardentes flammas ubi lutea bigis
Luciferis Aurora, tuus pulcherrimus ignis
Lucet adhuc, Venus, et coelo mox ultimus exit.
Nulla salus illi superat, spes nulla salutis,
Non tamen excedit victus, sed claudere sese
Hostiles inter cuneos impune per enses
Actus avet, donec nusquam spatia illa supersint
Effugiis. Nam si nemo illi fata minetur,
Nec superet sedes, quam impune capessere possit,
Nil tantorum operum impensis foret omnibus actum,
Sed labor effusus frustra, viresque fuissent,
Nec titulos quisquam, aut victoris nomen haberet.
Ergo per vacuas sedes, desertaque castra
Nunc huc, rursum illuc incertos implicat orbes
Diffugiens. Niger insequitur rex aequore toto,
Atque fugae semper spatiumque, abitumque relinquit.
Post ubi supremo tendentem limite gressum
Vidit, reginam sedes servare secundas
Jussit, ab angustis ne se ille abducere posset
Ordinibus, tantumque fugae misero ultima restat
Linea. Tum sese contra niger aemulus infert
Dux gentis propriore gradu, sedes tamen una
Alterum ab alterius contactu summovet usque.
Ut vero contra exultantem victus, et expes
Constitit invitus, fortunam nacta virago
Extremam insiliit sedem, totoque minatur
Limite, nec misero restat locus amplius usquam.
Tandem illum surgens virgo crudelis in ensem
Immolat, et finem imposuit sors aspera pugnae
Ingenti Superum plausu, et clamore secundo.
Victor Atlantiades exultat littore toto
Improbus, et victo insultat, ridetque dolentem:
Quem Pater omnipotens ad se vocat, et dat habere
Felicem virgam, qua puras evocet umbras
Pallenti Styge, ut infectum scelus eluit ignis,
Quaque Erebo damnet sontes, et carcere caeco,
Detque, adimatque oculis somnos, et funere in ipso
Lumina lethaeo claudat perfusa sopore.
Mox vero gratum ludum mortalibus ipse
Ostendit deus, et morem certaminis hujus
Italiae primum docuit celebrare colonos.
Namque olim, ut perhibent, dilectam Scacchida, qua non
Inter Seriadas praestantior altera Nymphas,
Compressit ripa errantem, et nil tale putantem,
Dum pascit niveos herbosa ad flumina olores.
Tum bicolorem illi buxum dedit, atque pudoris
Amissi pretium vario ordine picturatam,
Argentique, aurique gravem tabulam addidit, usumque
Edocuit. Nymphaeque etiam nunc servat honorem,
Et nomen ludus, celebrat quem maxima Roma,
Extremaeque hominum diversa ad littore gentes.
Omnia quae puero quondam mihi ferre solebant
Seriades, patrii canerem dum ad flumina Serii.
FINIS.

Traducción al inglés en Comentarios

Reloj de arena

Por Jorge Luis Borges

La pieza que los grises anticuarios
Relegarán al mundo ceniciento

Del alfil desparejo, de la espada
Inerme, del borroso telescopio,
Del sándalo mordido por el opio,
Del polvo, del azar y de la nada.

La rosa profunda

Por Jorge Luis Borges

El tiempo juega un ajedrez sin pieza
en el patio. El crujido de una rama
Rasga la noche. Fuera, la llanura
Leguas de polvo y sueño desparrama.

Trilce XXV:

Por César Vallejo

Alfan alfiles a adherirse
a las junturas, al fondo, a los testuces,
al sobrelecho de los numeradores a pie.

GAMBITO DE REY

Rodolfo Hinostroza (1971)

Y continué P4AR
"Jugada peligrosa", dijo el Maestro, "de la escuela romántica. Andersen
sale así en La Inmortal. Cuide Ud. 4T y tal vez haga tablas"

Y salieron mis escuadras imprecisas
transparente mediosueño bajo el canto del pájaro campana
y el árbol que todo lo sabe desplegando sentencias en románicas. PxP
aceptó el Negro. Y yo C3AR.

Y por entonces la Realidad era
una impetuosa fantasmagoría / cierto impulso
en la materia del ánima humana la conduce a negar el pasado.
"Eh!", insistí otra vez "Cómo voy a seguir?
Qué decir de la Historia si es licencia poética
decir que se repite, que el incesante error
de los vencidos se repite, que el Poder del Imperio se repite?"
Algo hay, yo te diré
que te conduce a afirmar el pasado y a repetir un acto equivocado
para sentir que existes /porque eres desdichado por ejemplo/
y es inútil el acto, pero no obstante obligado
de repetir, pudiera ser que en el siguiente ciclo se abran las puertas de la justicia
o de la paz

Ah! Esa repetición spengleriana! /Espanto lúdico
perdido en sus orígenes.
Gigantesca esfera de leyes implacables
Nunca nadie jugó dos partidas iguales: así creer
en la repetición histórica es. pura necedad. Mira bien:
ahora el Negro
llevará el Alfil a 2R, y esa es
Defensa Cunningham
de largas consecuencias.
-Supuse que volviendo
agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría
aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí
huyen
del melancólico como del apestado en el s. XIV
y todo se ha perdido, aunque haya bautizado este regreso
con un sonoro nombre griego: NOSTOS
Extraño
en
Ecbatana, como dice
Mc Leish. Adiós, culeados sueños, adiós tu pulso, tallador de brillantes
el regreso no significa nada, la miserable comunión de los cielos
con cualquier otra cosa jamás se ha producido, y hay algo
que acelera la fuerza de las cosas: una quieta barbarie de los tuyos
oculta entre palabras y unos gestos ambiguos. Nostos:
destierro del amor. Adiós gran árbol que ibas a florecer y te quemaste;
adiós frutas enanas, parábola de Anteo, cte. que las gentes
echan tierra a tus ojos, y esa es toda la tierra que te han dado.
Cuídate del ridículo.
Cuídate del epíteto.
Cuídate de la verdad en boca de los niños.
"Audacia, más audacia, siempre audacia", recordé
haciendo A4AD. El Maestro insistió.- "4T está desamparada".
Y se siguieron una serie de golpes:
su A5T jaque (+) mi CxA y el suyo DxC y nuevamente jaque.
Así llegó la hora de velar al gran amor. Los manjares del banquete nupcial
sirvieron para el banquete de difuntos Hamlet, act 1, viceversa, y grité. "Eh? Quién
ha muerto? En esta casa no se muere nadie! Es la casa del amor, del olvido, de la
re-conciliación! "Eso dije y los pájaros picotearon mis rifíones y creo que el
pórtico de una casa en mi espíritu se derrumbó crujiendo como el hueso de un ave.
El Maestro
salmodiaba en un tablero lejano: "Hablemos de dialéctica
viviente, o alquimia del espíritu, como se llamaba
hace 8 siglos.- una fuerza que se opone a otra fuerza
actúa sobre la contradicción del enemigo. Enroque Ud.
consolídese/conózcase a sí mismo/no juegue ningún rol
sea Ud. todas las piezas del tablero/sienta la amputación
de un miembro cuando cae un peón. Un Yo compacto, un Yo
visible, si no revierte sobre la propia Historia es un poder desperdiciado, una pura
metáfora hedonista. Observe Ud. la armonía
de la Defensa India del Rey".
Pero quieren decirme de qué juego me hablan?
Los últimos cisnes cantaron con horribles aullidos de castrati.
Una mano indecisa sacrificó el P en 3C, y PxP, la
rápida respuesta D2R, y el Negro
siguió P7C, jaque descubierto.
Y todo fue arriesgado
y todo fue perdido.
Así ellos los audaces sobre un punto de una esfera bruñida
quisieron encender lo que se dice el fuego incorruptible.
Pero no hubo movimientos alados, ni ayuda, ni piedad.
Oh
descomedidos campesinos! Ah, las brutales manadas de los satisfechos
que imaginan tomar parte en el banquete! Mala peste al país
que abandona a sus héroes, que caen como una estampa bíblica
con la sal en el rostro.

Y un hombre
se apoya contra un árbol, disponiéndose a acabar su vida con dignidad:
escucha: K.550 entre el murmullo de las ametralladoras
el minuet se enfrenta al infinito
sabiendo de antemano que será derrotado
y así fue el canto
de la revolución, amor, amor.
Así pues
devoraron bellotas
haciendo lo que se llama el recuento de muertos.
Y siguió mi fatal R1D y el PxT coronando
abrió la persecución implacable
crucé
mi D en 1A.
"Sabes lo que jugamos?" preguntó el Negro
"Qué?" dije estúpidamente. "Tu fe. Y tu futuro."
Utopía se cae, se cae.
Los sueños ruedan a las alcantarillas
ángeles incoloros vagan
sin ruta y sin objeto entre las agujas de los templos
ruedas ardientes giran con los descabezados
Mi escuadra!

Mi orgullosa escuadra!
Mi querido Yo Mismo!
Entre la música de los escupitajos y los murmullos de los paterfamiliae.
D5C (+). Una fangosa eternidad de espera; luego
el lento movimiento al A2R. Y DTXD
"Mate!" aulló el Negro
derribando las sillas escarlata. / Act. V. Telón/
La implacable esfera
las leyes implacables. 64 escaques
y el universo se comba sobre sí mismo. No hay afuera,
no hay
escape hacia otra dimensión donde todo esto sea
la historia del reptil, la historia del anfibio, la pura prehistoria.
"Pero vuelva a jugar" dijo el Maestro "una partida
es sólo una partida. La especie humana
persiste en el error, hasta que sale
una incesante aurora
fuera del círculo mágico".
Entonces
a la partida siguiente
jugué en 3) A5C.
"¿Ruy López?" observó el Maestro
"Usted aprende".

Primer Movimiento piezas negras

1 ...P4R

Un espejo mi movimiento
y también respuesta es
a tu insensato atrevimiento

El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.

También quien al Helicón asciende
si a la décima musa no ha implorado
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende

Pues el aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:

Ítaca inicio es, no fin para el viajero;
matar al rey: causa, origen, sendero

Primer movimiento de piezas blancas

1. P4R

Solitario por valiente
siciliano avanza el peón
descarado hacia el frente

Estancado torpe en triste puerto
sin una sola Musa que a mi vera
triture de mi mente la ceguera
o cuanto menos me deje tuerto

Esqueleto estoy de miedo muerto;
soneto: sólo te pido por mi espera
una semilla donde el verso creciera
no sea que muera este triste huerto

Ríase el que en este entuerto
espinoso, retador me metiera
tomaré mi venganza en calavera
oronda por mi futuro acierto

Mar, vientos veo por fin y me alejo
costa yerma, esperando un reflejo

Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando, van los tres adelante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy en la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando
y aún parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aún sospecho
que estoy los trece versos acabando,
contad si son catorce, y está hecho".